DICCIONARIO MÉDICO
Bloqueo anestésico
Un bloqueo anestésico es la supresión reversible de la conducción nerviosa en un territorio corporal determinado mediante la inyección de un anestésico local en la proximidad de un nervio, un plexo o un espacio anatómico que contenga estructuras nerviosas. Forma parte del conjunto de técnicas de anestesia regional y se emplea tanto como alternativa a la anestesia general como para el control del dolor tras una intervención. La expresión abarca cualquier procedimiento en el que se deposita un anestésico local junto a fibras nerviosas con el fin de impedir temporalmente la transmisión del impulso. No se trata de un fármaco concreto ni de una técnica única, sino de un principio compartido por múltiples abordajes: el anestésico difunde hacia el nervio, penetra en la membrana axonal, bloquea los canales de sodio dependientes de voltaje y detiene la propagación del potencial de acción. Mientras el fármaco permanece en concentración suficiente, las fibras afectadas dejan de conducir. El término bloqueo, del francés blocus, conserva su sentido original de interrupción de un paso. Anestésico deriva del griego ἀν- (an-, sin) y αἴσθησις (aísthesis, sensación), de modo que la denominación completa describe con bastante literalidad lo que sucede: se corta la sensación en una zona del cuerpo. La anestesia regional, como disciplina, comenzó a tomar forma a finales del siglo XIX, cuando Carl Koller demostró en 1884 que la cocaína aplicada sobre la córnea suprimía el dolor ocular. Los anestésicos locales son bases débiles que, una vez inyectados en los tejidos, existen en equilibrio entre una forma ionizada (con carga) y otra no ionizada (sin carga). Solo la fracción no ionizada atraviesa la membrana lipídica del axón. Ya en el interior, la molécula se reioniza y se une al canal de sodio desde su cara citoplasmática, impidiendo su apertura. Sin canal de sodio funcional, el potencial de acción no puede propagarse y el impulso nervioso se extingue antes de llegar a su destino. Las fibras nerviosas no se bloquean todas a la vez. Las más delgadas y con menos mielina (fibras C, responsables del dolor sordo y de la función simpática) ceden antes que las gruesas y mielinizadas (fibras A-alfa, que transmiten la propiocepción y el tono motor). Esa secuencia explica por qué un paciente bajo bloqueo anestésico puede notar que pierde primero la sensación de temperatura, después el dolor agudo, luego el tacto fino y, por último, la capacidad de mover la extremidad. La recuperación sigue el orden inverso. Dentro de la anestesia regional, los bloqueos anestésicos se agrupan según el nivel anatómico en el que se deposita el fármaco. Los bloqueos neuroaxiales actúan sobre las raíces nerviosas dentro del canal vertebral o en sus inmediaciones: la anestesia raquídea (intradural o subaracnoidea) inyecta el anestésico en el líquido cefalorraquídeo, y la anestesia epidural lo deposita en el espacio epidural, fuera de la duramadre. Los bloqueos de nervios periféricos buscan el nervio o el plexo en su trayecto fuera del neuroeje. El bloqueo del plexo braquial, por ejemplo, permite intervenciones en el miembro superior; el bloqueo del nervio femoral o del plexo lumbar facilita cirugías de cadera y rodilla. La incorporación de la ecografía a estas técnicas ha cambiado radicalmente la práctica en las últimas dos décadas: el anestesiólogo visualiza la aguja y el nervio en tiempo real, reduce el volumen de anestésico necesario y minimiza el riesgo de punción vascular o nerviosa accidental. Existen además técnicas mixtas o intermedias. El bloqueo paravertebral deposita el anestésico junto a las raíces espinales a su salida del foramen intervertebral, produciendo un bloqueo unilateral que en la práctica se sitúa a medio camino entre lo neuroaxial y lo periférico. El bloqueo de Bier, o anestesia regional intravenosa, sigue otro principio: se inyecta el anestésico en el sistema venoso de una extremidad aislada con torniquete, de modo que el fármaco alcanza las terminaciones nerviosas por difusión tisular. Es la supresión temporal de la conducción nerviosa producida por un anestésico local depositado junto a un nervio o un grupo de nervios. El nombre une bloqueo (del francés blocus, interrupción) y anestésico (del griego ἀν-αἴσθησις, sin sensación). Puede estarlo. Muchos bloqueos anestésicos permiten que el paciente permanezca consciente mientras la zona intervenida queda insensible. En la práctica, es habitual combinar el bloqueo con una sedación ligera para mayor confort, pero no siempre es necesario recurrir a la anestesia general. No exactamente. La anestesia local se refiere habitualmente a la infiltración directa de un anestésico en el tejido donde se va a intervenir (la piel, la encía, el borde de una herida). El bloqueo anestésico busca el nervio a cierta distancia del campo quirúrgico para insensibilizar un territorio más amplio. La diferencia radica en la diana: tejido frente a nervio. Si desea profundizar en técnicas o conceptos vinculados al bloqueo anestésico, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un bloqueo anestésico
Cómo actúa el anestésico local sobre el nervio
Modalidades principales de bloqueo anestésico
Preguntas frecuentes
¿Qué significa exactamente bloqueo anestésico?
¿El paciente está despierto durante un bloqueo anestésico?
¿Es lo mismo un bloqueo anestésico que la anestesia local?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026