DICCIONARIO MÉDICO
Fiebre ondulante
La fiebre ondulante es una denominación clásica de la brucelosis humana que describe el patrón térmico característico de la enfermedad: ascensos febriles vespertinos que alcanzan los 39-40 °C y remiten parcialmente por la mañana, dibujando una curva de oscilaciones regulares a lo largo de días o semanas. La brucelosis es una zoonosis causada por bacterias del género Brucella, transmitida al ser humano por contacto con animales infectados o por consumo de productos lácteos no pasteurizados. El término fiebre ondulante hace referencia a un nombre histórico de la brucelosis que pone el acento en la forma en que se comporta la temperatura corporal del paciente. Durante la fase subaguda de la infección, la fiebre sube cada tarde hasta valores elevados y desciende con sudoración profusa hacia la madrugada, para volver a ascender al día siguiente. Este vaivén se repite durante períodos de una a cinco semanas, seguidos de intervalos de remisión parcial de entre dos y catorce días, tras los cuales la fiebre puede reaparecer en nuevas oleadas. La curva resultante, con sus crestas y valles, recuerda el movimiento de una onda. La brucelosis ha acumulado un número inusual de sinónimos a lo largo de su historia. Entre los más conocidos figuran fiebre de Malta, fiebre de Gibraltar, fiebre del Mediterráneo, fiebre napolitana y enfermedad de Bang. Cada uno de estos nombres refleja una circunstancia concreta: Malta y Gibraltar aluden a los lugares donde la enfermedad fue identificada por primera vez en soldados británicos; la referencia al Mediterráneo responde a su distribución geográfica inicial; y enfermedad de Bang homenajea al veterinario danés Bernhard Bang, que describió su forma bovina a finales del siglo XIX. El propio nombre de brucelosis deriva de David Bruce, el cirujano militar que en 1887 aisló el microorganismo causante en el bazo de soldados fallecidos en la guarnición de Malta. Las especies de Brucella son cocobacilos gramnegativos aerobios de crecimiento intracelular facultativo. Cada especie tiene un hospedador animal preferente: B. melitensis infecta sobre todo a cabras y ovejas (y es la que produce la enfermedad más grave en el ser humano), B. abortus afecta al ganado vacuno, B. suis al porcino y B. canis a los perros. El ser humano es un hospedador accidental que se infecta por tres vías principales: contacto directo con tejidos de animales enfermos, inhalación de aerosoles contaminados o ingestión de leche y quesos elaborados sin pasteurización. La enfermedad tiene una distribución mundial, pero las áreas con mayor incidencia se concentran en la cuenca mediterránea, Oriente Medio, Asia central, el subcontinente indio y algunas regiones de América Latina. En España se consideró durante décadas un problema de salud pública relevante, particularmente ligado a la ganadería caprina y ovina. Los programas de erradicación animal y la pasteurización obligatoria han reducido la incidencia de forma considerable, aunque no la han eliminado por completo. El patrón ondulante se explica por la biología intracelular de Brucella. Tras penetrar en el organismo, las bacterias son fagocitadas por macrófagos, dentro de los cuales logran sobrevivir y multiplicarse en compartimentos especializados del sistema reticuloendotelial (bazo, hígado, médula ósea, ganglios linfáticos). Periódicamente, la carga bacteriana intracelular rebasa un umbral que desencadena la liberación de citocinas proinflamatorias y produce el pico febril. La respuesta inmunitaria consigue reducir transitoriamente esa carga, la fiebre cede y la bacteria vuelve a replicarse hasta que el ciclo se repite. Este mecanismo de proliferación silenciosa seguida de respuesta inflamatoria aguda es lo que confiere a la curva térmica su aspecto de ondas sucesivas, y lo que diferencia a la brucelosis de infecciones con fiebre continua o remitente. Sí. Ambas designaciones se refieren a la brucelosis humana. El término fiebre ondulante subraya la forma de la curva térmica, mientras que fiebre de Malta alude al lugar donde David Bruce identificó al microorganismo en 1887. En la práctica clínica actual se prefiere la denominación brucelosis, que resulta más precisa y evita confusiones con la fiebre mediterránea familiar, una enfermedad genética sin relación alguna con esta infección. A escala mundial sigue siendo una de las zoonosis bacterianas más extendidas. En 1968, la Organización Mundial de la Salud la calificó como responsable de más enfermedad y pérdidas económicas que cualquier otra zoonosis conocida en aquel momento. En los países industrializados con programas activos de control ganadero y pasteurización obligatoria la incidencia ha descendido drásticamente. En regiones de Oriente Medio, el norte de África y Asia central continúa siendo endémica y constituye un problema de salud pública vigente. Depende del momento del diagnóstico. Cuando la brucelosis no se identifica en su fase aguda, puede pasar a una forma crónica con malestar persistente, astenia, artralgias, sudoración y febrícula que se arrastra durante meses e incluso años. La fase crónica es, precisamente, la que con más claridad muestra el patrón de fiebre intermitente u ondulante que da nombre a la enfermedad.Qué es la fiebre ondulante
La bacteria y la vía de transmisión
Por qué la fiebre adopta forma ondulante
Preguntas frecuentes
¿Fiebre ondulante y fiebre de Malta son la misma enfermedad?
¿Es una zoonosis frecuente hoy en día?
¿Puede volverse crónica?
Referencias
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