DICCIONARIO MÉDICO
Carnitina
La carnitina es una sustancia derivada de los aminoácidos lisina y metionina que transporta los ácidos grasos de cadena larga al interior de la mitocondria para su uso como fuente de energía. El organismo sano la sintetiza en cantidad suficiente en el hígado y el riñón. Solo se convierte en fármaco, bajo la denominación de levocarnitina y con código ATC A16AA01, cuando existe un déficit real, de origen genético o adquirido. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). La carnitina es una amina cuaternaria que el organismo obtiene por dos vías: la síntesis endógena, a partir de los aminoácidos lisina y metionina en el hígado, el riñón y el cerebro, y la dieta, sobre todo la carne roja y los lácteos. Los vegetales aportan cantidades mínimas, así que quienes siguen dietas estrictamente vegetarianas dependen casi por completo de su propia síntesis. Se descubrió en 1905, cuando los científicos rusos Gulewitsch y Krimberg la aislaron de extractos de músculo animal y le dieron nombre a partir del latín carnis, carne. Veintidós años después, Tomita y Sendju determinaron su estructura química exacta. Solo el estereoisómero L es biológicamente activo. Por eso, cuando la carnitina se convierte en principio activo farmacéutico recibe el nombre de levocarnitina: la misma molécula, definida por su configuración óptica. Dentro de la clasificación ATC se agrupa junto a otros aminoácidos y derivados con uso terapéutico, como la ademetionina o la betaína, en el bloque dedicado a trastornos metabólicos diversos. La levocarnitina se prescribe cuando el organismo no logra mantener por sí mismo niveles adecuados de carnitina. El primer escenario es genético: un trastorno hereditario del transportador celular impide que la carnitina entre en las células aunque el cuerpo la sintetice con normalidad. El segundo es adquirido y aparece asociado a otras condiciones, como la insuficiencia renal crónica terminal en programa de diálisis o el tratamiento prolongado con determinados antiepilépticos, entre ellos el ácido valproico. Fuera de estos contextos clínicos, la carnitina no necesita reponerse desde fuera. El organismo sano cubre sus necesidades mediante síntesis propia; en 1989, el organismo estadounidense de referencia en nutrición concluyó que el cuerpo no depende de un aporte externo y no fijó una ingesta diaria recomendada. Eso no ha frenado su popularidad como suplemento deportivo o adelgazante, un uso que la evidencia científica solo respalda de forma parcial y desigual según el estudio. Prácticamente sí, con un matiz. La carnitina existe en el organismo en dos formas especulares, D y L, pero solo la forma L tiene actividad biológica. Levocarnitina es el nombre que recibe esa forma activa cuando se convierte en principio activo farmacéutico, de modo que en la práctica ambos términos designan la misma sustancia. No. El hígado y el riñón sintetizan toda la carnitina que una persona sana necesita. Los suplementos solo tienen justificación clínica cuando existe un déficit diagnosticado. Del latín carnis, carne. La sustancia se aisló por primera vez en 1905, cuando los científicos rusos Vladimir Gulewitsch y Robert Krimberg la extrajeron de tejido muscular animal; de forma casi simultánea, el alemán Franz Kutscher llegó al mismo hallazgo por otra vía. Durante décadas se pensó que se trataba de una vitamina, hasta que estudios posteriores confirmaron que el propio organismo la fabrica y que solo hace falta aportarla desde fuera en circunstancias concretas. Para profundizar en los conceptos que rodean a la carnitina, puede consultar:Qué es la carnitina
Cuándo se emplea como tratamiento
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo la carnitina que la levocarnitina?
¿Deben las personas sanas tomar suplementos de carnitina?
¿De dónde procede el nombre carnitina?
Referencias
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