DICCIONARIO MÉDICO
Analgesia controlada por el paciente
La analgesia controlada por el paciente (PCA, del inglés patient-controlled analgesia) es una modalidad de control del dolor en la que el propio paciente se autoadministra dosis de analgésico mediante un dispositivo electrónico programado. La bomba incorpora mecanismos de seguridad que impiden la sobredosificación. En la práctica clínica habitual, el alivio del dolor postoperatorio o del dolor oncológico ha dependido tradicionalmente de que una enfermera administre el analgésico en horarios fijos o cuando el paciente lo solicita. Ese modelo tiene un problema inherente: entre el momento en que el paciente empieza a sentir dolor y el momento en que recibe la medicación puede pasar un intervalo considerable, suficiente para que la experiencia dolorosa se intensifique y resulte más difícil de controlar. La PCA nació precisamente para acortar ese intervalo. Philip H. Sechzer, anestesiólogo del hospital Maimonides de Nueva York, publicó en 1968 los primeros datos sobre un sistema que permitía al paciente solicitar pequeñas dosis intravenosas de analgésico opioide pulsando un botón. El concepto se fue perfeccionando a lo largo de los años setenta, y las bombas electrónicas programables llegaron al mercado en la década de 1980. Desde entonces la PCA se ha convertido en un recurso habitual en las unidades de dolor agudo de todo el mundo. Conectada a una vía intravenosa o, en algunos casos, a un catéter epidural, la bomba de PCA funciona con tres parámetros que el equipo médico programa antes de ponerla en marcha. El primero es la dosis de demanda: la cantidad de analgésico que la bomba libera cada vez que el paciente pulsa el botón. El segundo es el intervalo de cierre (en inglés, lockout interval): el tiempo mínimo que debe transcurrir entre una dosis y la siguiente. Si el paciente pulsa el botón antes de que ese tiempo expire, la bomba no entrega medicación. El tercero, opcional, es una dosis máxima por período (generalmente por hora o por cuatro horas), que establece un techo adicional de seguridad. Algunas bombas permiten además una infusión basal continua, un flujo constante de analgésico que se mantiene independientemente de las pulsaciones del paciente. Esta modalidad combinada se reserva para situaciones en las que el dolor de fondo es intenso y la demanda intermitente no basta para controlarlo. No se emplea de forma sistemática porque puede aumentar la incidencia de efectos adversos relacionados con la sedación. No todos los pacientes son candidatos a la PCA. Se requiere que la persona comprenda el concepto (pulsar el botón cuando aparezca dolor, no cuando ya sea muy intenso), que tenga la capacidad física de accionar el dispositivo y que se encuentre lo suficientemente alerta para colaborar. En población pediátrica se acepta generalmente a partir de los 7 u 8 años, aunque algunos centros la utilizan en niños menores con supervisión de los padres (modalidad conocida como NCA, nurse-controlled analgesia o parent-controlled analgesia, según quién pulse el botón). Un principio que se repite en todos los protocolos: solo el paciente debe pulsar el botón. Si un familiar o un acompañante lo hace por él, el mecanismo de autorregulación se pierde, porque la somnolencia del paciente deja de actuar como freno natural contra la sobredosificación. Patient-controlled analgesia, que en español se traduce como «analgesia controlada por el paciente». El concepto fue descrito por primera vez por Philip Sechzer en 1968. En condiciones normales, no. La bomba tiene programado un intervalo de cierre que impide administrar una nueva dosis antes de tiempo, y un techo máximo por período. Si el paciente está muy somnoliento, dejará de pulsar el botón, lo que constituye un mecanismo de autorregulación inherente al sistema. Los opioides son los fármacos más frecuentes en PCA intravenosa, pero la técnica no se limita a ellos. La PCA epidural puede combinar anestésicos locales con opioides a dosis bajas. La vía y el fármaco dependen del tipo de dolor y de la situación clínica del paciente. No. En la infusión continua, el fármaco fluye a ritmo constante sin intervención del paciente. En la PCA, es el paciente quien decide cuándo necesita una dosis adicional. Algunas bombas combinan ambas modalidades, pero el componente de demanda (la pulsación del botón) es lo que define a la PCA como tal. Si desea profundizar en conceptos asociados a la analgesia controlada por el paciente, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la analgesia controlada por el paciente
Funcionamiento del dispositivo
Requisitos para su uso
Preguntas frecuentes
¿Qué significan las siglas PCA?
¿Puede el paciente administrarse una sobredosis con la bomba?
¿Solo se usa con opioides?
¿Es lo mismo PCA que una bomba de infusión continua?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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