DICCIONARIO MÉDICO
Prolapso
Prolapso designa, en medicina, el descenso o la salida de un órgano o de una estructura anatómica de la posición que ocupa habitualmente. No describe una enfermedad concreta, sino un fenómeno mecánico que puede afectar a órganos muy distintos: el útero, la vagina, el recto, el cordón umbilical durante el parto o, en un sentido más técnico, las válvulas cardíacas y el disco intervertebral. La Real Academia Española define el prolapso como la «caída, descenso o salida de un órgano o de una estructura anatómica». La palabra procede del latín prolapsus, participio pasado de prolabi, verbo formado por el prefijo pro- ("hacia adelante") y labi ("deslizarse, caer"). De esa misma raíz derivan también lapso, lábil o colapso. El término se aplica cuando una estructura pierde su posición de referencia y se desplaza siguiendo un eje anatómico concreto, casi siempre hacia abajo o hacia fuera. No alude a un cambio en la naturaleza del órgano afectado, solo a su posición: un útero prolapsado sigue siendo un útero funcional, únicamente descendido. Cada órgano susceptible de prolapsarse cuenta con un sistema propio de fijación: ligamentos, fascias, músculos o esfínteres que lo mantienen en su sitio frente a la gravedad y a la presión que generan la respiración, la tos o el esfuerzo abdominal. Cuando ese sistema de sostén cede, ya sea por distensión, por rotura o por debilidad progresiva de sus fibras, el órgano se desliza a lo largo de la vía anatómica que le es propia: el conducto vaginal en el caso del útero, el canal anal en el del recto, el cuello uterino en el del cordón umbilical durante el parto. El grado de desplazamiento es variable. Puede quedar contenido dentro de la propia cavidad, asomar apenas por el orificio correspondiente o exteriorizarse por completo. Esta gradación es la que sostienen las distintas clasificaciones clínicas de cada tipo de prolapso. En ginecología y urología se agrupan bajo el término prolapso genital o prolapso de los órganos pélvicos el descenso del útero (prolapso uterino) y el de las paredes de la vagina, con o sin exteriorización de esta última (prolapso vaginal). En coloproctología, el prolapso rectal describe la salida del recto a través del ano. En obstetricia, el prolapso del cordón umbilical es una urgencia del parto sin relación mecánica con los anteriores, ya que no depende de un fallo de sostén tisular sino de la posición del cordón respecto a la presentación fetal. Fuera del aparato genital y digestivo, la palabra conserva un uso técnico en otras dos especialidades. En cardiología, el prolapso de la válvula mitral describe el desplazamiento de uno de los velos valvulares hacia la aurícula izquierda durante la sístole. En traumatología, algunos radiólogos emplean "prolapso discal" para nombrar una fase concreta de la hernia de disco, la rotura del núcleo pulposo a través del anillo fibroso sin llegar a atravesar el ligamento longitudinal; otros prefieren reservar ese estadio bajo el término más general de hernia discal. Ninguno de los dos usos comparte mecanismo con el prolapso de órganos pélvicos. Los dos términos se confunden con frecuencia porque ambos implican una salida de posición, pero la Academia los distingue con precisión. La hernia es la «protrusión o salida de parte de un órgano […] de la estructura anatómica que normalmente la fija», y suele implicar un defecto o un punto débil en una pared que contiene una cavidad, como ocurre en la pared abdominal. El prolapso, en cambio, no exige ese defecto de pared: basta con que ceda el aparato de suspensión del órgano para que este descienda por su propio eje anatómico, sin atravesar ninguna abertura anómala. La frontera no siempre es nítida. El propio uso clínico de "prolapso discal" como sinónimo parcial de hernia discal es buena prueba de que ambas palabras conviven en zonas de significado compartido, y de que la elección de una u otra depende a menudo de la tradición de cada especialidad más que de una regla fija. Del latín prolapsus, forma derivada de prolabi: "deslizarse hacia adelante" o "caer". El prefijo pro- aporta la idea de dirección hacia delante y labi es el verbo "resbalar". La misma raíz latina dio en español palabras como "lapso" o "colapso". Sí, en el uso habitual. "Descenso" es la traducción castiza del mismo fenómeno y ambas palabras se emplean como sinónimos en la práctica clínica, sobre todo en ginecología, donde es frecuente hablar de "descenso uterino" para referirse al prolapso del útero. No. El término se reserva para estructuras que disponen de un eje anatómico natural de salida: un conducto o un orificio por el que el órgano puede desplazarse cuando falla su sostén. Por eso se habla de prolapso uterino, vaginal, rectal o del cordón umbilical, pero no, por ejemplo, de prolapso del hígado o del bazo. Depende del grado. Los prolapsos incipientes pueden pasar inadvertidos durante años. Los síntomas y su abordaje corresponden a cada tipo concreto de prolapso y a la ficha clínica correspondiente, no a este término general.Qué es un prolapso
Por qué se desplaza el órgano
Los distintos tipos de prolapso
Prolapso y hernia: una distinción con excepciones
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene exactamente la palabra prolapso?
¿Es lo mismo un prolapso que un descenso de órganos?
¿Puede prolapsarse cualquier órgano del cuerpo?
¿El prolapso siempre da síntomas?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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