DICCIONARIO MÉDICO
Colgajo randomizado
El colgajo randomizado (también llamado «de patrón aleatorio» o random pattern flap) es un colgajo cuya irrigación no depende de un vaso sanguíneo anatómicamente nombrable, sino de la red difusa de arteriolas y capilares del plexo dérmico y subdérmico. El anglicismo random (del inglés random, «al azar») se incorporó al vocabulario quirúrgico hispano sin traducción en la práctica habitual de los servicios de cirugía plástica, aunque el término descriptivo correcto en castellano sería «colgajo aleatorio» o «colgajo de patrón aleatorio». En la clasificación de McGregor y Morgan (1973), el colgajo randomizado se opone al colgajo axial: mientras que este último se organiza en torno a una arteria fuente identificable, el randomizado recibe su aporte sanguíneo de las perforantes que, de forma no predecible, caen dentro de su base anatómica. Esa dependencia del plexo subdérmico impone un límite a la longitud del colgajo. Cuando la perfusión disminuye por debajo de una presión crítica de cierre arteriolar, la porción más distal sufre isquemia. La vieja regla empírica establecía una relación largo-ancho de 1:1, ampliable a 2:1 en la cara gracias a la riqueza vascular de esa región. Hoy se sabe que lo que dicta la supervivencia no es la proporción geométrica en sí, sino la densidad del plexo subdérmico en la zona donante y la ausencia de factores que comprometan la microcirculación (tabaquismo, diabetes, radioterapia previa). Los colgajos randomizados son los más utilizados en dermatología quirúrgica y en cirugía menor ambulatoria. Son rápidos de diseñar, no precisan disección profunda y aportan tejido de color y textura similares a los de la zona receptora, lo que los convierte en la primera opción para defectos cutáneos de tamaño moderado en cara, cuero cabelludo y extremidades. El colgajo de Limberg (romboide) es un ejemplo paradigmático: su diseño geométrico permite cerrar defectos de diversas localizaciones sin necesidad de identificar un vaso concreto. Otros colgajos randomizados habituales son los de avance V-Y, los de rotación semicircular y los bilobulados. Cuando el defecto supera las capacidades del plexo subdérmico, o el lecho receptor exige un aporte sanguíneo más robusto (hueso expuesto, tendón sin paratendón), el cirujano pasa a opciones de patrón axial. Porque las perforantes que lo irrigan caen «al azar» dentro de su base, sin seguir un eje vascular predecible. El término procede del inglés random y se ha mantenido en el uso clínico en español, aunque la denominación castellana equivalente sería «colgajo aleatorio». Depende del contexto. Para defectos pequeños o moderados con buena vascularización local, los colgajos randomizados tienen tasas de supervivencia excelentes. Su limitación aparece cuando se necesita un colgajo largo o cuando la zona donante presenta una microcirculación comprometida. Sí. El colgajo romboide de Limberg carece de eje vascular definido y se nutre del plexo dérmico-subdérmico de la zona donante, lo que lo convierte en un colgajo de transposición con patrón aleatorio. Si desea profundizar en conceptos asociados al colgajo randomizado, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el colgajo randomizado
Indicaciones habituales
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama «randomizado»?
¿Es menos seguro que un colgajo axial?
¿El colgajo de Limberg es randomizado?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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