DICCIONARIO MÉDICO
Defecografía
La defecografía es una prueba de imagen dinámica que registra los cambios anatómicos y funcionales del recto, el ano y el suelo pélvico mientras el paciente reproduce el acto de la defecación. Se realiza mediante fluoroscopia con contraste baritado o, cada vez con más frecuencia, mediante resonancia magnética. También recibe los nombres de proctografía evacuatoria y cinedefecografía. Se trata de un estudio radiológico funcional: no captura una imagen estática, sino que observa el recto y las estructuras pélvicas en movimiento, durante las fases de reposo, contracción voluntaria y esfuerzo evacuatorio. Eso la convierte en una herramienta idónea para detectar anomalías que solo se manifiestan con la maniobra de pujo (un rectocele, por ejemplo, puede pasar completamente inadvertido en una exploración estática). El término combina el latín defaecare (evacuar residuos) con el griego γράφειν (gráphein, registrar por escrito o en imagen). Fue el cirujano sueco Bertil Walldén quien publicó en 1952 las primeras observaciones radiológicas sistemáticas de la dinámica rectal durante la evacuación, aunque la técnica no se estandarizó hasta los años ochenta, cuando Mahieu (1984) sistematizó el método y lo extendió en la práctica clínica europea. En la defecografía convencional, se introduce en el recto una pasta de bario con una consistencia similar a la de las heces normales. Se sienta al paciente en un dispositivo radiotransparente que simula un inodoro y, bajo control fluoroscópico, se registran imágenes en reposo, durante la contracción del suelo pélvico y durante el esfuerzo evacuatorio. El radiólogo mide el ángulo anorrectal, el descenso del suelo pélvico y la velocidad y grado de vaciamiento rectal. La defecografía por resonancia magnética ofrece ventajas: no emplea radiación ionizante, permite visualizar simultáneamente los compartimentos anterior (vejiga), medio (útero y vagina en la mujer) y posterior (recto) del suelo pélvico, y proporciona un contraste de partes blandas muy superior al de la fluoroscopia. Su principal limitación es que, en la mayoría de los equipos, el paciente debe realizar la evacuación en decúbito supino, una posición poco fisiológica. Algunos centros disponen de resonancias abiertas que permiten la posición sentada, pero son equipos poco extendidos. La prueba resulta especialmente informativa en la evaluación del estreñimiento obstructivo y de la incontinencia fecal cuando la exploración física no logra identificar la causa. Entre los hallazgos que puede poner de manifiesto se encuentran el rectocele (protrusión del recto hacia la pared vaginal posterior), el enterocele (descenso de asas de intestino delgado hacia el fondo de saco rectovaginal), el prolapso rectal (intususcepción interna o prolapso completo), el descenso anómalo del suelo pélvico y la contracción paradójica del puborrectal, un trastorno conocido como disinergia defecatoria o anismo. Cada uno de estos hallazgos tiene implicaciones distintas. La contracción paradójica del puborrectal, por ejemplo, se manifiesta como la incapacidad de abrir el ángulo anorrectal durante el pujo, y suele responder a rehabilitación mediante biorretroalimentación. Un prolapso rectal interno de grosor completo, en cambio, puede requerir abordaje quirúrgico. La defecografía rara vez se emplea como estudio aislado. Se complementa habitualmente con la manometría anorrectal, que cuantifica las presiones del canal anal en reposo y durante la contracción voluntaria, y con la ecografía endoanal, que evalúa la integridad estructural de los esfínteres. Cuando se sospecha un trastorno del tránsito colónico (más que un problema de la evacuación rectal en sí), se recurre al estudio de tiempo de tránsito con marcadores radioopacos, una prueba distinta tanto en su indicación como en su ejecución. Procede de la unión del latín defaecare (evacuar residuos) y el griego γράφειν (gráphein, registrar en imagen). Literalmente: registro visual del acto de la defecación. No. La introducción de la pasta de bario o del gel de contraste en el recto puede ocasionar una ligera molestia o sensación de plenitud, pero el procedimiento es indoloro. No requiere sedación ni anestesia. Son pruebas con finalidades distintas. La colonoscopia examina la mucosa del colon completo y busca lesiones estructurales (pólipos, tumores, inflamación). La defecografía no visualiza la mucosa: estudia el comportamiento dinámico del recto y del suelo pélvico durante la evacuación. Una no sustituye a la otra. Habitualmente, especialistas en aparato digestivo, proctología o ginecología, cuando el paciente presenta estreñimiento resistente a las medidas habituales, sensación persistente de evacuación incompleta o incontinencia fecal cuyo origen no se aclara con la exploración clínica de rutina. Si desea profundizar en conceptos asociados a la defecografía, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la defecografía
La técnica convencional y la modalidad por resonancia
Hallazgos que la defecografía puede identificar
Relación con otras pruebas del suelo pélvico
Preguntas frecuentes
¿Qué significa el nombre defecografía?
¿Es dolorosa?
¿En qué se diferencia de una colonoscopia?
¿Quién suele solicitar esta prueba?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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