DICCIONARIO MÉDICO
Anastomosis microvascular
La anastomosis microvascular es la sutura quirúrgica de vasos sanguíneos de calibre inferior a 2-3 mm, realizada con ayuda de un microscopio operatorio, instrumental miniaturizado y material de sutura ultrafino (habitualmente monofilamento de nailon de calibre 9-0 a 11-0). Se trata de una variante técnica de la anastomosis quirúrgica convencional, adaptada al trabajo con estructuras que el ojo humano no puede resolver a simple vista. La diferencia no reside en el principio (reconectar dos extremos vasculares), sino en la escala: los vasos implicados miden entre 0,5 y 3 mm de diámetro, y cualquier error de un cuarto de milímetro en la colocación de un punto puede comprometer la permeabilidad de la sutura y provocar trombosis. El término combina el prefijo griego μικρός (mikrós, 'pequeño'), el latín vascularis (de vasculum, 'vaso pequeño') y el griego ἀναστόμωσις. Fue la microcirugía experimental de Julius Jacobson y Ernesto Suárez en los años sesenta la que demostró que era posible suturar vasos de 1 mm con resultados reproducibles. A partir de ese momento, los reimplantes de dedos y miembros se convirtieron en la primera gran aplicación clínica. El reimplante de segmentos amputados (dedos, mano, antebrazo) sigue siendo una indicación clásica: la viabilidad del segmento depende de restablecer tanto el aporte arterial como el drenaje venoso en vasos de apenas 1-2 mm. Pero donde la anastomosis microvascular ha transformado la práctica quirúrgica es en la transferencia de colgajos libres, que permiten reconstruir defectos tisulares complejos trasladando piel, músculo o hueso de una zona donante a otra receptora y conectando sus vasos a los vasos locales. En cirugía de trasplante, la sutura microvascular es necesaria cuando los vasos del órgano donante son de pequeño calibre, como ocurre en el trasplante hepático pediátrico. También se emplea en la reparación de nervios periféricos (donde la técnica microquirúrgica se aplica a la sutura del epineuro, no a vasos propiamente dichos, pero comparte instrumental y magnificación). El calibre del vaso. Las anastomosis convencionales se realizan en vasos de más de 3-4 mm (la aorta, la femoral, la carótida) con sutura visible a simple vista. La microvascular opera por debajo de ese umbral, bajo magnificación óptica de 10 a 40 aumentos, con hilos que apenas son perceptibles sin microscopio. Sí. Existen dispositivos de acoplamiento mecánico (anillos de anastomosis) que evitan la necesidad de puntos individuales, sobre todo en las anastomosis venosas. Reducen el tiempo quirúrgico, pero no son aplicables a todos los calibres ni a todos los escenarios anatómicos. La trombosis es la complicación más temida. Si se detecta a tiempo, puede revisarse quirúrgicamente: se reabre la anastomosis, se extrae el trombo y se rehace la sutura. La vigilancia postoperatoria intensiva del colgajo o del reimplante en las primeras 48-72 horas es clave para detectar signos de compromiso vascular. Si desea profundizar en conceptos asociados a la anastomosis microvascular, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la anastomosis microvascular
Campos de aplicación
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la diferencia con una anastomosis vascular convencional?
¿Se puede hacer con grapas mecánicas?
¿Qué ocurre si la anastomosis se trombosa?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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