DICCIONARIO MÉDICO
Carcinomatosis peritoneal
La carcinomatosis peritoneal es la diseminación de células de un carcinoma a la superficie del peritoneo, la membrana serosa que tapiza la cavidad abdominal y envuelve la mayor parte de las vísceras. Constituye una forma de carcinomatosis que señala, en la mayoría de los casos, un estadio avanzado de tumores de origen abdominal o pélvico, y se acompaña con frecuencia de ascitis maligna. El adjetivo peritoneal procede del griego περιτόναιον (peritonaion), formado por περί (perí, «alrededor») y τείνειν (teínein, «tensar, extender»), en referencia a la membrana que se extiende alrededor de las vísceras abdominales. El término compuesto, carcinomatosis peritoneal, fue empleado por primera vez en la literatura médica anglófona por J. A. Sampson en 1931, en un trabajo sobre la diseminación del cáncer de ovario a la cavidad abdominal. Aquel artículo describía el mecanismo de desprendimiento celular desde el tumor ovárico primario y su implantación en el peritoneo parietal y visceral, un fenómeno que hoy se conoce como siembra transcelómica. Desde el punto de vista clínico, la carcinomatosis peritoneal se define por la presencia de implantes tumorales múltiples en la serosa peritoneal. No se trata de un tumor primario del peritoneo (como sería el mesotelioma peritoneal), sino de una extensión secundaria de carcinomas nacidos en otros órganos. Los de ovario y los del tubo digestivo (estómago, colon, apéndice, páncreas) son, con diferencia, los que con mayor frecuencia la producen. La ruta más característica es la siembra directa, o transcelómica. Cuando un carcinoma infiltra la serosa del órgano en el que se ha originado, las células malignas se desprenden hacia la cavidad peritoneal. El propio movimiento del líquido peritoneal, gobernado por la gravedad y por las variaciones de presión que generan los movimientos respiratorios y el peristaltismo intestinal, arrastra esas células hacia zonas declives: el fondo de saco de Douglas, las goteras paracólicas, la superficie del epiplón mayor y la cúpula diafragmática derecha. Hay una segunda vía, menos estudiada pero igualmente documentada, en la que las células alcanzan el peritoneo por diseminación linfática retrógrada o, más raramente, por vía hematógena. En el cáncer de mama y en el melanoma, la llegada al peritoneo se produce casi siempre a través de la circulación sanguínea, lo que distingue esta vía del patrón «por goteo» que se observa en los tumores abdominales. La coexistencia de varios mecanismos en un mismo paciente no es excepcional. Se estima que entre un 10 % y un 15 % de los pacientes con cáncer colorrectal presentan afectación peritoneal en el momento en que se detecta la enfermedad. La recurrencia en el peritoneo tras una resección con intención radical puede alcanzar el 50 % en algunas series, aunque estas cifras varían mucho según el estadio inicial. En el cáncer gástrico, los porcentajes son aún más altos: la siembra peritoneal acompaña a la detección inicial en un 30-40 % de los casos avanzados. El cáncer de ovario merece mención aparte. Aproximadamente dos tercios de las pacientes debutan con enfermedad en estadio III o IV, y la superficie peritoneal es el destino habitual de la diseminación. Esta circunstancia ha convertido al cáncer de ovario en el modelo de referencia para el estudio de la carcinomatosis peritoneal y ha impulsado buena parte de las estrategias de abordaje que después se han extendido a tumores digestivos. Para cuantificar la extensión de la siembra peritoneal se utiliza el Peritoneal Carcinomatosis Index (PCI), un sistema desarrollado por Paul H. Sugarbaker en la década de 1990. Divide la cavidad abdominal en trece regiones y asigna a cada una una puntuación de 0 a 3 según el tamaño de los implantes tumorales. La suma total oscila entre 0 y 39. No es un índice pronóstico aislado, sino una herramienta que se cruza con la posibilidad de lograr una citorreducción completa para orientar la estrategia oncológica. Aunque el concepto parece simple, su evaluación fiable solo se consigue durante la exploración quirúrgica: las pruebas de imagen infraestiman con frecuencia la carga tumoral peritoneal, sobre todo cuando los implantes son milimétricos. La carcinomatosis peritoneal no debe confundirse con el mesotelioma peritoneal, que es un tumor primario de la serosa, ni con el pseudomixoma peritoneal, una entidad infrecuente en la que se acumula material mucinoso en la cavidad abdominal, generalmente a partir de un tumor apendicular de bajo grado. Tampoco equivale a una peritonitis carcinomatosa, expresión que a veces se emplea en textos antiguos pero que hoy se considera imprecisa porque sugiere un mecanismo inflamatorio que no siempre está presente. En el cáncer gástrico, la diseminación peritoneal puede dar lugar a implantes ováricos bilaterales que reciben el nombre de tumor de Krukenberg. Este hallazgo es un subtipo específico de carcinomatosis peritoneal con características propias (células en anillo de sello, estroma ovárico reactivo) y se describe como entidad separada. Porque la siembra tumoral se produce específicamente en la superficie del peritoneo, la membrana serosa que recubre la cavidad abdominal y los órganos que contiene. El adjetivo «abdominal» sería demasiado amplio, ya que incluiría estructuras retroperitoneales (como los riñones) que no están implicadas en este tipo de diseminación. J. A. Sampson lo utilizó por primera vez en 1931, al describir cómo las células del cáncer de ovario se desprendían del tumor primario y se implantaban en distintas regiones del peritoneo a través del líquido peritoneal. No. La carcinomatosis peritoneal es una diseminación de un cáncer nacido en otro órgano (ovario, colon, estómago) a la superficie peritoneal. El cáncer peritoneal primario, en cambio, se origina en las propias células mesoteliales del peritoneo y se clasifica como una entidad distinta. Porque el ovario se encuentra en contacto directo con la cavidad peritoneal, sin una barrera serosa que lo separe. Las células malignas que se desprenden de un carcinoma ovárico caen directamente al líquido peritoneal, que las distribuye a lo largo de toda la superficie abdominal. En otros tumores, las células necesitan atravesar primero la pared del órgano de origen para alcanzar el peritoneo, un paso adicional que reduce la eficiencia de la siembra. Si desea profundizar en conceptos asociados a la carcinomatosis peritoneal, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la carcinomatosis peritoneal
Cómo llegan las células tumorales al peritoneo
Datos de frecuencia y tumores de origen
El índice de carcinomatosis peritoneal
Diferenciación con otras entidades peritoneales
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama «peritoneal» y no «abdominal»?
¿Quién acuñó el término carcinomatosis peritoneal?
¿Es lo mismo carcinomatosis peritoneal que cáncer de peritoneo?
¿Por qué el cáncer de ovario produce carcinomatosis peritoneal con tanta frecuencia?
Referencias
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