DICCIONARIO MÉDICO
Coronariografía
La coronariografía es una técnica de imagen invasiva que permite visualizar las arterias coronarias mediante la inyección de un medio de contraste radiopaco y la obtención de imágenes con rayos X. Se realiza dentro de un procedimiento de cateterismo cardíaco y constituye la referencia para evaluar la anatomía del árbol coronario. El término se compone de tres elementos: coronaria (del latín coronarius, relativo a la corona, en alusión a la disposición en corona de las arterias que rodean el corazón) y los sufijos griegos γράφειν (graphein, escribir, registrar). Su sinónimo más preciso en la nomenclatura anglosajona es coronary angiography, y en español se emplea también "angiografía coronaria", expresión que subraya la pertenencia de la técnica al campo más amplio de la angiografía. La técnica consiste en introducir un catéter fino y flexible, generalmente por la arteria radial del antebrazo o la arteria femoral en la ingle, y avanzarlo bajo control fluoroscópico hasta la raíz de la aorta, donde nacen las arterias coronarias. Una vez posicionado el catéter en el ostium de cada coronaria, se inyecta el contraste yodado y se graban secuencias radiológicas en tiempo real. Esas imágenes en movimiento muestran el calibre de las arterias, la presencia de estrechamientos (estenosis) y el patrón de flujo del contraste. El cateterismo cardíaco es el procedimiento general que permite acceder al corazón con catéteres para medir presiones, evaluar la función ventricular u obtener muestras de tejido. La coronariografía es la parte del cateterismo cuyo objetivo específico es visualizar las arterias coronarias. En la práctica habitual, cuando un paciente "se hace un cateterismo", casi siempre se le realiza también una coronariografía, pero conviene saber que no son sinónimos estrictos. Puede hacerse un cateterismo sin coronariografía (por ejemplo, para medir presiones pulmonares) y no al revés: la coronariografía requiere siempre el acceso vascular propio del cateterismo. La primera coronariografía selectiva en un ser humano vivo fue realizada de forma accidental por F. Mason Sones en la Cleveland Clinic en 1958, cuando un catéter destinado a una ventriculografía se introdujo inadvertidamente en la coronaria derecha. El paciente toleró la inyección de contraste sin consecuencias graves, y Sones comprendió que era posible opacificar las coronarias de manera directa. A partir de ese hallazgo, Melvin Judkins y Kurt Amplatz desarrollaron en los años sesenta catéteres preformados diseñados específicamente para canular de forma selectiva cada arteria coronaria, lo que transformó la técnica en un procedimiento reproducible y relativamente seguro. La coronariografía convencional (también llamada invasiva) sigue siendo la prueba de referencia para confirmar y cuantificar estenosis coronarias. Sin embargo, no es la única forma de estudiar las arterias del corazón. La angiotomografía coronaria (angio-TAC coronario) es una alternativa no invasiva que emplea tomografía computarizada con contraste intravenoso y permite descartar enfermedad coronaria obstructiva con alta fiabilidad en pacientes de riesgo intermedio. La diferencia práctica es clara: la angio-TAC no requiere acceso arterial ni catéteres dentro del corazón, pero no permite tratar lesiones en el mismo acto. Cuando la coronariografía invasiva detecta una estenosis significativa, el cardiólogo puede proceder directamente a una angioplastia con colocación de stent en el mismo procedimiento. De coronaria (latín coronarius, relativo a la corona, por la disposición de las arterias alrededor del corazón) y del griego γράφειν (graphein, registrar). Literalmente, "registro gráfico de las coronarias". No, aunque se realizan juntos con mucha frecuencia. El cateterismo es el procedimiento general de acceso al corazón con catéteres. La coronariografía es la parte específica que consiste en inyectar contraste en las arterias coronarias para visualizarlas. Puede haber cateterismo sin coronariografía, pero no coronariografía sin cateterismo. Porque la coronariografía invasiva permite, además de ver las arterias, intervenir sobre ellas en el mismo acto (angioplastia, colocación de stent). La angio-TAC es útil para descartar enfermedad coronaria, pero si se confirma una lesión que requiera intervención, el paciente acabará necesitando igualmente un cateterismo con coronariografía. F. Mason Sones, cardiólogo de la Cleveland Clinic, en 1958. Lo hizo de forma accidental al introducir un catéter en la coronaria derecha durante una ventriculografía. El hallazgo abrió el camino al estudio directo de las arterias coronarias. Si desea profundizar en conceptos asociados a la coronariografía, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la coronariografía
Del cateterismo a la coronariografía: dos conceptos relacionados pero distintos
Contexto histórico de la técnica
Diferenciación con otras técnicas de imagen coronaria
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra coronariografía?
¿Es lo mismo coronariografía que cateterismo cardíaco?
¿Por qué se sigue usando la coronariografía invasiva si existe la angio-TAC?
¿Quién realizó la primera coronariografía?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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