DICCIONARIO MÉDICO
Lisina
La lisina es uno de los aminoácidos esenciales, es decir, uno de los que el cuerpo humano no puede fabricar por sí mismo y necesita recibir a través de la alimentación. Forma parte de las proteínas de casi todos los seres vivos y participa en procesos que van desde la síntesis de colágeno hasta la producción de carnitina. La lisina es un aminoácido básico, uno de los sillares con los que se construyen las proteínas. Se abrevia como Lys o, en el código de una letra, como K. Su carácter esencial significa algo muy concreto: las bacterias, las plantas y los hongos disponen de la maquinaria enzimática para fabricarla, pero los seres humanos y el resto de los animales la hemos perdido. Debe llegar, por tanto, con los alimentos. Químicamente pertenece al grupo de los aminoácidos de cadena lateral básica, porque esa cadena termina en un grupo amino que, al pH del organismo, adquiere carga positiva. Ese detalle no es anecdótico. El grupo amino cargado le permite formar puentes que estabilizan la arquitectura tridimensional de muchas proteínas y, en no pocas enzimas, participa directamente en el centro donde ocurre la reacción química. Está presente de forma natural en la carne, el pescado, los huevos, los productos lácteos y las legumbres. En cambio escasea en muchos cereales, motivo por el que en nutrición se la considera un aminoácido limitante: en dietas construidas casi exclusivamente sobre grano, la cantidad total de proteína aprovechable queda restringida precisamente por la poca lisina disponible. El nombre procede del griego λύσις (lysis), que significa disolución o descomposición, la misma raíz que reconocemos en términos como hidrólisis o hemólisis. La razón es histórica y tiene que ver con la forma en que se descubrió. En 1889, el químico alemán Edmund Drechsel logró aislar el compuesto rompiendo (hidrolizando) la caseína, la proteína de la leche. Ese "romper para obtener" quedó fijado en el nombre. Al principio Drechsel lo bautizó lisatina, un término que más tarde resultó corresponder en realidad a una mezcla de lisina y arginina. Fue en su laboratorio, con el trabajo de sus colaboradores, donde el aminoácido puro terminó llamándose lisina. En 1902 los químicos alemanes Emil Fischer y Fritz Weigert determinaron su estructura al conseguir sintetizarla. La historia del nombre, en el fondo, es la historia del método que lo hizo visible. Como componente estructural de las proteínas, la lisina interviene en el crecimiento y la reparación de los tejidos. Tiene además funciones que van más allá de ser una simple pieza de construcción. Es necesaria para la síntesis de colágeno, la proteína estructural más abundante del cuerpo y responsable de la firmeza de la piel, los huesos y los tejidos conjuntivos. También actúa como precursora de la carnitina, una molécula que transporta ácidos grasos al interior de las mitocondrias para su uso como combustible. A esto se añade un papel en la regulación de la expresión de los genes: los residuos de lisina de ciertas proteínas que empaquetan el ADN reciben marcas químicas que encienden o apagan la lectura de determinadas regiones. La lisina, así, no solo forma parte de la maquinaria: ayuda a decidir cuándo se pone en marcha. Si los animales no pueden producir lisina, alguien tiene que hacerlo. Ese trabajo corre a cargo de las bacterias, las plantas y los hongos. En la naturaleza existen dos rutas distintas para fabricarla. La más extendida, presente en bacterias y plantas, se conoce como vía del diaminopimelato y arranca a partir del aspartato. La segunda, la vía del alfa-aminoadipato, deriva del glutamato y aparece en otros organismos. Los animales heredamos la lisina, por así decirlo, comiéndonos a quienes sí saben sintetizarla. Por el griego lysis, que significa descomposición. El aminoácido se obtuvo por primera vez descomponiendo (hidrolizando) la caseína de la leche, y ese origen quedó reflejado en el nombre que le dio Drechsel en 1889. Significa que el cuerpo humano no puede fabricarla y debe obtenerla de los alimentos. Se distingue así de los aminoácidos no esenciales, que el organismo sí es capaz de producir aunque no lleguen con la dieta. La lisina figura entre los nueve aminoácidos considerados esenciales para el ser humano. Son dos formas especulares de la misma molécula. La L-lisina es la forma natural y biológicamente activa, la que el organismo emplea para construir proteínas. La D-lisina es una variante que no aparece de manera natural en las proteínas del cuerpo. Abunda en alimentos de origen animal, como la carne, el pescado, los huevos y los lácteos, y también en las legumbres. Es más escasa en los cereales, lo que explica que las dietas basadas casi solo en grano puedan resultar pobres en este aminoácido.Qué es la lisina
Etimología: el aminoácido de la descomposición
Para qué sirve en el organismo
Cómo se fabrica en la naturaleza
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama lisina?
¿Qué significa que la lisina sea un aminoácido esencial?
¿En qué se diferencia la L-lisina de la D-lisina?
¿Dónde se encuentra la lisina en la alimentación?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026