DICCIONARIO MÉDICO
Coroiditis serosa
La coroiditis serosa, denominada más propiamente coriorretinopatía serosa central (CSC), consiste en la acumulación de líquido bajo la retina neurosensorial a nivel de la mácula. Ocupa el cuarto puesto entre las enfermedades retinianas más frecuentes, tras la degeneración macular asociada a la edad, la retinopatía diabética y las oclusiones venosas retinianas. Pese a que el nombre incluye el sufijo -itis, la coriorretinopatía serosa central no es una inflamación de la coroides en el sentido convencional del término. Lo que ocurre es una disfunción del epitelio pigmentario retiniano (EPR), la monocapa de células que separa la retina de la coriocapilar: uno o varios puntos de ese epitelio pierden su función de barrera y permiten que el líquido procedente de la coroides se filtre hacia el espacio subretinal, levantando la retina neurosensorial en la zona macular. La primera descripción la realizó Albrecht von Graefe en 1866, con el nombre de "retinitis central recurrente". Un siglo después, Gass aclaró el mecanismo y propuso la denominación "coroidopatía serosa central idiopática", que sigue vigente con ligeras variaciones. El nombre coloquial "coroiditis serosa" persiste en el uso clínico cotidiano aunque, como se ve, la etiqueta no refleja bien la fisiopatología. La CSC aparece con clara preferencia en varones entre los 25 y los 50 años. La proporción frente a mujeres oscila según las series, pero se sitúa en torno a 6-8:1. Suele ser unilateral, aunque el ojo contralateral puede mostrar alteraciones subclínicas al examinar con tomografía de coherencia óptica. El estrés psicológico figura como el factor de riesgo más citado. Los primeros estudios ya señalaron una mayor incidencia en personas con personalidad competitiva, y la asociación se ha mantenido en publicaciones posteriores, si bien el mecanismo exacto sigue sin estar del todo claro. Se sospecha que una elevación de cortisol endógeno (o el uso exógeno de corticoides, por cualquier vía de administración) incrementa la permeabilidad de la coriocapilar. Hay un dato que conviene recordar. El uso de corticoides, lejos de mejorar la CSC, puede empeorarla o precipitar un brote. Se trata de un dato que separa a la CSC de otras uveítis posteriores, donde los corticoides suelen formar parte del manejo habitual. La forma aguda es la más habitual. El líquido subretinal se reabsorbe espontáneamente en un plazo de uno a tres meses en la mayoría de los casos, con recuperación de la agudeza visual. Puede quedar una leve disminución de la sensibilidad al contraste. Cuando los episodios se repiten se habla de forma recurrente, asociada a peor pronóstico visual y, en ocasiones, a alteración de la visión cromática. La forma crónica se define por la persistencia del líquido subretinal más allá de seis meses. La exposición prolongada del epitelio pigmentario al desprendimiento puede causar atrofia de los fotorreceptores y pérdida visual irreversible. En estos casos, la exploración del fondo de ojo suele mostrar un engrosamiento coroideo difuso (paquicoroides) con dilatación de los vasos coroideos. No en el sentido estricto. El mecanismo primario no es inflamatorio sino una alteración de la permeabilidad del epitelio pigmentario, probablemente mediada por cambios en la coroides subyacente. El nombre "coroiditis serosa" se mantiene por tradición clínica, pero la nomenclatura actual prefiere "coriorretinopatía serosa central". Von Graefe la describió en 1866 como "retinitis central recurrente". Más de un siglo después, Gass la renombró "coroidopatía serosa central idiopática" tras demostrar que el origen del líquido estaba en la coroides, no en la retina como se creía inicialmente. Las múltiples denominaciones (coroiditis serosa, coroidopatía serosa central, retinopatía serosa central, CSC) reflejan la historia de un concepto que fue cambiando conforme se entendía mejor. Existe una asociación documentada, aunque no es una relación de causa-efecto demostrada con certeza. El estrés eleva los niveles de cortisol, y el cortisol parece aumentar la permeabilidad vascular coroidea. En la práctica, muchos pacientes relacionan el inicio de los episodios con periodos de intensa presión laboral o personal. Sí, sobre todo la forma crónica en pacientes de mayor edad. La metamorfopsia (distorsión de las líneas rectas) es un dato compartido por ambas entidades. La tomografía de coherencia óptica y la angiografía ayudan a distinguirlas, porque el patrón de filtración y el grosor coroideo son diferentes. Si desea profundizar en conceptos asociados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la coroiditis serosa
Perfil del paciente y factores asociados
Formas clínicas según la evolución
Preguntas frecuentes
¿Es realmente una "coroiditis"?
¿De dónde viene el nombre?
¿El estrés puede provocar esta enfermedad?
¿Puede confundirse con una degeneración macular?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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