DICCIONARIO MÉDICO
Arteria oftálmica
La arteria oftálmica es la primera rama de la arteria carótida interna. Nace justo después de que la carótida abandone el seno cavernoso, penetra en la órbita a través del canal óptico acompañando al nervio óptico, y se ramifica para irrigar el globo ocular, la musculatura extraocular, la glándula lagrimal, los párpados y parte de la nariz y la frente. La arteria oftálmica es el vaso que garantiza la irrigación del ojo y de casi todas las estructuras contenidas en la cavidad orbitaria. Desde su origen en la carótida interna, cruza el canal óptico lateral o inferolateral al nervio óptico y, una vez dentro de la órbita, cruza por encima de ese nervio para situarse en la cara medial de la cavidad. A lo largo de su trayecto orbitario emite más de una docena de ramas, entre las cuales las más relevantes clínicamente son la arteria central de la retina, las arterias ciliares posteriores (largas y cortas), la arteria lagrimal, la supraorbitaria y las etmoidales anterior y posterior. El nombre combina el griego ὀφθαλμός (ophthalmós), "ojo", con el sufijo arterial. La voz griega está emparentada con la raíz indoeuropea *okw- ("ver"), la misma que dio el latín oculus. En español, la familia de ὀφθαλμός es la que nutre toda la terminología oftalmológica: oftalmólogo, oftalmoscopia, exoftalmía. De todas las ramas de la oftálmica, la arteria central de la retina es la que tiene mayor repercusión clínica. Penetra en la vaina del nervio óptico a unos diez o doce milímetros por detrás del globo ocular y viaja dentro del nervio hasta emerger en el disco óptico, donde se divide en ramas superior e inferior que irrigan las capas internas de la retina. Es una arteria terminal: no tiene anastomosis con otras arterias dentro del ojo. Su oclusión brusca provoca una pérdida de visión súbita e indolora —el cuadro que la oftalmología denomina oclusión de la arteria central de la retina—, una urgencia en la que cada minuto cuenta porque la retina tolera muy mal la isquemia. Las arterias ciliares posteriores, por su parte, irrigan la coroides y las capas externas de la retina. La existencia de esta doble fuente de irrigación retiniana —central de la retina para las capas internas, ciliares para las externas— explica que la oclusión de la arteria central no produzca ceguera total inmediata en todos los casos: las capas externas pueden seguir recibiendo sangre a través de la coroides durante un tiempo. Del griego ὀφθαλμός (ophthalmós), "ojo". Es la misma raíz de oftalmología, oftalmoscopio y exoftalmía. En latín el ojo se llamaba oculus, raíz que pervive en "ocular" y "oculista", pero para las arterias y nervios del ojo el español ha preferido la forma griega. Depende de qué rama se ocluya. Si la obstrucción afecta a la arteria central de la retina, se produce una pérdida brusca de visión en el ojo afectado. Si la oclusión es más proximal y compromete la oftálmica en su tronco principal, pueden verse afectadas también otras estructuras orbitarias. En cualquier caso, la proximidad de la arteria oftálmica a la carótida interna hace que las oclusiones con frecuencia tengan un origen embólico, cardiaco o carotídeo. Si desea profundizar en conceptos asociados a la arteria oftálmica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la arteria oftálmica
La arteria central de la retina y su relevancia clínica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "oftálmica"?
¿Qué pasa si se obstruye la arteria oftálmica?
Referencias
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