DICCIONARIO MÉDICO

Coriorretinitis

La coriorretinitis es la inflamación simultánea de la coroides y la retina. Se clasifica dentro de las uveítis posteriores y, en la mayoría de los casos, tiene un origen infeccioso. La toxoplasmosis ocular es, con diferencia, la causa más frecuente en todo el mundo.

Qué es la coriorretinitis

El término une χόριον (chórion, aquí referido a la coroides, la capa vascular del ojo), ῥητίνη (retiné, la retina) e -ῖτις (-itis, "inflamación"). En sentido estricto, la coriorretinitis implica que el proceso inflamatorio se originó en la coroides y se extendió secundariamente a la retina, mientras que en la retinocoroiditis la inflamación arranca de la retina y compromete después la coroides. En la práctica, esta distinción resulta difícil de establecer en muchos casos, y ambos términos se emplean de forma intercambiable.

La nomenclatura estandarizada (SUN, Standardization of Uveitis Nomenclature) clasifica la coriorretinitis como una forma de uveítis posterior, junto con la coroiditis aislada, la retinitis y la neurorretinitis. Que la inflamación afecte a la coroides, a la retina o a ambas depende del agente causal y de la vía de llegada al ojo.

Principales agentes causales

El parásito Toxoplasma gondii es responsable de la mayoría de las coriorretinitis infecciosas. Los bradizoítos del parásito se enquistan en la retina y, cuando el quiste se rompe por razones que aún no se conocen con certeza, se desencadena una retinitis necrotizante que se extiende al epitelio pigmentario y a la coroides subyacente. La imagen clásica en el fondo de ojo es una lesión blanca y algodonosa sobre una cicatriz pigmentada previa, descrita en los textos como "faro en la niebla" por la opacidad vítrea que la rodea.

Otros agentes implicados son el citomegalovirus (especialmente en pacientes inmunodeprimidos), el virus herpes simple, la sífilis, la tuberculosis y, con menor frecuencia, hongos del género Candida. Existe también un grupo de coriorretinitis no infecciosas asociadas a enfermedades sistémicas como la sarcoidosis o la enfermedad de Behçet.

Formas congénita y adquirida

En recién nacidos, la coriorretinitis congénita se produce cuando el agente infeccioso cruza la barrera placentaria durante la gestación. La toxoplasmosis y el citomegalovirus concentran la mayoría de estos casos. La gravedad de la lesión guarda relación con el momento de la infección: cuanto más temprana en la gestación, mayor riesgo de daño ocular grave, aunque la probabilidad de transmisión al feto es paradójicamente mayor en el tercer trimestre.

La forma adquirida puede aparecer a cualquier edad. En personas inmunocompetentes, la toxoplasmosis ocular suele cursar como una reactivación de una infección latente adquirida previamente. Las recurrencias tienden a producirse en los márgenes de una cicatriz coriorretiniana antigua, y un estudio publicado por Holland y colaboradores encontró que el 75 % de los pacientes ya presentaban una cicatriz previa en su primera consulta, lo que sugiere episodios previos inadvertidos.

Diferenciación con la coroiditis y la coriorretinopatía

Cuando la inflamación afecta a la coroides sin comprometer la retina, se habla de coroiditis. Cuando la retina es el tejido primariamente inflamado y la coroides se ve afectada de forma secundaria, el término correcto sería retinocoroiditis, aunque la distinción no siempre se traza con facilidad. La coriorretinopatía es un concepto más amplio que incluye cualquier enfermedad (no solo inflamatoria) que afecte conjuntamente a la coroides y la retina.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra coriorretinitis?

De la combinación de χόριον (chórion), referido aquí a la coroides, ῥητίνη (retiné) e -ῖτις (-itis, "inflamación"). El vocablo describe la localización del proceso: inflamación de la coroides y de la retina del ojo.

¿Es la toxoplasmosis siempre la causa?

No, pero es la causa más frecuente con gran diferencia. El citomegalovirus, la sífilis, la tuberculosis y ciertos hongos también pueden provocar coriorretinitis. Enfermedades no infecciosas como la sarcoidosis se asocian igualmente, aunque con menor frecuencia.

¿Puede la coriorretinitis causar ceguera?

Depende de la localización de la lesión. Si el foco inflamatorio afecta a la mácula o al nervio óptico, la pérdida de agudeza visual puede ser grave e irreversible. Las lesiones periféricas, en cambio, pueden pasar desapercibidas o producir solo defectos campimétricos menores.

Referencias

  1. MedlinePlus en español. Uveítis.
  2. Fernández de Castro LE et al. Toxoplasmosis ocular. Arch Soc Esp Oftalmol. 2003;78(10).
  3. NCBI/StatPearls. Chorioretinitis.
  4. Wikipedia. Coriorretinitis.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la coriorretinitis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Coroides: capa vascular del ojo implicada en la inflamación coriorretiniana.
  • Retina: tejido neurosensorial del ojo que se afecta junto con la coroides.
  • Uveítis: término general para la inflamación de la úvea, de la que la coriorretinitis es la forma posterior.
  • Coroiditis: inflamación de la coroides sin compromiso retiniano directo.
  • Coriorretinopatía: concepto más amplio que abarca cualquier enfermedad de coroides y retina.
  • Toxoplasmosis: infección por Toxoplasma gondii, causa más frecuente de coriorretinitis.

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