DICCIONARIO MÉDICO
Anomalía de desarrollo
Una anomalía del desarrollo es una alteración que se origina durante la formación embrionaria o fetal de un órgano, un tejido o una estructura corporal. Puede afectar a la morfología, la función o ambas, y su gravedad varía desde hallazgos menores hasta defectos incompatibles con la vida. El concepto designa específicamente aquellas anomalías cuyo origen se sitúa en el periodo de desarrollo prenatal, ya sea durante la embriogénesis (las primeras ocho semanas tras la fecundación, cuando se forman los órganos) o durante el periodo fetal (desde la novena semana hasta el nacimiento, cuando las estructuras ya formadas crecen y maduran). La distinción temporal importa, porque las consecuencias de una agresión al desarrollo varían mucho según el momento en que se produce: un mismo teratógeno puede causar una malformación grave si actúa en la cuarta semana de gestación y no producir efecto apreciable si la exposición ocurre en el séptimo mes. Las causas son heterogéneas. Factores genéticos (mutaciones puntuales, alteraciones cromosómicas, microdeleciones), agentes ambientales (infecciones como la rubéola o el citomegalovirus, fármacos teratógenos, radiación ionizante, consumo de alcohol) y, con frecuencia, una interacción entre predisposición genética y exposición ambiental que resulta difícil de diseccionar caso a caso. En más de la mitad de las anomalías del desarrollo no se identifica una causa concreta. La agenesia (ausencia completa de un órgano), la atresia (cierre congénito de un orificio o conducto), la displasia cuando es congénita y la disgenesia son, todas ellas, formas particulares de anomalía del desarrollo. Cada término precisa el tipo de defecto; «anomalía del desarrollo» funciona como categoría general que las engloba sin especificar el mecanismo concreto. También se incluyen en este concepto las disgenesias del segmento anterior del ojo, como la anomalía de Axenfeld, la anomalía de Peters y la anomalía de Rieger, en las que un defecto en la migración de células de la cresta neural durante la embriogénesis produce alteraciones en la córnea, el iris y el ángulo camerular. No del todo. La malformación congénita es un subtipo de anomalía del desarrollo: se refiere a un defecto estructural primario causado por un proceso de morfogénesis intrínsecamente anormal. La anomalía del desarrollo es un concepto más amplio que incluye también deformaciones (producidas por fuerzas mecánicas sobre un tejido previamente normal) y disrupciones (destrucción de una estructura que se estaba formando correctamente). Muchas sí. La ecografía prenatal permite identificar anomalías estructurales desde el primer trimestre, y técnicas como la amniocentesis o la biopsia de vellosidades coriónicas posibilitan el estudio genético del feto cuando existe sospecha fundada. Porque cada órgano tiene un periodo crítico de formación. El corazón se modela entre la tercera y la séptima semana; el tubo neural se cierra en torno al día 28. Una agresión durante el periodo crítico de un órgano concreto puede alterarlo gravemente, mientras que la misma agresión fuera de ese intervalo no produce efecto o causa un defecto distinto y de menor gravedad. Si desea profundizar en conceptos asociados, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una anomalía del desarrollo
Relación con otros conceptos afines
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo anomalía del desarrollo que malformación congénita?
¿Se pueden detectar antes del nacimiento?
¿Por qué la misma exposición produce defectos distintos según el momento del embarazo?
Referencias
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