DICCIONARIO MÉDICO
Creeping substitution
La creeping substitution (literalmente, "sustitución reptante" o "sustitución progresiva") es el proceso biológico mediante el cual un injerto óseo trasplantado es reabsorbido gradualmente por osteoclastos y reemplazado por hueso nuevo formado por los osteoblastos del receptor. El término, consagrado en la literatura ortopédica anglosajona, describe una remodelación lenta que avanza desde la interfaz injerto-huésped hacia el interior del injerto. En cirugía ortopédica y traumatología, el trasplante de tejido óseo (autoinjerto o aloinjerto) es un recurso habitual para rellenar defectos o proporcionar soporte mecánico. Una vez implantado, el injerto no permanece como un cuerpo inerte: el organismo receptor lo reconoce y pone en marcha un proceso de remodelación que, con el tiempo, sustituye el material trasplantado por hueso vivo propio. A ese relevo progresivo se le denomina creeping substitution. La expresión fue acuñada en la literatura médica en lengua inglesa y no tiene una traducción estandarizada al español. Se ha utilizado "sustitución reptante", "sustitución serpenteante" y "sustitución gradual", pero ninguna de estas formas ha desplazado al original inglés en la práctica clínica hispanohablante. La metáfora del verbo to creep ("reptar", "avanzar sigilosamente") alude al avance lento y continuo del frente de remodelación dentro del injerto. El proceso no transcurre de la misma manera en todos los tipos de injerto. En el hueso esponjoso (canceloso), la porosidad de las trabéculas facilita la invasión vascular precoz. Los capilares del lecho receptor penetran en los espacios intertrabeculares, y con ellos llegan las células osteoprogenitoras. Los osteoblastos depositan nueva matriz ósea directamente sobre la superficie de las trabéculas del injerto, mientras los osteoclastos van eliminando el hueso necrótico. Las dos fases, deposición y resorción, avanzan de forma casi simultánea. Este mecanismo suele completarse en un plazo de 6 a 12 meses, y el resultado es un hueso totalmente viable. Con el hueso cortical la situación es diferente. Su arquitectura densa dificulta la revascularización, que progresa lentamente a través de los conductos de Havers. Aquí predomina primero la resorción osteoclástica, lo que implica una fase de debilitamiento mecánico transitorio antes de que se deposite hueso nuevo. El proceso se prolonga durante años y, con frecuencia, la sustitución nunca llega a ser completa: queda un mosaico de hueso necrótico y hueso vivo que persiste a largo plazo. La velocidad y el éxito de la creeping substitution dependen de múltiples variables. La vascularización del lecho receptor es probablemente la más determinante: un lecho bien perfundido permite una invasión capilar rápida, mientras que un entorno avascular (como el que a veces rodea una osteonecrosis) la retarda o la impide. La estabilidad mecánica del injerto también influye. Si existe micromovimiento excesivo en la zona de contacto, la osteogénesis se ve comprometida. Y en los aloinjertos (procedentes de un donante), la respuesta inmunitaria del receptor puede frenar la incorporación: el organismo reconoce antígenos de superficie en el hueso trasplantado y monta una reacción que ralentiza la revascularización. La congelación y la liofilización del aloinjerto reducen esa inmunogenicidad, pero no la eliminan por completo. En el contexto de la osteonecrosis de la cabeza femoral, la insuficiencia de la creeping substitution se ha relacionado con el bajo número de células progenitoras osteogénicas en la región proximal del fémur, un hallazgo que ha motivado ensayos de terapia celular con concentrado de médula ósea autóloga. Porque no existe una traducción al español aceptada de forma universal. "Sustitución reptante" se utiliza en algunos textos académicos hispanoamericanos, pero la mayoría de los cirujanos ortopédicos hispanohablantes emplean directamente el término inglés, que es el que aparece en la literatura de referencia desde mediados del siglo XX. No del todo. En ambos casos opera la creeping substitution, pero el autoinjerto (procedente del propio paciente) contiene células vivas y no provoca respuesta inmunitaria, lo que acelera la incorporación. El aloinjerto (de un donante) carece de células viables y puede inducir una reacción inmune que enlentece la revascularización y la remodelación. Depende del tipo de injerto. En hueso esponjoso, entre 6 y 12 meses. En hueso cortical, puede prolongarse durante años y, en muchos casos, la sustitución nunca es completa. Si desea profundizar en conceptos asociados a la creeping substitution, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la creeping substitution
Mecanismo en el hueso esponjoso y en el hueso cortical
Contexto clínico y factores condicionantes
Preguntas frecuentes
¿Por qué se usa el término en inglés?
¿Es lo mismo en un autoinjerto que en un aloinjerto?
¿Cuánto tarda el proceso?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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