DICCIONARIO MÉDICO
Hemianopsia
La hemianopsia es la pérdida de la visión en una mitad del campo visual. Puede afectar a uno o a los dos ojos, y el patrón concreto que adopta depende del punto de la vía visual donde se ha producido el daño, desde la retina hasta la corteza cerebral. Con frecuencia se conserva la agudeza visual central, de manera que la persona sigue distinguiendo detalles aunque le falte una parte del entorno. El nombre se compone de tres raíces griegas: hemi- (ἡμι-), mitad; el prefijo privativo an- (ἀν-), ausencia; y ópsis (ὄψις), visión. La palabra designa la falta de vista en una de las dos mitades del campo. El campo visual es todo el espacio que un ojo abarca cuando la mirada permanece fija. Cuando desaparece la mitad de ese espacio, hablamos de hemianopsia. Un rasgo llama la atención: la agudeza visual, es decir, la capacidad de discriminar detalles en el centro de la mirada, puede seguir intacta. Por eso alguien con hemianopsia puede leer un texto o reconocer un rostro y, a la vez, no percibir a una persona situada a un lado, ni el vehículo que se aproxima por esa mitad ciega. El signo no reside en el ojo, sino en el recorrido que sigue la información visual hacia el cerebro. De hecho, la mayoría de las hemianopsias tienen su origen detrás del ojo, en las estructuras nerviosas que procesan la imagen. La retina de cada ojo recoge la luz y la transforma en impulsos que salen por el nervio óptico. Los dos nervios convergen en el quiasma óptico, una encrucijada donde una parte de las fibras cruza hacia el lado contrario mientras la otra continúa por su lado. Superado el quiasma, la información avanza por las cintillas ópticas, hace escala en el tálamo y llega a la corteza visual, alojada en el lóbulo occipital. Ese cruce parcial es la clave para entender el signo. Una lesión anterior al quiasma afecta a un solo ojo, porque las fibras de las dos retinas aún no se han mezclado. Un daño en el quiasma, o por detrás de él, compromete el campo de ambos ojos, ya que a ese nivel conviven fibras procedentes de las dos retinas. La localización del problema queda escrita, por así decirlo, en la forma de la pérdida. La clasificación más útil parte de si el defecto cae en el mismo lado o en lados opuestos del campo de cada ojo. En la hemianopsia homónima, la pérdida ocupa la misma mitad, la derecha o la izquierda, en los dos ojos. Responde a lesiones situadas por detrás del quiasma y, con mucha diferencia, es la variedad que se observa con mayor frecuencia. El accidente cerebrovascular figura entre sus causas habituales. La hemianopsia heterónima afecta a mitades contrarias en cada ojo. Su forma más conocida es la bitemporal: se pierden los dos campos externos, los que quedan hacia las sienes. Este patrón apunta al quiasma óptico, cuya compresión por una masa próxima a la hipófisis lo produce de manera característica. Existe también la variante binasal, mucho más rara, en la que se afectan los campos internos. Otras precisiones completan el cuadro. La hemianopsia altitudinal borra la mitad superior o la inferior del campo, en lugar de la derecha o la izquierda. Cuando la pérdida coincide en extensión y forma en ambos ojos se llama congruente; cuando difiere de un ojo a otro, incongruente, y ese grado de simetría también ayuda a ubicar la lesión. Si el defecto se limita a un cuadrante y no a media mitad, ya no se habla de hemianopsia, sino de cuadrantanopsia. Dos situaciones se confunden con ella y conviene separarlas. Una es el escotoma, una zona ciega de contorno definido dentro del campo visual; a diferencia de la hemianopsia, no ocupa una mitad completa, sino un área más pequeña y delimitada. La otra es la falta de atención hacia un lado del espacio, que puede parecer una pérdida de visión sin serlo. En ese caso la vía visual funciona, pero el cerebro no atiende lo que llega desde un lado. La diferencia no es un matiz menor: cambia por completo el sentido del hallazgo. Reúne tres elementos griegos: hemi- (mitad), an- (sin) y ópsis (visión). En conjunto, ausencia de visión en la mitad del campo. La homónima afecta a la misma mitad del campo, derecha o izquierda, en los dos ojos, y procede de lesiones posteriores al quiasma óptico. La heterónima afecta a mitades opuestas: la bitemporal borra los dos campos externos y suele deberse a una lesión del propio quiasma. La distinción tiene valor localizador, porque cada patrón señala un tramo distinto de la vía visual. No necesariamente. En muchas hemianopsias la visión central se mantiene y la persona conserva la capacidad de leer o de distinguir detalles. Lo que se pierde es una porción del campo, no la nitidez del centro. Aun así, la ausencia de media escena estorba la orientación y el desplazamiento. Porque el cerebro tiende a rellenar la zona ausente con una prolongación de lo que sí ve, y porque el ojo se mueve de forma continua y compensa en parte el hueco. Esa combinación puede retrasar la percepción del problema hasta que un tropiezo o una lectura entrecortada lo delatan. No. La hemianopsia ocupa media mitad del campo; la cuadrantanopsia se limita a un cuadrante, la cuarta parte. Ambas nacen de daños en la vía visual, pero el tamaño y la forma del defecto son distintos.Qué es la hemianopsia
La vía visual explica el patrón
Tipos de hemianopsia
Qué no es una hemianopsia
Preguntas frecuentes
¿Qué significa la palabra hemianopsia?
¿Qué diferencia hay entre hemianopsia homónima y heterónima?
¿La hemianopsia reduce la agudeza visual?
¿Por qué a veces quien la sufre no se da cuenta al principio?
¿Es lo mismo hemianopsia que cuadrantanopsia?
Referencias
Entradas relacionadas
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026