DICCIONARIO MÉDICO
Atención selectiva
La atención selectiva es la capacidad cognitiva que permite concentrar los recursos mentales en un estímulo o tarea concretos mientras se inhibe la información irrelevante que compite por el procesamiento. Se trata de uno de los componentes de la atención más estudiados en neuropsicología y en psicología experimental. En cada instante, el sistema nervioso recibe una cantidad de información sensorial que excede con mucho su capacidad de procesamiento simultáneo. La atención selectiva resuelve ese problema actuando como un filtro: admite determinados datos para su procesamiento profundo y relega el resto a un segundo plano. Sin este mecanismo, la actividad mental organizada sería imposible. El término se ha consolidado en la literatura científica a lo largo del siglo XX, aunque la idea estaba presente ya en la tradición introspeccionista del XIX. Comparte raíz latina con la palabra atención (attendere, 'dirigir hacia'), a la que se añade el adjetivo selectiva, del latín selectivus, derivado de seligere ('escoger, separar'). La combinación designa literalmente la acción de dirigir la mente escogiendo entre opciones. Colin Cherry planteó en 1953 un problema que se convertiría en punto de partida de la investigación moderna sobre atención selectiva: ¿cómo es posible seguir una conversación en una sala ruidosa donde varias personas hablan al mismo tiempo? Lo llamó "el problema de la fiesta de cóctel". Los experimentos de escucha dicótica que diseñó mostraron que los sujetos podían atender a un mensaje presentado en un oído e ignorar otro presentado simultáneamente en el oído contrario, aunque la información desatendida no desaparecía por completo del procesamiento. Donald Broadbent propuso en 1958 un modelo de filtro rígido: la selección ocurriría en una fase temprana, antes de que la información accediese al análisis semántico. Anne Treisman modificó esta idea en 1964 con su modelo de atenuación, según el cual el canal no atendido no se bloquea del todo sino que se atenúa, lo que explica por qué ciertas señales relevantes (como escuchar el propio nombre en una conversación ajena) logran atravesar el filtro. Estos modelos han sido revisados muchas veces, pero el debate entre selección temprana y selección tardía sigue vivo en la cognición contemporánea. Estudios con neuroimagen funcional han identificado una red frontoparietal como sustrato principal de la atención selectiva. La corteza prefrontal dorsolateral y la corteza parietal posterior trabajan de forma coordinada para generar señales descendentes que amplifican la actividad de las áreas sensoriales encargadas de procesar el estímulo relevante. Al mismo tiempo, el procesamiento del estímulo irrelevante se reduce, un fenómeno que se ha registrado mediante potenciales evocados y que se conoce como modulación atencional de la respuesta sensorial. La corteza cingulada anterior desempeña un papel complementario: interviene cuando hay conflicto entre respuestas (como en la tarea de Stroop, donde el sujeto debe nombrar el color de la tinta ignorando la palabra escrita). Este tipo de interferencia pone a prueba la vertiente inhibitoria de la atención selectiva, y su resolución requiere esfuerzo cognitivo medible. El test d2, desarrollado por Rolf Brickenkamp en 1962, sigue siendo la prueba más característica para medir la atención selectiva en el ámbito neuropsicológico. Consiste en una tarea de cancelación: el sujeto debe marcar un estímulo diana entre distractores de aspecto muy similar, bajo presión de tiempo. La tarea de Stroop, ya mencionada, evalúa la resistencia a la interferencia semántica y se emplea con frecuencia en la evaluación de pacientes con daño frontal. Una alteración significativa de la atención selectiva puede observarse en el delirium, en las fases iniciales de algunas demencias y en el trastorno por déficit de atención. También se ha documentado un deterioro selectivo en la negligencia unilateral, donde el paciente ignora los estímulos procedentes de un hemicampo visual tras lesiones parietales del hemisferio no dominante. De la raíz latina attendere ('dirigir hacia') combinada con selectivus, derivado de seligere ('escoger'). Literalmente, designa la acción de dirigir la mente escogiendo entre varios estímulos posibles. Su uso técnico se generalizó en la psicología experimental a partir de los trabajos de Cherry y Broadbent en los años cincuenta del siglo XX. No. La atención activa se refiere al carácter voluntario del proceso atencional, mientras que la selectiva describe su función de filtrado. Una persona puede ejercer atención selectiva de forma voluntaria (activa) o involuntaria, como cuando un estímulo saliente captura el foco sin que medie una decisión consciente. Las más utilizadas son el test d2 de Brickenkamp y la tarea de Stroop. El primero evalúa la velocidad y precisión del filtrado atencional bajo presión de tiempo; el segundo mide la capacidad de inhibir una respuesta automática cuando entra en conflicto con la tarea asignada. Ambas forman parte de las baterías estándar de evaluación neuropsicológica. Si desea profundizar en conceptos asociados a la atención selectiva, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la atención selectiva
Los modelos de filtro y el efecto de la fiesta de cóctel
Bases neurales del filtrado atencional
Evaluación en la práctica clínica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el término atención selectiva?
¿Es lo mismo atención selectiva que atención activa?
¿Con qué pruebas se mide la atención selectiva?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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