DICCIONARIO MÉDICO
Colina
La colina es un nutriente hidrosoluble, habitualmente agrupado con las vitaminas del complejo B, que el organismo necesita para sintetizar acetilcolina, construir las membranas celulares y participar en el metabolismo de los lípidos. Aunque el hígado produce pequeñas cantidades, la mayor parte debe obtenerse de la alimentación. Desde el punto de vista químico, la colina es una amina cuaternaria: 2-hidroxi-N,N,N-trimetiletanolamina. Su nombre lo acuñó el químico alemán Adolph Strecker en 1862 a partir del griego χολή (cholé, bilis), porque la aisló por primera vez a partir de bilis de cerdo. No es, en rigor, una vitamina, ya que el organismo puede sintetizarla de forma endógena a través de la metilación de fosfatidiletanolamina en el hígado; sin embargo, esa producción es insuficiente para cubrir las necesidades fisiológicas, razón por la cual el Institute of Medicine de Estados Unidos la reconoció como nutriente esencial en 1998. La ingesta adecuada varía con la edad y el sexo. Para un adulto varón se estima en 550 mg diarios; para una mujer adulta, en 425 mg. El embarazo y la lactancia elevan la demanda porque la colina interviene en el desarrollo del tubo neural y del cerebro fetal, funciones que comparte con el ácido fólico. La colina cumple tres papeles que, aunque distintos, se solapan metabólicamente. El primero y más conocido es servir de precursor para la síntesis de acetilcolina, el neurotransmisor que media la contracción muscular voluntaria, la transmisión ganglionar del sistema nervioso autónomo y numerosas funciones cognitivas. La enzima colina acetiltransferasa (ChAT) cataliza la unión de colina con acetil-CoA para formar acetilcolina en la terminal del axón. Como componente estructural, la colina se incorpora a los fosfolípidos fosfatidilcolina y esfingomielina, dos moléculas que forman la bicapa lipídica de todas las células del organismo. La fosfatidilcolina, además, es un componente mayoritario de la bilis y de las lipoproteínas encargadas de transportar grasas en la sangre. Existe un tercer papel, menos visible pero igualmente relevante: la colina actúa como donante de grupos metilo. Puede oxidarse a betaína, que a su vez cede un grupo metilo a la homocisteína para regenerar metionina. Esta vía metabólica conecta la colina con el folato y la vitamina B12 en el llamado metabolismo de un carbono, un circuito bioquímico del que dependen la síntesis de ácidos nucleicos y la regulación epigenética. Los alimentos de origen animal son, con diferencia, los más ricos en colina. El huevo (concretamente la yema) es la fuente concentrada por excelencia: un solo huevo grande aporta unos 150 mg. Le siguen el hígado de ternera, la carne de pollo, el bacalao, la soja y, en menor medida, las crucíferas y los frutos secos. La colina de los alimentos se encuentra mayoritariamente en forma de fosfatidilcolina (lecitina), que se absorbe en el intestino delgado tras su hidrólisis por la fosfolipasa pancreática. El déficit mantenido de colina produce acumulación de grasa en el hígado (esteatosis hepática), un daño que en estudios experimentales es reversible al restablecer la ingesta. El mecanismo es directo: sin fosfatidilcolina suficiente, los hepatocitos no pueden ensamblar y secretar las lipoproteínas VLDL que exportan triglicéridos al torrente sanguíneo, y la grasa se acumula dentro de la célula. Del griego χολή (cholé), bilis. El químico Adolph Strecker la bautizó así en 1862 porque la aisló de bilis porcina. No guarda relación etimológica con el sustantivo español «colina» (elevación del terreno), que procede del latín collina. Estrictamente, no. Se agrupa por conveniencia con el complejo B y a veces se la denomina «vitamina B4», pero el organismo puede sintetizarla en cantidad limitada, lo que la excluye de la definición clásica de vitamina. En 1998 se la reconoció oficialmente como nutriente esencial porque la producción endógena no basta para cubrir las necesidades. La colina es la materia prima. La enzima colina acetiltransferasa une una molécula de colina con un grupo acetilo procedente de la acetil-CoA para generar acetilcolina. Cuando la colinesterasa degrada la acetilcolina en la hendidura sináptica, uno de los productos resultantes es, precisamente, colina libre, que la neurona recaptura y reutiliza. El exceso dietético es muy infrecuente, pero dosis superiores a 3.500 mg diarios se han asociado con hipotensión, sudoración excesiva y olor corporal a pescado (por acumulación de trimetilamina). El límite superior tolerable establecido por el Institute of Medicine para adultos es de 3.500 mg al día. Si desea profundizar en conceptos asociados a la colina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la colina
Funciones biológicas de la colina
Fuentes alimentarias y déficit
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra colina?
¿La colina es una vitamina?
¿Qué relación tiene con la acetilcolina?
¿Puede haber exceso de colina?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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