DICCIONARIO MÉDICO

Cistinosis

La cistinosis es una enfermedad metabólica hereditaria rara, de herencia autosómica recesiva, en la que el aminoácido cistina se acumula dentro de los lisosomas celulares hasta formar cristales que dañan progresivamente los tejidos. Con una prevalencia estimada de 1 caso por cada 100.000 a 200.000 nacimientos, es la causa más frecuente de síndrome de Fanconi hereditario en la infancia y representa cerca del 5 % de la insuficiencia renal pediátrica.

Qué es la cistinosis

La cistinosis pertenece al grupo de las enfermedades de depósito lisosomal. Los lisosomas son los orgánulos encargados de degradar y reciclar macromoléculas dentro de la célula; cuando las proteínas se descomponen en sus aminoácidos constituyentes, la cistina (un dímero de dos moléculas de cisteína unidas por un puente disulfuro) debe salir del lisosoma hacia el citoplasma a través de un transportador específico. Ese transportador es la cistinosina, una proteína de membrana codificada por el gen CTNS, localizado en el cromosoma 17p13.

Las mutaciones del gen CTNS anulan o reducen drásticamente la función de la cistinosina. La cistina, que es muy poco soluble, se acumula en el interior de los lisosomas y acaba cristalizando. Esos cristales lesionan las células desde dentro, provocando disfunción y muerte celular en múltiples órganos. El riñón y el ojo son los primeros en afectarse, pero con el tiempo la acumulación de cistina daña también la tiroides, el páncreas, el hígado, los músculos y el sistema nervioso central.

El nombre de la enfermedad se acuñó a partir del aminoácido implicado: cistina, con el sufijo -osis que indica proceso patológico. La primera descripción en la literatura médica data de 1903, cuando Emil Abderhalden identificó cristales de cistina en los órganos de un lactante fallecido. Pasarían seis décadas antes de que, en los años sesenta del siglo XX, se identificara el mecanismo lisosomal subyacente.

El mecanismo lisosomal y la formación de cristales

En condiciones normales, las proteínas ingeridas o recicladas se degradan dentro de los lisosomas hasta sus aminoácidos básicos. La cistina resultante atraviesa la membrana lisosomal gracias a la cistinosina y pasa al citoplasma, donde se reduce a cisteína para su reutilización metabólica. Es un proceso continuo y silencioso que ocurre en prácticamente todas las células del organismo.

Cuando la cistinosina falta o no funciona, la cistina queda atrapada. Su concentración intralisosomal puede multiplicarse por 50 o 100 sobre los valores normales. A esas concentraciones, la cistina precipita y forma cristales hexagonales, visibles al microscopio e incluso a simple vista en la córnea mediante lámpara de hendidura. El daño no se debe solo a la presencia física de los cristales: la sobrecarga de cistina altera los mecanismos de autofagia celular y promueve la apoptosis (muerte celular programada) por vías que todavía no se conocen por completo.

Formas clínicas de la cistinosis

Se reconocen tres formas, definidas por la edad de inicio y la gravedad de la afectación renal.

Cistinosis nefropática infantil. Es la más frecuente, responsable del 95 % de los casos. Los primeros signos aparecen entre los 6 y los 18 meses de vida, cuando el lactante comienza a presentar poliuria, polidipsia, retraso del crecimiento y episodios de deshidratación. La causa es un síndrome de Fanconi renal: el túbulo proximal, gravemente dañado por los cristales de cistina, pierde la capacidad de reabsorber electrolitos, glucosa, aminoácidos y fosfato. Sin intervención, la función renal se deteriora de forma progresiva y la insuficiencia renal terminal se alcanza habitualmente antes de los 10 años de edad.

Cistinosis nefropática juvenil. Representa menos del 5 % del total. El debut es más tardío (entre los 6 y los 12 años) y la tubulopatía es menos grave. La progresión hacia la insuficiencia renal es más lenta, pero el riesgo existe y no debe subestimarse.

Cistinosis ocular o del adulto. Forma benigna, limitada a la acumulación de cristales de cistina en la córnea. La fotofobia puede ser la única molestia durante años. No produce afectación renal. Es la variante menos frecuente.

Diferenciación entre cistinosis y cistinuria

Ambas enfermedades comparten una raíz nominal (cistina) y suelen confundirse en textos divulgativos, pero son entidades completamente distintas en mecanismo, pronóstico y gravedad.

La cistinosis es un trastorno de depósito lisosomal: la cistina se acumula dentro de las células por un defecto del transportador lisosomal (gen CTNS). Afecta a múltiples órganos y, sin intervención, compromete la vida. La cistinuria, en cambio, es un defecto del transporte tubular renal: la cistina no se reabsorbe adecuadamente en el túbulo proximal, se concentra en la orina y forma cálculos urinarios. No se acumula dentro de las células ni produce afectación multiorgánica. Los genes implicados son otros (SLC3A1 y SLC7A9), el pronóstico es bueno y el problema clínico se limita a la litiasis recurrente.

Dicho de forma breve: en la cistinosis, la cistina se acumula dentro de las células; en la cistinuria, se pierde por la orina.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra cistinosis?

Del nombre del aminoácido cistina (del griego κύστις, «vejiga», porque la cistina se aisló por primera vez en cálculos vesicales en 1810) y el sufijo -osis, que indica proceso patológico. El nombre señala que la enfermedad se debe al acúmulo de cistina, no a su excreción.

¿Es lo mismo cistinosis que cistinuria?

No. Son dos enfermedades distintas que a menudo se confunden por compartir la raíz «cistina». La cistinosis es una enfermedad de depósito intracelular, multiorgánica y potencialmente grave. La cistinuria es un defecto de reabsorción renal que produce cálculos urinarios pero no daño sistémico. Los genes afectados, el mecanismo y el pronóstico difieren por completo.

¿Es muy rara la cistinosis?

Sí. Afecta a 1 de cada 100.000 a 200.000 recién nacidos. Para contextualizar esa cifra: en un país como España, con unos 300.000 nacimientos anuales, cabría esperar entre uno y tres nuevos casos al año.

¿Cuándo se describió por primera vez?

En 1903, por el bioquímico suizo Emil Abderhalden, que identificó depósitos de cistina en los órganos de un lactante fallecido. El mecanismo lisosomal no se comprendería hasta la década de 1960.

Referencias

  1. Orphanet. Cistinosis: definición, formas clínicas y tratamiento.
  2. NORD. Cistinosis: National Organization for Rare Disorders.
  3. MedlinePlus Genetics. Cystinosis: Genetics Home Reference.
  4. Nesterova G, Gahl WA. Cistinosis nefropática. Nefrología al Día, 2025.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados a la cistinosis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Cistinuria: defecto del transporte tubular renal de cistina, con el que no debe confundirse la cistinosis.
  • Cisteína: aminoácido cuyo dímero (cistina) es la molécula que se acumula en esta enfermedad.
  • Síndrome de Fanconi: tubulopatía proximal característica del debut de la cistinosis nefropática infantil.
  • Aminoácido: molécula orgánica constituyente de las proteínas.
  • Litiasis de cistina: formación de cálculos urinarios de cistina, complicación propia de la cistinuria, no de la cistinosis.
  • Aminoaciduria: presencia anormal de aminoácidos en la orina, un hallazgo frecuente en el síndrome de Fanconi de la cistinosis.

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