DICCIONARIO MÉDICO
Brucella
Brucella es un género de cocobacilos gramnegativos, inmóviles y no esporulados, perteneciente a la familia Brucellaceae (orden Rhizobiales). Las especies del género son patógenos intracelulares facultativos que infectan a diversas especies de mamíferos y constituyen el agente etiológico de la brucelosis, una de las zoonosis de mayor impacto sanitario a escala mundial. El género Brucella agrupa a un conjunto de bacterias gramnegativas de pequeño tamaño (0,5-0,7 µm de diámetro por 0,6-1,5 µm de longitud), con morfología de cocobacilo. Carecen de cápsula, flagelos y plásmidos nativos; su metabolismo es aerobio estricto y utilizan nitratos como aceptores alternativos de electrones. Una propiedad que las define es su capacidad para sobrevivir y multiplicarse en el interior de los fagocitos del huésped, lo que las convierte en patógenos intracelulares facultativos y dificulta notablemente su eliminación por el sistema inmunitario. El nombre del género rinde homenaje al microbiólogo militar británico Sir David Bruce (1855-1931), quien en 1887 aisló el microorganismo a partir de bazos de soldados fallecidos por una fiebre endémica en la isla de Malta. Bruce denominó inicialmente a la bacteria Micrococcus melitensis, por el antiguo nombre romano de Malta (Melita). En 1920, Karl Friedrich Meyer y Edith Shaw propusieron la denominación Brucella y establecieron formalmente el género. El adjetivo melitensis pervivió como nombre de la especie tipo. Se reconocen actualmente doce especies dentro del género, aunque solo cuatro producen enfermedad en el ser humano con frecuencia apreciable. Brucella melitensis, la más virulenta para las personas, tiene como reservorio principal al ganado caprino y ovino; es responsable de la mayoría de los casos humanos en la cuenca mediterránea, Oriente Medio y América Latina. Brucella abortus se asocia al ganado bovino y produce cuadros generalmente más leves que B. melitensis. Brucella suis afecta al ganado porcino y puede causar formas graves con tendencia a la supuración focal. Menos habitual en clínica humana, Brucella canis infecta a los perros y origina casos esporádicos, muchas veces de difícil confirmación serológica porque su lipopolisacárido carece de la cadena O que detectan las pruebas convencionales. Las restantes especies (entre ellas B. ovis, B. pinnipedialis, B. ceti, B. microti y B. vulpis) se consideran propias de animales concretos y su importancia en patología humana es anecdótica o no demostrada. Brucella no posee los factores de agresión que caracterizan a otras bacterias patógenas: carece de exotoxinas, cápsula antifagocítica, fimbrias y sistema de secreción de tipo III. Su estrategia reside en pasar inadvertida. El lipopolisacárido (LPS) de su membrana externa tiene una estructura atípica que reduce la respuesta inflamatoria del huésped y retrasa la maduración del fagosoma, permitiendo que la bacteria convierta el compartimento vacuolar en un nicho replicativo asociado al retículo endoplásmico. La dosis infectante es baja: bastan entre 10 y 100 organismos inhalados o ingeridos para iniciar la infección. Otra característica relevante para la microbiología clínica es su crecimiento lento en cultivo. Los hemocultivos requieren con frecuencia entre siete y veintiún días de incubación, lo que obligó históricamente al uso de sistemas bifásicos como el medio de Ruiz-Castañeda, diseñado en la década de 1930 por el bacteriólogo mexicano Maximiliano Ruiz-Castañeda. Hoy los sistemas automatizados acortan ese plazo, pero el laboratorio debe ser informado de la sospecha clínica para prolongar la incubación si es preciso. La infección humana se adquiere fundamentalmente por tres mecanismos. La vía digestiva, la más frecuente fuera del ámbito laboral, se produce al consumir leche cruda o derivados lácteos no pasteurizados (quesos frescos, cuajada) procedentes de animales infectados. La pasteurización inactiva la bacteria con eficacia. El contacto directo con tejidos, secreciones o productos del parto de animales enfermos constituye la principal ruta en el medio rural y en profesionales expuestos (ganaderos, veterinarios, matarifes, personal de laboratorio). La bacteria penetra a través de heridas cutáneas, mucosa conjuntival o mucosa respiratoria. La transmisión interhumana es excepcional. La brucelosis se distribuye por todo el mundo, con incidencia muy desigual según las regiones. Los países de la cuenca mediterránea, Oriente Medio, Asia central y partes de América Latina y África subsahariana concentran la mayoría de los casos. En España, la incidencia ha descendido de forma drástica desde la década de 1990 gracias a los programas de vacunación y saneamiento ganadero, pero siguen registrándose brotes esporádicos asociados al consumo de quesos artesanales sin pasteurizar. México mantiene una incidencia más elevada, sobre todo en zonas rurales. La OMS la considera una de las zoonosis más extendidas del planeta. La enfermedad es de declaración obligatoria en la mayoría de los países. Brucella y Yersinia. Ambos géneros causan enfermedades con manifestaciones febriles y adenopatías, pero pertenecen a órdenes bacterianos distintos. Yersinia forma parte de las Enterobacteriaceae, es un bacilo de mayor tamaño y, a diferencia de Brucella, algunas de sus especies poseen factores de virulencia clásicos como el sistema de secreción de tipo III. Las pruebas serológicas de Yersinia enterocolitica O:9 presentan reactividad cruzada con Brucella por la similitud de sus lipopolisacáridos, una fuente habitual de falsos positivos en el laboratorio. Brucella y Francisella. Francisella tularensis, agente de la tularemia, comparte con Brucella la condición de patógeno intracelular facultativo y la vía de transmisión zoonótica, pero pertenece a la familia Francisellaceae, posee cápsula y produce un cuadro clínico muy distinto. Del apellido de Sir David Bruce, médico militar australiano-británico que aisló la bacteria en Malta en 1887. El género fue formalizado en 1920 por Meyer y Shaw, treinta y tres años después del hallazgo original. No. Brucella designa el género bacteriano; brucelosis es la enfermedad infecciosa que esas bacterias causan. La distinción importa porque la brucelosis también se conoce como fiebre de Malta o fiebre ondulante, términos que hacen referencia al cuadro clínico y no al microorganismo. Doce reconocidas formalmente, aunque el número ha ido creciendo a medida que se aíslan cepas en nuevos hospedadores (mamíferos marinos, roedores silvestres, zorros). Solo cuatro (B. melitensis, B. abortus, B. suis y B. canis) producen enfermedad en el ser humano con frecuencia relevante. Porque se refugia en el interior de los macrófagos y otras células fagocíticas, fuera del alcance de muchos mecanismos inmunitarios y de buena parte de los antibióticos. Su LPS atípico le permite además evitar que el fagosoma madure y se fusione con los lisosomas, creando un nicho protegido donde se replica. Consulte también la información clínica completa sobre la brucelosis Si busca información sobre síntomas, diagnóstico o tratamiento de la infección por Brucella, puede consultar la ficha completa de la brucelosis elaborada por el Servicio de Enfermedades Infecciosas de la Clínica Universidad de Navarra. Si desea profundizar en conceptos asociados a Brucella, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es Brucella
Especies reconocidas y sus hospedadores
Factores de virulencia y supervivencia intracelular
Vías de transmisión al ser humano
Contexto epidemiológico
Diferenciación con otros géneros bacterianos
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre Brucella?
¿Es lo mismo Brucella que brucelosis?
¿Cuántas especies de Brucella existen?
¿Por qué Brucella es tan difícil de erradicar del organismo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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