DICCIONARIO MÉDICO
Angiospasmo
El angiospasmo es la contracción súbita, involuntaria y transitoria de la pared de un vaso sanguíneo, que reduce de forma brusca el flujo de sangre hacia el tejido irrigado. Se trata de un sinónimo de origen griego del término vasoespasmo, preferido en la literatura clínica actual. La palabra procede de dos raíces griegas: ἀγγεῖον (angeîon, «vaso», «receptáculo») y σπασμός (spasmós, «contracción», «tirón»). Su sentido literal vendría a ser algo así como «tirón del vaso». Galeno ya empleaba ἀγγεῖον para referirse tanto a vasos sanguíneos como a conductos de otra naturaleza, y el término pervivió en la nomenclatura anatómica renacentista sin grandes cambios. En la práctica médica contemporánea, el concepto que designa este vocablo se expresa con mayor frecuencia como vasoespasmo, forma híbrida que combina el latín vas («conducto», «vaso») con el griego σπασμός. El diccionario cuenta también con la entrada arterioespasmo, que restringe el fenómeno al territorio arterial. Las tres voces remiten a un mismo mecanismo: la contracción excesiva y no regulada del músculo liso que rodea la pared del vaso. El endotelio vascular mantiene un equilibrio continuo entre señales vasodilatadoras (óxido nítrico, prostaciclina) y vasoconstrictoras (endotelina-1, tromboxano A2). Cuando ese equilibrio se rompe, la capa muscular del vaso puede contraerse de forma desproporcionada y focal. El resultado es una reducción brusca de la luz del vaso que compromete la perfusión del tejido distal y puede desembocar en isquemia. Conviene no confundir el angiospasmo con la vasoconstricción fisiológica. Esta última es una respuesta gradual, modulada por el sistema nervioso autónomo y reversible en cuanto cesa el estímulo. El angiospasmo, en cambio, aparece de forma abrupta, resulta desproporcionado para el estímulo que lo provoca (si es que lo hay) y puede persistir el tiempo suficiente para dañar el tejido que depende de ese vaso. La forma «angiospasmo» se encuentra sobre todo en textos de tradición médica europea continental, manuales de fisiología y obras de referencia lexicográfica. En la literatura anglosajona predomina vasospasm, que es también la raíz del castellano vasoespasmo. Las publicaciones clínicas recientes en español tienden a usar vasoespasmo cuando se refieren a episodios coronarios o cerebrales, y reservan angiospasmo para contextos más generales o para discusiones terminológicas. Puede afectar a arterias de prácticamente cualquier territorio: coronario, cerebral, retiniano, digital. No se limita al lecho arterial. Del griego ἀγγεῖον (angeîon, «vaso») y σπασμός (spasmós, «contracción involuntaria»). La forma se construyó siguiendo el patrón habitual de la terminología médica culta, que prefiere raíces griegas para los compuestos técnicos. Su equivalente más frecuente hoy es vasoespasmo, que sustituye la primera raíz griega por la latina vas. Sí. Ambos designan la contracción brusca e involuntaria de un vaso sanguíneo. La diferencia es exclusivamente lingüística: angiospasmo emplea dos raíces griegas; vasoespasmo, una latina y otra griega. En la práctica clínica actual predomina vasoespasmo, y la entrada principal del Diccionario médico sobre este concepto puede consultarse en vasoespasmo. No. El término abarca la contracción de cualquier vaso, incluidas vénulas y vasos de pequeño calibre. Lo que ocurre es que las consecuencias clínicas más graves se producen cuando el espasmo afecta a arterias de calibre medio o grande, porque la reducción brusca de flujo compromete la oxigenación del tejido irrigado. Si desea profundizar en conceptos asociados al angiospasmo, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el angiospasmo
Mecanismo de la contracción vascular anómala
Contextos clínicos donde aparece el término
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra angiospasmo?
¿Angiospasmo y vasoespasmo son lo mismo?
¿El angiospasmo solo afecta a las arterias?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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