DICCIONARIO MÉDICO
Anticuerpo marcado
Un anticuerpo marcado es un anticuerpo al que se ha unido de forma covalente una molécula trazadora (un fluorocromo, una enzima, un isótopo radiactivo o una partícula de oro coloidal, entre otros) que permite detectar, localizar o cuantificar el antígeno al que se une. Es la base de técnicas como la inmunofluorescencia, el ELISA, la inmunohistoquímica y el radioinmunoensayo. La capacidad de un anticuerpo para unirse con alta especificidad a su antígeno es, por sí sola, invisible. Para convertirla en una señal detectable hace falta acoplarle una molécula que emita una señal medible: eso es, en esencia, un anticuerpo marcado. El proceso de conjugación no altera la especificidad del anticuerpo si se realiza correctamente (la unión se produce lejos del sitio de reconocimiento antigénico), de modo que la molécula conserva su capacidad de unión al antígeno y, al mismo tiempo, puede ser "vista" por un instrumento. Albert Coons y Melvin Kaplan describieron en 1950 la primera técnica basada en anticuerpos marcados: unieron isotiocianato de fluoresceína a un anticuerpo y demostraron que podían localizar antígenos tisulares en cortes histológicos observados con un microscopio de fluorescencia. Fue el nacimiento de la inmunofluorescencia directa. A partir de ese momento, el concepto se ramificó en múltiples direcciones según el tipo de marcador empleado. Los fluorocromos (fluoresceína, rodamina, ficoeritrina, entre otros) emiten luz a una longitud de onda determinada cuando se excitan con luz ultravioleta o azul. Son la base de la inmunofluorescencia y de la citometría de flujo. La fluoresceína sigue siendo uno de los más utilizados, aunque los fluorocromos de nueva generación ofrecen espectros más estrechos y mayor resistencia al apagamiento. En las técnicas enzimáticas, el marcador es una enzima (peroxidasa de rábano, fosfatasa alcalina) que, al añadir su sustrato, genera un producto coloreado visible al microscopio óptico o cuantificable por espectrofotometría. El ELISA y la inmunohistoquímica convencional funcionan con este principio. Su ventaja sobre la fluorescencia es que la preparación puede conservarse de forma permanente y no requiere un microscopio de fluorescencia para su lectura. Los isótopos radiactivos (yodo-125, tritio) fueron los primeros marcadores cuantitativos de alta sensibilidad. El radioinmunoensayo (RIA), desarrollado por Rosalyn Yalow y Solomon Berson a finales de los años 50, permitió medir concentraciones de hormonas y otras sustancias en el rango de picogramos. Yalow recibió el Premio Nobel en 1977 por este trabajo. Con el tiempo, el uso de radioisótopos ha ido cediendo terreno a las técnicas enzimáticas y de quimioluminiscencia, que evitan los inconvenientes del manejo de material radiactivo. En el marcaje directo, el anticuerpo primario (el que reconoce al antígeno buscado) lleva unido el trazador. Es rápido y sencillo, pero la señal puede ser débil si la concentración del antígeno es baja. En la variante indirecta, el anticuerpo primario no está marcado: se aplica primero sobre la muestra y, en un segundo paso, se añade un anticuerpo secundario (dirigido contra las inmunoglobulinas de la especie en la que se produjo el primario) que sí lleva el trazador. La inmunofluorescencia indirecta es el ejemplo clásico de este esquema, y su ventaja principal es la amplificación de la señal: varios anticuerpos secundarios pueden unirse a cada primario. Si la conjugación se realiza con protocolos estandarizados, no. Los puntos de acoplamiento químico (grupos amina o tiol en la cadena pesada, por ejemplo) se eligen de modo que queden lejos de la región variable, que es la que reconoce al antígeno. Una relación de marcador por molécula de anticuerpo demasiado alta puede, sin embargo, comprometer la afinidad, y cada lote debe validarse. Complementaria. Un anticuerpo monoclonal reconoce un único epítopo con reproducibilidad total; si además se marca con un trazador, se obtiene un reactivo de especificidad y consistencia idóneas para uso clínico o de investigación. La mayoría de los ensayos diagnósticos actuales emplean monoclonales marcados. Sí. En la variante más habitual (ELISA de tipo sándwich), un anticuerpo de captura inmovilizado en una placa atrapa el antígeno, y un segundo anticuerpo marcado con una enzima se une a otra zona del mismo antígeno. Al añadir el sustrato enzimático, el color desarrollado es proporcional a la cantidad de antígeno presente en la muestra. Si desea profundizar en conceptos asociados al anticuerpo marcado, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es un anticuerpo marcado
Tipos de marcadores según la señal que generan
Marcaje directo e indirecto
Preguntas frecuentes
¿Marcar un anticuerpo altera su capacidad de unión al antígeno?
¿Qué relación tiene con el anticuerpo monoclonal?
¿El ELISA usa anticuerpos marcados?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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