DICCIONARIO MÉDICO
Arteria oftálmica
La arteria oftálmica es la primera rama intracraneal de la arteria carótida interna. Nace justo después de que la carótida abandone el seno cavernoso, penetra en la órbita a través del canal óptico junto al nervio óptico y se ramifica para irrigar el globo ocular, la musculatura extraocular, la glándula lagrimal, los párpados y parte de la nariz y la frente. Desde su origen en la carótida interna, la oftálmica cruza el canal óptico lateral o inferolateral al nervio óptico. Una vez dentro de la órbita, trepa por encima de ese nervio para situarse en la cara medial de la cavidad, y a lo largo de su trayecto orbitario va emitiendo más de una docena de ramas. Las más relevantes en la clínica son la arteria central de la retina, las arterias ciliares posteriores (largas y cortas), la arteria lagrimal, la supraorbitaria y las etmoidales anterior y posterior. El calibre de la oftálmica ronda los 1,5 mm, pequeño si se compara con la carótida de la que nace, pero suficiente para sostener toda la perfusión del ojo y sus estructuras de soporte. El nombre procede del griego ὀφθαλμός (ophthalmós), "ojo", emparentado con la raíz indoeuropea *okw- ("ver"), la misma que dio el latín oculus. De ὀφθαλμός derivan todas las voces de la familia oftalmológica en español: oftalmólogo, oftalmoscopia, exoftalmía. El latín oculus, en cambio, pervive en "ocular" y "oculista"; para arterias y nervios del ojo el español ha preferido históricamente la forma griega. De todas las ramas orbitarias, esta es la de mayor repercusión clínica. Penetra en la vaina del nervio óptico a unos diez o doce milímetros por detrás del globo y viaja dentro del nervio hasta emerger en el disco óptico, donde se divide en ramas superior e inferior que irrigan las capas internas de la retina. No tiene anastomosis significativas dentro del ojo. Eso la convierte en un vaso terminal puro: si se ocluye, el territorio que depende de ella pierde su aporte sanguíneo sin compensación posible. La oclusión brusca de la arteria central de la retina provoca una pérdida de visión súbita e indolora en el ojo afectado. La retina tolera la isquemia durante muy poco tiempo (se suelen citar noventa minutos como margen aproximado, aunque el daño comienza antes), lo que convierte este cuadro en una urgencia oftalmológica. Las capas externas de la retina no dependen de la arteria central, sino de las arterias ciliares posteriores, que llegan a la coroides y desde allí nutren los fotorreceptores por difusión. Esa doble fuente de irrigación explica un hecho que a primera vista resulta contradictorio: la oclusión de la arteria central no siempre produce ceguera total inmediata, porque las capas externas pueden seguir recibiendo oxígeno a través de la circulación coroidea durante un tiempo variable. En algunos individuos (entre un 15 % y un 30 %, según las series) existe una arteria ciliorretiniana, rama de las ciliares posteriores, que irriga un pequeño sector de retina interna alrededor de la mácula. Cuando esta variante está presente y la arteria central se ocluye, ese sector conserva visión, lo que produce una isleta de agudeza visual en medio de un campo ciego. El hallazgo tiene nombre propio en la semiología: "visión en isla macular". Del griego ὀφθαλμός (ophthalmós), "ojo". La misma raíz está en oftalmología, oftalmoscopio y exoftalmía. En latín el ojo se llamaba oculus, pero la tradición anatómica española ha empleado la forma griega para las arterias, venas y nervios del ojo. Depende del nivel y la extensión. Una oclusión completa del tronco compromete no solo la retina sino también la musculatura extraocular, la glándula lagrimal y la circulación palpebral. En la práctica, la mayoría de las oclusiones clínicamente relevantes afectan a ramas individuales (sobre todo la arteria central de la retina), porque la circulación colateral orbitaria procedente de la arteria maxilar puede compensar parcialmente una obstrucción proximal. Sí, y directa. La arteria oftálmica nace de la carótida interna, de modo que una placa aterosclerótica carotídea puede enviar émbolos tanto hacia la circulación cerebral como hacia la oftálmica. Una pérdida transitoria de visión monocular (amaurosis fugaz) se considera un equivalente de accidente isquémico transitorio y obliga a estudiar la carótida del mismo lado. Si desea profundizar en conceptos asociados a la arteria oftálmica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la arteria oftálmica
La arteria central de la retina
Doble irrigación retiniana y arterias ciliares
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "oftálmica"?
¿Qué ocurre si se obstruye el tronco principal de la oftálmica?
¿Tiene relación con el ictus?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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