DICCIONARIO MÉDICO

Condromalacia patelar

La condromalacia patelar, también llamada condromalacia rotuliana, consiste en el reblandecimiento y deterioro progresivo del cartílago que reviste la cara posterior de la rótula. Es una de las causas más frecuentes de dolor en la parte anterior de la rodilla, y afecta sobre todo a adolescentes, adultos jóvenes y deportistas. Se clasifica en cuatro grados según la escala de Outerbridge.

Qué es la condromalacia patelar

El nombre combina tres raíces griegas: χόνδρος (chóndros, "cartílago"), μαλακία (malakía, "reblandecimiento") y el latín patella ("platillo pequeño", diminutivo de patina), que es como los romanos llamaban a la rótula por su forma aplanada y redondeada. La denominación condromalacia define, en sentido estricto, el reblandecimiento patológico del cartílago articular; cuando se le añade "patelar" o "rotuliana", se localiza el daño en la rótula.

Conviene aclarar una confusión que arrastra la propia terminología. Durante mucho tiempo, "condromalacia rotuliana" se usó como equivalente de cualquier dolor anterior de rodilla, incluso sin haberse confirmado un daño real del cartílago. Hoy la tendencia es reservar el término para los casos en que la alteración del cartílago se ha documentado mediante artroscopia o resonancia magnética, y emplear "síndrome de dolor femoropatelar" cuando el cuadro es exclusivamente clínico. En 1908, Koenig describió por primera vez los cambios macroscópicos del cartílago rotuliano durante cirugías de rodilla; fue el punto de partida de la descripción formal de la entidad.

Biomecánica de la articulación femoropatelar

La rótula no se articula con otros huesos mediante ligamentos laterales, como lo hacen el fémur y la tibia. Su estabilidad depende del equilibrio muscular del cuádriceps, que la tracciona hacia arriba, y del tendón rotuliano, que la ancla a la tibia. Durante la flexión de la rodilla, la cara posterior de la rótula se desliza sobre la tróclea femoral, y las fuerzas de compresión entre ambas superficies aumentan de forma notable.

Al subir escaleras, la articulación femoropatelar soporta una carga equivalente a unas tres veces el peso corporal. Esa cifra se eleva hasta siete u ocho veces durante una sentadilla profunda. Para amortiguar semejante presión, la rótula dispone del cartílago articular más grueso del cuerpo humano, con un espesor de 5 a 6 mm en su zona central.

Cuando la rótula no se desplaza centrada sobre la tróclea, ya sea por una desalineación del mecanismo extensor, por un desequilibrio entre el vasto interno y el vasto externo del cuádriceps, o por variantes anatómicas como la rótula alta, la presión se reparte de forma desigual. Ciertas zonas del cartílago reciben más carga de la que pueden tolerar. Es ahí donde comienza el reblandecimiento.

Clasificación de Outerbridge

En 1961, el cirujano canadiense Robert E. Outerbridge propuso una escala artroscópica que sigue vigente como referencia para graduar la lesión condral. Se basa en lo que el cirujano observa directamente al introducir el artroscopio en la articulación.

Grado I. El cartílago está reblandecido, edematoso al tacto, pero su superficie permanece intacta. No hay fisuras visibles. Muchos pacientes en este estadio no refieren molestias, y el hallazgo es incidental durante una artroscopia realizada por otro motivo.

Grado II. Aparecen fibrilaciones y fisuras superficiales en la superficie del cartílago, que pierde su aspecto liso y uniforme. La zona afectada no supera los 1,3 cm de diámetro.

Grado III. Las fisuras se profundizan y alcanzan capas más internas. La superficie se fragmenta en colgajos o presenta hendiduras que superan la mitad del espesor cartilaginoso. La extensión sobrepasa 1,3 cm.

Grado IV. El cartílago se ha perdido por completo en la zona afectada y el hueso subcondral queda expuesto. A veces ese hueso reacciona engrosándose (eburnación), un fenómeno compartido con la artrosis avanzada. Llegar a este estadio no es inevitable: muchos pacientes se estabilizan en grados intermedios con medidas adecuadas.

Factores predisponentes y epidemiología

La condromalacia patelar predomina en mujeres jóvenes, con una proporción aproximada de dos mujeres por cada varón. Los deportes que implican flexoextensión repetida de la rodilla (carrera, baloncesto, voleibol, ciclismo, esquí) concentran buena parte de los casos. Según datos publicados en series de corredores, hasta un 16-17 % de las lesiones de rodilla en este colectivo corresponden a patología femoropatelar.

Más allá del deporte, contribuyen el sobrepeso, el pie plano, el genu valgo (rodillas en X), la debilidad del vasto medial oblicuo del cuádriceps y los antecedentes de luxación o subluxación rotuliana. En personas de edad avanzada, la condromalacia puede evolucionar hacia una artrosis femoropatelar establecida, aunque esa progresión no ocurre en todos los casos.

Diferenciación con entidades relacionadas

Síndrome de dolor femoropatelar. Abarca todo dolor anterior de rodilla de origen patelar, con o sin daño cartilaginoso demostrable. La condromalacia patelar sería una causa posible, no la única. Tendinitis rotuliana, bursitis prerrotuliana e inestabilidad rotuliana producen cuadros parecidos.

Artrosis femoropatelar. Representa una fase más avanzada de la degeneración articular, con pérdida de cartílago, osteofitos y estrechamiento del espacio articular visible en radiografías. No todo paciente con condromalacia desarrollará artrosis; de hecho, la mayoría no lo hace si la sobrecarga se corrige a tiempo.

Condritis. Designa la inflamación del cartílago y responde a mecanismos distintos (autoinmunes, infecciosos). No implica necesariamente reblandecimiento ni se limita a la rótula.

Preguntas frecuentes

¿Condromalacia patelar y condromalacia rotuliana son lo mismo?

Sí. "Patelar" viene del latín patella (rótula) y "rotuliana" del castellano. Ambos adjetivos señalan la misma estructura anatómica. En la literatura médica internacional predomina "patelar"; en el uso clínico en español, "rotuliana" resulta más habitual.

¿La condromalacia patelar se cura o es irreversible?

Depende del grado. En estadios iniciales (grados I y II de Outerbridge) el cartílago puede estabilizarse e incluso mejorar su consistencia si se corrigen los factores desencadenantes. En grados avanzados, con pérdida de tejido cartilaginoso, la recuperación completa del cartílago original no es esperable, aunque la funcionalidad y el dolor sí pueden mejorar de forma notable.

¿Es frecuente en personas que no hacen deporte?

Más de lo que se suele pensar. El sedentarismo con periodos prolongados sentado (el llamado "signo del cine" o "signo del teatro") y el sobrepeso son factores de riesgo reconocidos. No hace falta ser corredor para desarrollar condromalacia patelar; basta con que la biomecánica de la rodilla esté alterada.

¿Puede la condromalacia patelar afectar a las dos rodillas a la vez?

Sí, la afectación bilateral es relativamente habitual, sobre todo cuando la causa es un desequilibrio muscular o una variante anatómica que existe en ambas extremidades. No obstante, una rodilla suele dar más problemas que la otra.

Referencias

  1. Manual MSD (versión para profesionales). Condromalacia rotuliana.
  2. MedlinePlus en español. Condromalacia patelar.
  3. Arthritis Foundation. Condromalacia rotuliana.
  4. SECOT. Patología fémoro-rotuliana (Manual del Residente de COT).

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la condromalacia patelar, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Condromalacia: reblandecimiento patológico del cartílago articular en cualquier localización.
  • Rótula: hueso sesamoideo de la rodilla situado en el espesor del tendón del cuádriceps.
  • Rodilla: articulación entre fémur, tibia y rótula.
  • Cartílago: tejido conectivo firme y elástico que recubre las superficies articulares.
  • Condroplastia: procedimiento quirúrgico de regularización del cartílago dañado.
  • Artroscopia: técnica diagnóstica y quirúrgica que permite visualizar el interior de una articulación.
  • Gonartrosis: artrosis de la rodilla, posible evolución a largo plazo de la condromalacia.

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