DICCIONARIO MÉDICO
Amnionitis
La amnionitis es la inflamación del amnios, la membrana más interna de las envolturas fetales, aquella que delimita la cavidad que contiene el líquido amniótico. La causa más frecuente es la infección bacteriana que asciende desde el canal del parto, y su presencia se asocia a un aumento del riesgo de parto pretérmino y de complicaciones neonatales. El término se forma a partir de amnion (del griego ἀμνίον, diminutivo de ἀμνός, "cordero"; la palabra designaba originalmente la membrana que envuelve al cordero recién nacido, y por analogía se aplicó a la membrana fetal humana) y el sufijo -itis (del griego -ῖτις, que denota inflamación). Traducido al pie de la letra, significa "inflamación de la membrana amniótica". En sentido estricto, la amnionitis se refiere a la afectación inflamatoria limitada al amnios. La membrana amniótica es una lámina avascular, carente de vasos sanguíneos propios, que tapiza la cara interna de la cavidad ovular y está en contacto directo con el líquido amniótico. Su espesor apenas alcanza unas décimas de milímetro, pero cumple funciones mecánicas, inmunológicas y de barrera que resultan relevantes para la protección del feto. Conviene saber que, en la práctica obstétrica, el término se emplea con frecuencia como sinónimo de corioamnionitis o de infección intraamniótica, a pesar de que estas denominaciones implican un proceso más extenso que compromete también el corion, la placenta o el propio líquido amniótico. La diferencia es sobre todo anatomopatológica: cuando el patólogo examina las membranas tras el parto y encuentra infiltrado inflamatorio confinado al amnios, habla de amnionitis; si el infiltrado se extiende al corion, lo denomina corioamnionitis histológica. El mecanismo más habitual es la vía ascendente. Bacterias de la flora cervicovaginal atraviesan el canal cervical, alcanzan el polo inferior de las membranas y colonizan primero la superficie externa (decidua, corion) antes de penetrar hasta el amnios y, finalmente, el líquido amniótico. Este recorrido explica por qué la rotura prematura de membranas multiplica el riesgo: al desaparecer la barrera física del saco íntegro, la vía de acceso queda abierta. Existe también una vía hematógena, menos frecuente, en la que un microorganismo presente en la sangre materna coloniza la placenta y desde allí alcanza las membranas. Listeria monocytogenes es el ejemplo clásico de esta segunda ruta. Y, en casos aislados, la infección puede introducirse por vía directa tras un procedimiento invasivo como la amniocentesis, aunque las tasas de infección asociadas a la punción son bajas. En la mayoría de los casos la infección es polimicrobiana. Los gérmenes implicados con mayor frecuencia son Ureaplasma urealyticum, Mycoplasma hominis, estreptococos del grupo B y Escherichia coli, todos ellos componentes habituales de la flora del tracto genital inferior. La corioamnionitis clínica (que incluye la amnionitis como componente) se describe en el 2 al 11 % de los embarazos a término, según las series. El dato cambia de forma notable al hablar de partos pretérmino: la prevalencia de corioamnionitis histológica alcanza el 40 % en gestaciones de 24 a 28 semanas, y desciende progresivamente conforme avanza la edad gestacional. Solo un tercio de las infecciones intraamnióticas cursa con el cuadro clínico completo; el resto son formas subclínicas que se descubren al examinar las membranas en el laboratorio de anatomía patológica. Aunque en el lenguaje clínico diario se usan como sinónimos, conviene saber que los dos términos no son intercambiables en sentido patológico. La amnionitis designa la inflamación confinada a la membrana amniótica. La corioamnionitis abarca la inflamación conjunta del corion y del amnios, con posible extensión al cordón umbilical (funisitis) o a la placenta (villitis). El Manual MSD y el American College of Obstetricians and Gynecologists (ACOG) prefieren hoy el término general "infección intraamniótica" para englobar todo el espectro, evitando así la ambigüedad de las denominaciones parciales. No debe confundirse con la endometritis, que afecta al endometrio materno y aparece sobre todo en el posparto, no durante la gestación. Se trata de entidades distintas tanto en localización como en cronología, aunque algunos textos divulgativos las mezclen. Del griego ἀμνίον (amnion, "membrana fetal", diminutivo de ἀμνός, "cordero") y -ῖτις (-itis, "inflamación"). El nombre griego aludía a la membrana que envuelve al cordero al nacer, una imagen que los anatomistas trasladaron a la envoltura interna del feto humano. Depende del contexto. En el lenguaje clínico se usan a menudo como sinónimos, porque la infección rara vez queda confinada al amnios sin afectar al corion. En anatomía patológica, en cambio, la distinción importa: amnionitis se reserva para cuando el infiltrado inflamatorio se limita a la membrana amniótica. La ruta más frecuente es la ascendente, desde la vagina y el cérvix. Por eso la rotura prematura de membranas es el principal factor de riesgo. Con menor frecuencia la infección llega por vía sanguínea o tras procedimientos invasivos. En embarazos a término, la forma clínica manifiesta aparece en un 2 a 11 % de los partos. Las formas histológicas subclínicas son mucho más frecuentes en el parto pretérmino, donde pueden alcanzar cifras del 30 al 40 % en gestaciones por debajo de las 28 semanas. Si desea profundizar en conceptos asociados a la amnionitis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la amnionitis
Vía de entrada de los microorganismos
Frecuencia y relevancia epidemiológica
Diferenciación con la corioamnionitis
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra amnionitis?
¿Es lo mismo amnionitis que corioamnionitis?
¿Cómo llegan las bacterias hasta el amnios?
¿Es frecuente la amnionitis?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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