DICCIONARIO MÉDICO
Condritis
La condritis es la inflamación de uno o más cartílagos. Dado que el tejido cartilaginoso carece de vasos sanguíneos propios, el proceso inflamatorio suele asentarse en el pericondrio (la membrana fibrosa que envuelve y nutre al cartílago), y desde allí comprometer la viabilidad de la pieza cartilaginosa. Sus localizaciones más habituales son el pabellón auricular, los cartílagos costales y los cartílagos laríngeos. El término procede de la raíz griega χόνδρος (chóndros, «cartílago») y el sufijo -itis, que en medicina señala inflamación. La propia naturaleza del cartílago marca una particularidad que ya recogían los textos clásicos de anatomía patológica: al no tener irrigación directa, le falta uno de los signos inflamatorios cardinales que describió Celso. No hay rubor (enrojecimiento) en un cartílago inflamado, porque no llegan vasos que puedan dilatarse. Lo que sí aparece con frecuencia es dolor, tumefacción del pericondrio y, si el proceso avanza, necrosis del cartílago por falta de nutrientes. Las causas son diversas. Pueden intervenir infecciones bacterianas de vecindad (habituales tras perforaciones del pabellón auricular), traumatismos directos, cirugías previas, microtraumatismos de repetición o, en el caso de la policondritis recidivante, un mecanismo autoinmune por el cual el sistema inmunitario ataca el colágeno de tipo II presente en múltiples cartílagos del cuerpo. El cartílago se nutre por difusión desde los capilares del pericondrio. Cuando el pericondrio se inflama, se hincha y se separa del cartílago subyacente, bloqueando ese aporte de nutrientes. El resultado es una isquemia progresiva. Si la condritis no se resuelve pronto, el cartílago muere y se reabsorbe, dejando deformidad permanente en la estructura afectada. En la oreja, eso se traduce en la llamada «oreja de coliflor»; en la nariz, en hundimiento del dorso nasal; en la laringe, en colapso de la vía aérea. Hay algo más. El cartílago sano es un tejido inmunoprivilegiado: su avascularidad lo mantiene relativamente oculto al sistema inmunitario. Pero cuando una lesión o una infección rompe esa barrera, las proteínas de la matriz cartilaginosa quedan expuestas a las células inmunitarias, y en individuos predispuestos eso puede desencadenar una respuesta autoinmune que perpetúe la destrucción. Condritis auricular. Es la forma más reconocible. El pabellón de la oreja se muestra rojo, caliente y doloroso en toda su extensión, excepto el lóbulo (que no contiene cartílago). Una causa habitual es la infección por Pseudomonas aeruginosa tras perforaciones realizadas a través del cartílago. Si se forma un absceso subpericóndrico, se requiere drenaje quirúrgico urgente para evitar la destrucción del cartílago. La condritis costal afecta a los cartílagos que unen las costillas al esternón y se aborda con más detalle en su propia entrada del diccionario. Merece mención aparte la condritis laríngea, que compromete los cartílagos tiroides, cricoides o aritenoides y puede provocar disfonía y, en casos graves, dificultad respiratoria por estrechamiento de la vía aérea. Dentro del espectro de la condritis, existe una entidad de especial gravedad: la policondritis recidivante. Es una enfermedad rara, de mecanismo autoinmune, en la que se producen brotes repetidos de inflamación y destrucción de cartílagos en múltiples localizaciones (oreja, nariz, tráquea, articulaciones, válvulas cardíacas). Su incidencia estimada ronda los 3,5 casos por millón de habitantes al año. No hay prueba de laboratorio que la confirme con certeza, y la identificación clínica se apoya en los criterios propuestos por McAdam en 1976, que exigen la afectación inflamatoria demostrada de al menos tres de seis localizaciones cartilaginosas. Del griego χόνδρος (chóndros, cartílago) más el sufijo -itis (inflamación). El modelo es idéntico al de artritis (inflamación de la articulación), bronquitis (de los bronquios) o dermatitis (de la piel). Estrictamente, no. La pericondritis se refiere a la inflamación del pericondrio, la membrana que rodea el cartílago. Pero como el cartílago depende del pericondrio para su nutrición, la pericondritis mantenida acaba causando daño cartilaginoso, con lo que en la práctica clínica ambos términos se solapan con frecuencia. Muchas condritis auriculares comienzan realmente como pericondritis. Sí. El cartílago tiene una capacidad de regeneración muy limitada. Si la inflamación destruye una porción significativa, la estructura pierde su soporte y se deforma. Es el mecanismo por el que la condritis auricular mal tratada produce la oreja de coliflor que se ve en algunos deportistas de contacto, o por el que la policondritis recidivante causa el hundimiento del puente nasal. Si desea profundizar en conceptos asociados a condritis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la condritis
Por qué el cartílago es vulnerable a la inflamación
Localizaciones frecuentes
La policondritis recidivante
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra condritis?
¿Es lo mismo condritis que pericondritis?
¿Puede la condritis causar deformidades permanentes?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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