DICCIONARIO MÉDICO
Campimetría por confrontación
La campimetría por confrontación es una técnica de exploración del campo visual que compara directamente la percepción visual del paciente con la del examinador, sin necesidad de equipamiento instrumental. Se emplea como prueba de cribado rápido en la consulta neurológica y oftalmológica para detectar defectos campimétricos groseros. Se trata de una prueba cualitativa en la que el examinador se sienta frente al paciente, a una distancia aproximada de un metro, y utiliza sus propios dedos o pequeños objetos como estímulos visuales en distintas zonas del espacio periférico. El paciente, con un ojo ocluido y la mirada fija en el ojo contralateral del explorador, indica cuándo percibe el estímulo. Si el examinador lo detecta antes que el paciente, existe sospecha de pérdida campimétrica en esa zona. El nombre procede del latín campus (campo) y del griego μέτρον (métron, medida), combinados con el principio de confrontación directa entre dos observadores. Albrecht von Graefe, en la segunda mitad del siglo XIX, ya describió la exploración del campo visual comparando la percepción del paciente con la suya propia, sentando las bases de lo que hoy conocemos como técnica de confrontación. El procedimiento se difundió en la práctica neurológica durante la Primera Guerra Mundial, cuando la necesidad de evaluar rápidamente a combatientes con lesiones cerebrales impulsó su uso sistemático en las consultas de campaña. Existen varias modalidades dentro de la confrontación, y la elección depende del contexto clínico. La más habitual consiste en presentar un número variable de dedos en cada cuadrante del campo visual, pidiendo al paciente que los cuente sin desviar la mirada del punto de fijación. Otra variante recurre a un estímulo en movimiento que se desplaza desde la periferia hacia el centro: el paciente señala el momento en que empieza a percibirlo. Una tercera opción, útil en pacientes poco colaboradores o con deterioro cognitivo, emplea la amenaza visual (aproximación rápida de la mano hacia un hemicampo) para valorar el reflejo de parpadeo. No sustituye a la campimetría instrumental, pero aporta información cuando otras pruebas resultan inviables. En todas las variantes, cada ojo se explora por separado. El examinador debe comprobar previamente que su propio campo visual es normal, porque actúa como referencia. La confrontación posee una especificidad razonable: cuando detecta un defecto, este suele confirmarse con pruebas instrumentales. Su sensibilidad, en cambio, es limitada. Defectos sutiles, escotomas pequeños o pérdidas paramétricas leves pasan fácilmente inadvertidos. Un estudio publicado en la revista Neurology estimó que la técnica detecta alrededor del 40 % de los defectos confirmados mediante perimetría automatizada, con variaciones según la experiencia del explorador. El resultado depende mucho de quién explora. Un neurólogo habituado al examen campimétrico obtendrá más información que un profesional sin esa práctica, y la interpretación adolece de subjetividad porque no genera un registro gráfico cuantificable. Por eso se considera una herramienta de cribado, no de confirmación. La confrontación se integra de forma rutinaria en la exploración del segundo par craneal (nervio óptico). Cualquier sospecha de hemianopsia, cuadrantanopsia o déficit campimétrico unilateral puede detectarse con razonable fiabilidad en pocos minutos. Es especialmente útil en urgencias, en pacientes encamados y en personas con deterioro cognitivo que difícilmente tolerarían una perimetría automatizada. También se emplea como parte del examen neurológico en lesiones de la vía visual, desde la retina hasta la corteza occipital. En el ámbito oftalmológico, su papel queda limitado al primer contacto con el paciente, antes de solicitar pruebas más precisas. El término reúne dos raíces: campus (campo, en latín) y μέτρον (medida, en griego). «Confrontación» alude al enfrentamiento cara a cara entre examinador y paciente. La combinación describe con precisión el método: medir el campo visual comparando lo que ven ambos participantes. No. La perimetría emplea instrumentos (perímetro de Goldmann, analizador Humphrey) que generan mapas cuantitativos del campo visual. La confrontación prescinde de aparatos y solo produce una valoración cualitativa. Se complementan: la confrontación orienta la sospecha y la perimetría la confirma y cuantifica. En ningún caso. La campimetría computarizada ofrece datos numéricos sobre la sensibilidad de cada punto de la retina, permite comparaciones longitudinales y detecta pérdidas incipientes que la confrontación no identifica. La confrontación es un primer filtro, no un estudio definitivo. Neurólogos, oftalmólogos, médicos de urgencias y, en general, cualquier clínico que necesite una valoración rápida de la función visual. No requiere formación especializada para su ejecución básica, aunque la interpretación mejora con la experiencia. Si desea profundizar en conceptos asociados a la campimetría por confrontación, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la campimetría por confrontación
Procedimiento de exploración
Rendimiento y limitaciones de la prueba
Indicaciones habituales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre «campimetría por confrontación»?
¿Es lo mismo campimetría por confrontación que perimetría?
¿Puede sustituir a la campimetría computarizada?
¿Quién suele realizarla?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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