DICCIONARIO MÉDICO
Cifosis paralítica
La cifosis paralítica es una cifosis que aparece como consecuencia de la pérdida de fuerza o del tono de la musculatura extensora del tronco. Sin la contención que esa musculatura proporciona, la gravedad va acentuando progresivamente la curvatura torácica. Se observa en enfermedades neuromusculares como la parálisis cerebral, la distrofia muscular, la espina bífida y la poliomielitis, entre otras. El adjetivo "paralítica" remite al griego παράλυσις (parálysis), "aflojamiento". Aplicado a la cifosis, indica que la curvatura no se debe a una anomalía del hueso ni a un trastorno del crecimiento vertebral, sino a la incapacidad de los músculos paravertebrales para mantener la columna erguida. La columna vertebral necesita dos soportes para conservar su alineación: el esqueleto óseo (cuerpos vertebrales, discos, ligamentos) y la musculatura activa. Cuando el segundo falla, el primero cede bajo la acción de la gravedad. El patrón es diferente al de otras cifosis. En la cifosis congénita, la deformidad nace de la malformación de las propias vértebras. En la enfermedad de Scheuermann, las vértebras se acuñan durante el crecimiento. En la cifosis paralítica, las vértebras son morfológicamente normales al inicio: lo que falta es la fuerza que las sostiene. Con el tiempo, sin embargo, las vértebras pueden deformarse secundariamente por la carga asimétrica mantenida. Cualquier proceso que debilite la musculatura del tronco puede originar una cifosis paralítica. La parálisis cerebral es una de las causas más frecuentes en la edad pediátrica; la distribución asimétrica de la espasticidad puede, además, añadir un componente de escoliosis, dando lugar a una cifoescoliosis. En las distrofias musculares, la pérdida progresiva de fuerza va dejando al raquis sin soporte muscular durante años. La espina bífida, dependiendo del nivel de la lesión medular, puede abolir por completo la musculatura extensora del segmento afectado. Históricamente, la poliomielitis fue una causa habitual de cifosis paralítica. Tras la introducción de la vacuna, los nuevos casos por polio han disminuido drásticamente, pero la deformidad cifótica sigue viéndose en supervivientes de epidemias anteriores. En la cifosis postural, la musculatura funciona pero no se usa correctamente: el adolescente puede enderezar la espalda si se lo propone. En la paralítica, la musculatura no tiene capacidad para sostener la columna, independientemente de la voluntad del paciente. Esa diferencia tiene consecuencias prácticas: la cifosis postural responde a ejercicios de fortalecimiento; la paralítica, por definición, no puede resolverse solo con ejercicio cuando la parálisis es irreversible. Porque la gravedad actúa de forma constante sobre una columna sin freno muscular. A eso se suma que, en niños en crecimiento, el desequilibrio de fuerzas altera la distribución de las cargas sobre las placas de crecimiento vertebral, lo que puede provocar un acuñamiento vertebral secundario. El resultado es un círculo: a más cifosis, más carga asimétrica; a más carga asimétrica, más cifosis. Si desea profundizar en conceptos asociados a la cifosis paralítica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la cifosis paralítica
Contexto neuromuscular
Preguntas frecuentes
¿Qué distingue la cifosis paralítica de la cifosis postural?
¿Por qué la cifosis paralítica tiende a empeorar?
Referencias
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