DICCIONARIO MÉDICO
Conjuntivitis membranosa
La conjuntivitis membranosa es una forma grave de inflamación conjuntival en la que se forma una membrana verdadera sobre la conjuntiva. Esta membrana está compuesta por fibrina, células inflamatorias y epitelio necrosado, y se adhiere al estroma subyacente de tal modo que no puede desprenderse sin provocar sangrado y erosión tisular. El rasgo que define esta entidad es la naturaleza de la membrana. No se trata de un depósito superficial que se retira con facilidad: el exudado fibrinoso penetra en el epitelio conjuntival, que ha sido destruido por las toxinas bacterianas, y se fusiona con el estroma. Al intentar desprenderla, la membrana arranca consigo el epitelio necrótico, deja una superficie cruenta que sangra y puede evolucionar hacia la formación de simbléfaron (adherencias entre la conjuntiva palpebral y la bulbar) durante el proceso de cicatrización. La palabra membrana procede del latín membrana, derivado a su vez de membrum (miembro, parte del cuerpo), y en la tradición médica se ha empleado para designar cualquier lámina fina de tejido. En el contexto oftalmológico, el adjetivo membranosa se reserva para aquellas conjuntivitis en las que el exudado se integra con el tejido conjuntival de un modo imposible de separar mecánicamente sin daño. Históricamente, la causa más temida fue Corynebacterium diphtheriae: la difteria ocular producía una intensa necrosis del epitelio conjuntival con formación de membranas gruesas y adherentes. La vacunación ha convertido este cuadro en una rareza en los países con programas de inmunización activos, pero sigue apareciendo en zonas con baja cobertura vacunal. Streptococcus pyogenes (estreptococo beta-hemolítico del grupo A) es otra causa clásica. Las toxinas estreptocócicas necrosantes lesionan el epitelio con un mecanismo parecido al diftérico, aunque generalmente con menor gravedad. Algunos adenovirus, en particular los serotipos 8 y 19, pueden producir membranas verdaderas en infecciones especialmente intensas, sobre todo en niños, si bien la mayoría de las conjuntivitis adenovíricas graves se quedan en el estadio de seudomembrana. La pérdida de epitelio que deja tras de sí la membrana verdadera no se repara siempre de forma ordenada. En los casos más graves, el tejido cicatricial puede generar bandas fibrosas entre la conjuntiva palpebral y la bulbar (simbléfaron), limitar la movilidad del globo ocular y distorsionar la anatomía de los fondos de saco conjuntivales. Si la cicatrización alcanza la córnea, puede producirse opacificación y compromiso visual permanente. Este potencial destructivo es lo que separa a la conjuntivitis membranosa de las formas más benignas. La pregunta central ante cualquier exudado organizado sobre la conjuntiva es si se trata de una membrana verdadera o de una seudomembrana. La diferencia radica en el plano de clivaje. En la conjuntivitis seudomembranosa, la capa de fibrina y células inflamatorias se deposita sobre un epitelio conjuntival intacto: puede retirarse con pinzas o con un bastoncillo sin provocar sangrado, porque no hay necrosis epitelial subyacente. En la membranosa, el epitelio está destruido y la fibrina se ha infiltrado en el estroma: retirarla equivale a arrancar tejido vivo. En la práctica, el intento de desprendimiento es la maniobra que establece la distinción. Si al traccionar suavemente del borde de la membrana esta se separa limpiamente, se trata de una seudomembrana. Si ofrece resistencia y sangra, es una membrana verdadera y la actitud debe ser diferente. Porque la membrana que se forma es verdadera: está integrada con el epitelio conjuntival necrosado y no se puede separar sin dañar el tejido. La seudomembrana, en cambio, es un depósito superficial que se retira sin sangrado. Es muy infrecuente en países con buena cobertura vacunal contra Corynebacterium diphtheriae. Pero no ha desaparecido. En regiones con tasas de vacunación bajas o en descenso, se siguen documentando casos esporádicos de difteria con afectación conjuntival. Sí, aunque es poco habitual. Algunos adenovirus, en casos especialmente virulentos, pueden producir necrosis epitelial suficiente para que el exudado fibrinoso se integre con el estroma. La mayoría de las conjuntivitis adenovíricas graves se detienen en la fase de seudomembrana. Si desea ampliar información sobre conceptos asociados a la conjuntivitis membranosa, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la conjuntivitis membranosa
Etiologías asociadas a la membrana verdadera
Complicaciones del proceso cicatricial
Diferenciación con la conjuntivitis seudomembranosa
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama membranosa y no seudomembranosa?
¿Sigue existiendo la difteria ocular?
¿Puede una conjuntivitis vírica formar membranas verdaderas?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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