DICCIONARIO MÉDICO
Bisoprolol
El bisoprolol es un agente bloqueante adrenérgico que actúa de forma selectiva sobre los receptores beta-1 adrenérgicos del corazón, con un grado de especificidad que se cuenta entre los más altos de los betabloqueantes de uso habitual. Se prescribe en la hipertensión arterial, la angina de pecho estable y la insuficiencia cardíaca crónica con función sistólica reducida. Su código en la clasificación ATC es C07AB07. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). El bisoprolol pertenece a la segunda generación de betabloqueantes cardioselectivos, la que buscó reducir el efecto sobre los receptores beta-2 bronquiales y vasculares que limitaba el uso del propranolol y los primeros agentes no selectivos. Se administra por vía oral, en comprimidos de liberación convencional. Su biodisponibilidad tras la ingesta supera el 90 por ciento, una biodisponibilidad alta que se explica por una absorción casi completa y un efecto de primer paso hepático escaso. Como el resto de bloqueantes beta-1, frena la frecuencia cardíaca y reduce la fuerza de contracción del miocardio, lo que disminuye su consumo de oxígeno. También actúa sobre las células yuxtaglomerulares del riñón, donde inhibe la liberación de renina y modula así uno de los mecanismos que sostienen la presión arterial elevada. Carece de actividad simpaticomimética intrínseca, y el efecto estabilizador de membrana que sí tienen otros betabloqueantes, como el propranolol, resulta clínicamente irrelevante a las concentraciones que se alcanzan en la práctica. Estudios realizados sobre receptores humanos clonados sitúan el cociente de selectividad beta2/beta1 del bisoprolol en torno a 19, una cifra que supera con claridad la del atenolol o el metoprolol y que solo el nebivolol alcanza entre los betabloqueantes de uso habitual. En la práctica, esto se traduce en una interferencia mínima sobre los receptores beta-2, incluso en el extremo superior del intervalo terapéutico habitual. Su eliminación es también poco frecuente entre los fármacos cardiovasculares: cerca de la mitad de la cantidad administrada se excreta sin cambios por vía renal, y la otra mitad se metaboliza en el hígado, sobre todo a través de la CYP3A4, hasta dar metabolitos inactivos que también terminan eliminándose por el riñón. Gracias a ese reparto, aunque uno de los dos órganos de aclaramiento fallara por completo, la semivida (de 10 a 12 horas en condiciones normales) apenas se duplicaría. Pocos betabloqueantes ofrecen esa redundancia. El respaldo del bisoprolol en la insuficiencia cardíaca con fracción de eyección reducida procede en gran parte del ensayo CIBIS-II, publicado en 1999 en The Lancet. En más de 2.600 pacientes con síntomas moderados o graves, añadir bisoprolol al tratamiento estándar redujo la mortalidad por cualquier causa en torno a un tercio frente a placebo, con una caída notable de la muerte súbita. El hallazgo situó al fármaco, junto al carvedilol y al metoprolol succinato, entre los betabloqueantes con beneficio demostrado sobre la supervivencia en esta enfermedad. Termina en el sufijo -olol, que la Organización Mundial de la Salud reserva para los betabloqueantes y que comparte con el atenolol o el metoprolol, sin relación con raíces griegas o latinas clásicas. El prefijo bis- alude a los dos grupos isopropilo situados en los extremos de la molécula. A mediados de la década de 1970, varios laboratorios europeos buscaban betabloqueantes con menos afinidad por los receptores beta-2 que el propranolol, pionero de la clase. De esa búsqueda surgieron el atenolol, desarrollado por ICI, y el metoprolol, de Astra y Ciba-Geigy. El bisoprolol llegó algo después: lo sintetizó la farmacéutica alemana Merck y lo introdujo en el mercado de su país en 1986. Durante los años siguientes, el papel de los betabloqueantes en la insuficiencia cardíaca generó dudas clínicas, porque su efecto depresor sobre la contracción cardíaca parecía poco compatible con un corazón ya debilitado. Dos ensayos con bisoprolol y metoprolol realizados en 1993 y 1994 no lograron resultados concluyentes sobre la mortalidad, lo que retrasó varios años la aceptación de este grupo de fármacos en cardiología. La duda se despejaría más adelante, ya en la década siguiente. No es una única molécula, sino una mezcla a partes iguales de dos formas especulares entre sí, los enantiómeros R y S. Solo el enantiómero S(-) es responsable de la práctica totalidad de la actividad bloqueante beta, mientras que el R apenas contribuye al efecto. A diferencia del timolol, que sí se comercializa como el isómero activo puro, no existe una presentación de bisoprolol que aísle únicamente el enantiómero S(-). Si desea ampliar información relacionada con el bisoprolol, puede consultar:Qué es el bisoprolol
Perfil diferencial dentro de los betabloqueantes
Preguntas frecuentes
¿De dónde procede el nombre bisoprolol?
¿Cuándo se desarrolló el bisoprolol y quién lo introdujo?
¿Por qué se dice que el bisoprolol es un fármaco racémico?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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