DICCIONARIO MÉDICO
Líquido amniótico
El líquido amniótico es el fluido claro y ligeramente amarillento que rodea al feto dentro del saco amniótico durante el embarazo. Permite el movimiento fetal, amortigua los golpes, mantiene una temperatura estable y participa en la maduración de los pulmones y el aparato digestivo. Su volumen cambia a lo largo de la gestación y constituye un indicador del bienestar del feto. El líquido amniótico es el medio acuoso en el que el feto flota mientras se desarrolla dentro del útero. Ocupa la cavidad amniótica, delimitada por una membrana llamada amnios, y acompaña al embrión y luego al feto desde las primeras semanas hasta el momento del parto. El adjetivo procede del griego amníon, nombre que designaba la membrana que envuelve al feto y, en su origen, el recipiente donde se recogía la sangre de las víctimas en los sacrificios. Cerca del 98 % de su composición es agua. El resto lo forman electrolitos, proteínas, hidratos de carbono, lípidos, hormonas, células fetales descamadas y otras sustancias procedentes del feto y de la madre. Esa mezcla no es fija: se renueva de forma continua y varía en cantidad y en contenido según avanza el embarazo. La cavidad amniótica comienza a llenarse de líquido hacia la cuarta semana de gestación. En la primera mitad del embarazo, ese líquido es prácticamente un ultrafiltrado del plasma materno, de composición muy parecida a la del líquido extracelular, que atraviesa las membranas y la piel todavía no queratinizada del feto. A partir del segundo trimestre cambia el origen. Cuando el feto empieza a producir orina, esta se convierte en la fuente principal del líquido, mientras que la deglución fetal actúa como vía primordial de reabsorción. Se establece así un flujo permanente: el feto orina, traga e "inhala" líquido, que se recambia varias veces al día. La queratinización de la piel, entre las semanas 22 y 25, cierra esa vía cutánea de intercambio. El líquido amniótico desempeña varios cometidos a la vez. Crea un espacio en el que el feto se mueve con libertad, algo necesario para el desarrollo normal del esqueleto y la musculatura. Amortigua los traumatismos externos y los movimientos bruscos, y evita que las membranas se adhieran al cuerpo fetal. Mantiene una temperatura estable alrededor del feto y previene la compresión del cordón umbilical. Hay funciones menos evidentes pero igual de decisivas. Al ser deglutido, el líquido contribuye a formar el tubo digestivo; al entrar y salir de las vías respiratorias, resulta indispensable para la maduración pulmonar. Se le atribuyen además propiedades bacteriostáticas que ayudan a mantener un entorno estéril. La cantidad de líquido crece a lo largo del embarazo: ronda los 30 ml hacia la semana 10, asciende a unos 200 ml en la semana 16 y alcanza su máximo en torno a las 34 semanas, con una media cercana a los 800 ml. Después desciende, hasta unos 600 ml a término. El volumen no se mide de forma directa, sino mediante ecografía. Los dos métodos habituales son el índice de líquido amniótico, que suma la profundidad de líquido en los cuatro cuadrantes del útero, y la medida de la bolsa vertical máxima. Cuando el líquido es escaso se habla de oligohidramnios; cuando resulta excesivo, de polihidramnios (también llamado hidramnios). Ambas situaciones llevan a vigilar el embarazo con más atención, porque pueden reflejar una alteración fetal, placentaria o materna. Por el amnios, la membrana interna que forma el saco donde se aloja el líquido. La palabra deriva del griego amníon, que designaba precisamente esa envoltura fetal. En su mayor parte de agua, alrededor del 98 %. Contiene además electrolitos, proteínas, glúcidos, lípidos, hormonas y células desprendidas del feto. En la primera mitad del embarazo procede del plasma materno; después, sobre todo de la orina fetal. No. El saco amniótico es la estructura de membranas (amnios y corion) que contiene y delimita la cavidad; el líquido amniótico es el fluido que la llena. El primero es el continente, el segundo el contenido. Alrededor de 600 ml a término, tras haber alcanzado un máximo cercano a los 800 ml hacia la semana 34. La cifra es orientativa y se evalúa siempre por ecografía en el contexto de cada embarazo.Qué es el líquido amniótico
Formación y renovación
Funciones durante el embarazo
Volumen y sus alteraciones
Preguntas frecuentes
¿Por qué se llama amniótico?
¿De qué está hecho el líquido amniótico?
¿Es lo mismo el saco amniótico que el líquido amniótico?
¿Cuánto líquido amniótico hay al final del embarazo?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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