DICCIONARIO MÉDICO

Bezoar

Un bezoar es una masa compacta de material no digerido que se forma y acumula en el interior del tubo digestivo, generalmente en el estómago. Su composición varía: puede tratarse de cabello, fibras vegetales, restos de medicamentos o proteínas lácteas coaguladas. El término tiene una de las etimologías más singulares de la medicina, ligada durante siglos a la creencia de que estas concreciones poseían poderes contra el veneno.

Qué es un bezoar

En el sentido clínico actual, un bezoar es un cuerpo extraño de origen endógeno o exógeno que se forma por acumulación progresiva de materiales que el aparato digestivo no consigue degradar ni expulsar. Un cuerpo extraño deglutido de forma accidental (una moneda, un botón) permanece estático en el tubo digestivo; el bezoar, en cambio, crece lentamente, a veces durante meses o años, hasta adoptar la forma de la cavidad que lo contiene. Los hay del tamaño de una canica y los hay que llegan a ocupar todo el volumen gástrico.

La palabra procede del árabe hispánico bazáhr, tomado a su vez del árabe clásico bā[di]zahr, y este del persa pādzahr (پادزهر), compuesto de pād (protector, expulsor) y zahr (veneno). La traducción literal sería «contraveneno» o «antídoto». Este significado no es casual: la historia del bezoar como objeto médico comenzó precisamente por su reputación de neutralizar tóxicos, una creencia que pervivió durante más de un milenio.

Del antídoto persa a las boticas europeas

Los médicos árabes documentaron las propiedades supuestamente alexifármacas del bezoar desde al menos el siglo VIII. Ibn Zuhr (Avenzoar), médico sevillano del siglo XII, recogió en sus escritos el uso de estas concreciones como protección contra el envenenamiento. En Oriente, los bezoares se obtenían del estómago de cabras monteses (Capra aegagrus), antílopes y otros rumiantes, donde las capas de fosfato cálcico se depositaban alrededor de un núcleo de fibra vegetal o piedra hasta formar una masa lisa y redondeada.

Cuando llegaron a Europa, su fama se disparó. En la España de los Austrias, los boticarios los vendían o alquilaban a precios elevados, y se colocaban dentro de las copas de la realeza para prevenir supuestos envenenamientos durante los banquetes. El descubrimiento de bezoares en la fauna del Nuevo Mundo (procedentes de la vicuña, la llama y el guanaco) avivó el interés renacentista. Ambroise Paré, cirujano de Carlos IX de Francia, fue uno de los primeros en cuestionar públicamente su eficacia en el siglo XVI, aunque la creencia tardó todavía varios siglos en extinguirse del todo.

Tipos según su composición

Tricobezoar. Está compuesto principalmente por cabello humano o, con menor frecuencia, por pelo de animales o fibras sintéticas (de muñecas, alfombras, frazadas). Se asocia con tricotilomanía (el impulso de arrancarse el propio cabello) y tricofagia (la ingestión de ese cabello). Predomina en mujeres jóvenes. En ocasiones infrecuentes, la masa se extiende desde el estómago hasta el intestino delgado formando una cola que recuerda la trenza de un cuento: es lo que se conoce como síndrome de Rapunzel, descrito por primera vez en 1968.

Fitobezoar. Compuesto por fibras vegetales, cáscaras, semillas o restos de frutas no digeribles. Es el tipo más frecuente en la práctica clínica. La fruta del caqui, rica en taninos que polimerizan en contacto con el ácido gástrico, tiene una especial tendencia a formar fitobezoares (denominados a veces diospirobezoares). Se observan con más frecuencia en personas con gastroparesia o con antecedentes de cirugía gástrica, donde la motilidad alterada dificulta el vaciamiento.

Farmacobezoar. Formado por medicamentos no digeridos, sobre todo comprimidos con cubierta entérica o de liberación prolongada. Puede producirse cuando la motilidad gástrica está reducida o el paciente ingiere cantidades excesivas de antiácidos, sucralfato u otros fármacos que forman conglomerados sólidos.

Lactobezoar. Poco habitual, se presenta en recién nacidos alimentados con fórmula. La leche coagulada y el moco gástrico se combinan hasta formar una masa que puede causar distensión abdominal en las primeras semanas de vida.

Mecanismo de formación

No existe un solo mecanismo. En el caso del tricobezoar, el cabello ingerido queda retenido entre los pliegues de la mucosa gástrica. El peristaltismo no logra desplazar las fibras capilares porque su superficie lisa impide que las contracciones las propulsen con eficacia. Con el tiempo, nuevos cabellos, restos alimentarios y moco se van incorporando a la masa, que adquiere una consistencia compacta y adopta el molde del estómago.

En los fitobezoares, la clave está en la celulosa y otros polisacáridos estructurales que el ser humano no puede hidrolizar por carecer de las enzimas necesarias. Una motilidad gástrica conservada suele ser suficiente para evacuar esos restos; cuando la motilidad se reduce, la acumulación se hace posible.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra «bezoar»?

Del persa pādzahr, que significa «contraveneno». Pasó al árabe como bā[di]zahr y al español a través del árabe hispánico bazáhr. Su origen refleja la creencia antigua de que estas piedras gástricas podían anular los efectos de cualquier tóxico, una idea que gozó de enorme prestigio en la medicina árabe desde el siglo VIII y en la europea desde el XII.

¿Es frecuente el bezoar en adultos?

No especialmente. Los fitobezoares pueden presentarse en personas con gastroparesia o tras cirugías gástricas, pero la incidencia general es baja. Los tricobezoares son raros y se concentran en mujeres jóvenes con trastornos del control de impulsos.

¿Qué es el síndrome de Rapunzel?

Es una forma extrema de tricobezoar en la que la masa de cabello se extiende desde el estómago hacia el intestino delgado, formando una prolongación que recuerda una trenza. Fue descrito en 1968 por Vaughan, Sawyers y Scott. Se presenta casi exclusivamente en adolescentes y adultas jóvenes con tricofagia y puede provocar obstrucción intestinal grave.

¿Tenían realmente los bezoares propiedades medicinales?

Hay datos curiosos. Algunos tricobezoares contienen grupos sulfhidrilo capaces de quelar ciertos metales pesados, lo que podría explicar una eficacia limitada frente al arsénico. Eso sí, la idea de un antídoto universal fue siempre una exageración. Ambroise Paré, cirujano del rey Carlos IX de Francia, probó un bezoar en un reo condenado a muerte envenenado con cloruro de mercurio en el siglo XVI: el prisionero falleció, y Paré quedó convencido de la inutilidad de la piedra.

Referencias

  1. MedlinePlus. Bezoar. Enciclopedia médica.
  2. Manual MSD (versión para público general). Bezoares.
  3. Real Academia Española. Bezoar. Diccionario de la lengua española, 23.ª edición.
  4. Asociación Española de Gastroenterología (AEG). Recursos de patología digestiva.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos asociados al bezoar, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Cuerpo extraño: cualquier objeto o material presente en un lugar del organismo donde no corresponde fisiológicamente.
  • Tricotilomanía: trastorno del control de impulsos que consiste en arrancarse el propio cabello de forma recurrente.
  • Tricofagia: ingestión del cabello arrancado, conducta asociada a la tricotilomanía y principal causa de tricobezoares.
  • Gastroparesia: retraso del vaciamiento gástrico sin causa mecánica obstructiva.
  • Pica: trastorno de la conducta alimentaria que consiste en la ingestión de sustancias no nutritivas.
  • Estómago: órgano del tubo digestivo encargado de almacenar y mezclar el bolo alimenticio con los jugos gástricos.

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