DICCIONARIO MÉDICO
Prolapso rectal
El prolapso rectal, también llamado procidencia rectal, es la salida del recto a través del ano. Puede afectar solo al revestimiento interno del intestino o a todo el espesor de su pared, y es una de las variantes de prolapso con mayor recorrido histórico documentado. El recto se mantiene fijo a la pelvis mediante ligamentos y por el propio tono del suelo pélvico y del esfínter anal. Cuando estos elementos ceden, el recto pierde su punto de apoyo y desciende, deslizándose sobre sí mismo hasta exteriorizarse a través del canal anal. El fenómeno se conoce desde la Antigüedad: el papiro de Ebers, un compendio de medicina egipcia datado hacia el 1500 a. C., ya recoge el prolapso rectal entre las dolencias descritas, y se ha identificado en el examen de al menos una momia egipcia. La primera distinción es la de grosor afectado. En el prolapso parcial o mucoso, solo protruye el revestimiento interno del recto. En el prolapso completo, sobresale la totalidad de su pared, con forma circunferencial característica. Una clasificación más detallada, la de Altemeier, distingue tres tipos: el tipo I o prolapso mucoso; el tipo II, una intususcepción interna del recto sin que llegue a herniarse el fondo de saco de Douglas, y el tipo III, el prolapso completo propiamente dicho, originado por una hernia por deslizamiento a través de un defecto del diafragma pélvico. La afección sigue además una distribución por edades poco habitual en patología del suelo pélvico: es más frecuente en niños menores de seis años, en quienes suele resolverse sin cirugía, y vuelve a repuntar en adultos de edad avanzada, sobre todo mujeres, en quienes el prolapso completo es de tres a seis veces más frecuente que en varones. El prolapso rectal completo se confunde con frecuencia con las hemorroides internas prolapsadas, pero un signo exploratorio los distingue con bastante fiabilidad: la mucosa del recto prolapsado forma pliegues circulares concéntricos, descritos clásicamente como "en pila de monedas", mientras que en el prolapso hemorroidal los surcos son radiales, como los gajos de una naranja. Tampoco debe confundirse con el rectocele, en el que el recto protruye hacia la pared posterior de la vagina en lugar de exteriorizarse por el ano; son dos direcciones de fallo distintas, aunque comparten el mismo origen en la debilidad del suelo pélvico. Su descripción más antigua conservada está en el papiro de Ebers, hacia el 1500 a. C. Hipócrates, siglos después, describió algunos de los primeros métodos para reducirlo. No. Aunque ambos cuadros pueden manifestarse como una masa que sobresale por el ano, el prolapso rectal implica el descenso de la pared intestinal completa o de su mucosa, mientras que las hemorroides son dilataciones del plexo venoso anal. El patrón de los pliegues en la exploración permite diferenciarlos. No. En lactantes y niños pequeños suele desaparecer de forma espontánea a medida que maduran las estructuras de sostén pélvico. La dirección del descenso. El prolapso rectal sale por el ano; el rectocele empuja hacia la vagina, sin llegar a exteriorizarse por el orificio anal.Qué es el prolapso rectal
Cómo se clasifica
Diferenciación con otras entidades
Preguntas frecuentes
¿Desde cuándo se conoce el prolapso rectal?
¿Es lo mismo prolapso rectal que hemorroides?
¿El prolapso rectal infantil necesita siempre cirugía?
¿Qué diferencia hay entre prolapso rectal y rectocele?
Referencias
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