DICCIONARIO MÉDICO
Neurobrucelosis
La neurobrucelosis es la afectación del sistema nervioso central o periférico por bacterias del género Brucella, complicación grave y poco frecuente de la brucelosis. Se estima que aparece entre el 2 % y el 7 % de los casos, y adopta formas clínicas variadas: desde la meningitis y la meningoencefalitis, las más habituales, hasta la neuritis craneal, la mielitis o los cuadros vasculares, bastante menos comunes. El término une neuro- (del griego νεῦρον, nervio) con brucelosis, la enfermedad causada por bacterias del género Brucella, cocobacilos gramnegativos que deben su nombre al médico militar británico David Bruce. La composición describe cualquier afectación del sistema nervioso central o periférico que se produce en el curso de la infección brucelar, ya sea de forma directa por colonización bacteriana o de forma indirecta por desmielinización. Puede producirla cualquiera de las especies de Brucella capaces de infectar al ser humano. Las series clínicas, eso sí, registran más casos allí donde persiste el contacto directo con ganado o el consumo de leche y queso sin pasteurizar, prácticas que en muchas regiones remiten a la denominación clásica de fiebre de Malta. La primera descripción de una infección del sistema nervioso por Brucella se atribuye a Hughes, quien en 1896 documentó el caso dentro de una monografía dedicada a la fiebre ondulante. Han pasado más de cien años desde entonces, y la neurobrucelosis sigue considerándose una manifestación poco común, incluso en las regiones donde la brucelosis es endémica. Brucella alcanza el sistema nervioso por vía hematógena tras superar la barrera hematoencefálica, un paso que logra de dos formas: atravesando directamente el endotelio vascular o escondiéndose en el interior de células fagocíticas, estrategia que la bibliografía especializada describe como modelo del caballo de Troya. Dentro ya del sistema nervioso, la bacteria libera una endotoxina que desencadena la producción de citoquinas y activa linfocitos citotóxicos, con un papel relevante en el daño tisular resultante. Algunas moléculas de la superficie de Brucella melitensis, además, guardan semejanza con los gangliósidos de la membrana neuronal. Esa semejanza induce una respuesta de anticuerpos capaz de dañar, por mimetismo molecular, las propias estructuras nerviosas del paciente. La meningitis y la meningoencefalitis son las presentaciones más habituales, y a menudo constituyen la única manifestación de afectación del sistema nervioso central. Con menor frecuencia aparecen cuadros de mielitis, radiculitis lumbosacra o polineuropatía periférica, estos últimos más propios de la evolución crónica de la enfermedad. La afectación de nervios craneales tiende a concentrarse en el VIII par, con hipoacusia neurosensorial como consecuencia característica, aunque también se han descrito casos con compromiso de los pares VI y VII (nervio facial). Los cuadros vasculares (vasculitis focal, infartos o, en raras ocasiones, aneurismas micóticos) y las manifestaciones psiquiátricas (cambios de personalidad, depresión, cuadros psicóticos) completan un espectro clínico que la literatura especializada describe como proteiforme. El parecido con la neuroinfección tuberculosa es notable: ambas comparten un curso subagudo y un perfil bioquímico similar en el líquido cefalorraquídeo, con reducción de glucosa, aumento de proteínas y predominio de linfocitos. Distinguirlas exige apoyo microbiológico, ya que la clínica por sí sola resulta insuficiente. En la resonancia magnética, las alteraciones difusas de la sustancia blanca pueden recordar además a una enfermedad desmielinizante como la esclerosis múltiple, otra fuente habitual de confusión en los casos con escasa expresividad sistémica. Las series revisadas sitúan la frecuencia de la neurobrucelosis entre el 2 % y el 7 % de los casos de brucelosis, aunque algunos estudios realizados en zonas de alta endemicidad registran proporciones superiores. La brucelosis, y con ella su complicación neurológica, se concentra en la cuenca mediterránea, Oriente Próximo, Asia Central y algunas regiones de Latinoamérica. Combina el prefijo neuro-, del griego que designa el nervio, con brucelosis, la enfermedad que deben las bacterias del género Brucella al médico militar David Bruce. El nombre describe, así, la afectación nerviosa de esa infección. No. Es una complicación rara. En la mayoría de las series revisadas, la proporción se mueve entre el 2 % y el 7 % de los casos de brucelosis. El VIII, el nervio vestibulococlear, cuyo compromiso se traduce en hipoacusia neurosensorial. Los pares VI y VII también pueden verse afectados, aunque con menor frecuencia. Sí, y con más de una. El parecido con la neuroinfección tuberculosa es notable en el perfil del líquido cefalorraquídeo, y las alteraciones de la sustancia blanca en la resonancia magnética pueden recordar a una enfermedad desmielinizante. La brucelosis es la infección sistémica por Brucella, con fiebre y afectación articular entre sus rasgos más característicos. La neurobrucelosis es, en concreto, la complicación que resulta cuando esa infección alcanza el sistema nervioso central o periférico.Qué es la neurobrucelosis
Reconocimiento histórico
Mecanismo de la afectación neurológica
Formas clínicas
Diferenciación con otros cuadros
Distribución y frecuencia
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el nombre neurobrucelosis?
¿Es frecuente la neurobrucelosis?
¿Qué par craneal resulta afectado con más frecuencia?
¿Puede confundirse con otra enfermedad?
¿En qué se diferencia de la brucelosis?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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