DICCIONARIO MÉDICO
Colgajo fascial
El colgajo fascial es un colgajo que incorpora la fascia profunda como componente central de su arquitectura vascular. Cuando incluye además la piel y el tejido subcutáneo suprayacentes recibe el nombre de colgajo fasciocutáneo. En ambos casos, la fascia actúa como vehículo de la red vascular perifascial, lo que mejora la fiabilidad del colgajo respecto al colgajo cutáneo puro. La palabra fascia procede del latín (fascia, «banda» o «venda»). En anatomía designa la lámina de tejido conectivo denso que envuelve los músculos y separa los compartimentos de las extremidades. Lo que convirtió a la fascia en protagonista de la cirugía reconstructiva fue el trabajo de Bengt Pontén, publicado en 1981: al elevar colgajos en la pierna que incluían la fascia crural, Pontén obtenía supervivencias en longitudes que un colgajo cutáneo aleatorio no podía alcanzar. La explicación vascular era sencilla. La fascia profunda no solo sirve de soporte mecánico; sobre ella y bajo ella discurren redes anastomóticas que conectan las perforantes musculocutáneas y septocutáneas, creando una «autopista» vascular que amplía el territorio irrigado. Cormack y Lamberty sistematizaron en 1984 una clasificación de los colgajos fasciocutáneos en tres tipos (A, B y C) según el patrón de entrada de los vasos a la fascia. El tipo A recibe múltiples perforantes sin eje axial definido; el tipo B posee un pedículo fasciocutáneo único; el tipo C se basa en perforantes septocutáneas que llegan a la fascia a través de un septo intermuscular, como ocurre en el colgajo radial del antebrazo. El colgajo fascial puro, sin isla cutánea, se utiliza cuando se necesita cobertura con un perfil muy bajo (por ejemplo, para cubrir tendones expuestos en el dorso de la mano) y se cubre después con un injerto de piel. Es delgado y plegable, pero no aporta piel propia. El colgajo fasciocutáneo, más habitual, transfiere la fascia con su piel suprayacente en bloque y ofrece una cobertura completa en un solo tiempo quirúrgico, lo que lo hace especialmente útil en el tercio distal de la pierna, donde las opciones musculares son escasas. Fiabilidad vascular. La fascia profunda alberga y conecta redes de vasos perforantes que el plexo subdérmico por sí solo no siempre garantiza. En la pierna, donde el plexo subdérmico es pobre, esa diferencia resulta decisiva. Bengt Pontén, en 1981, al demostrar que incluir la fascia crural en colgajos de pierna permitía longitudes hasta entonces inseguras. Cormack y Lamberty completaron la base teórica con su clasificación vascular de 1984. Sí. Se clasifica como fasciocutáneo tipo C de Cormack y Lamberty, porque su irrigación procede de perforantes septocutáneas de la arteria radial que alcanzan la piel a través del septo intermuscular lateral del antebrazo. Si desea profundizar en conceptos asociados al colgajo fascial, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el colgajo fascial
Colgajo fascial puro frente a fasciocutáneo
Preguntas frecuentes
¿Qué aporta incluir la fascia en un colgajo?
¿Quién describió por primera vez el colgajo fasciocutáneo?
¿El colgajo radial del antebrazo es fasciocutáneo?
Referencias
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