DICCIONARIO MÉDICO
Amaurosis hipotalámica
La amaurosis hipotalámica es la pérdida de visión provocada por lesiones ocupantes de espacio en el hipotálamo que comprimen el quiasma óptico, los nervios ópticos o las cintillas ópticas. El craneofaringioma es el tumor que con mayor frecuencia produce este cuadro, aunque gliomas hipotalámicos y quistes también pueden ser responsables. El término vincula amaurosis (del griego ἀμαύρωσις, «oscurecimiento») con hipotalámica, adjetivo que remite al hipotálamo (del griego ὑπό, «debajo», y θάλαμος, «cámara interior»). El hipotálamo es una región encefálica situada en la base del diencéfalo, por encima de la hipófisis y en íntimo contacto con el quiasma óptico. Esa contigüidad explica que las masas hipotalámicas puedan comprimir la vía visual de forma análoga a como lo hacen los tumores hipofisarios, pero desde una dirección distinta. El craneofaringioma es un tumor embrionario derivado de restos de la bolsa de Rathke, la estructura a partir de la cual se forma la adenohipófisis durante la vida fetal. Aunque histológicamente es benigno, su localización lo convierte en una lesión de manejo complejo. Tiende a crecer en la región supraselar e invadir el tercer ventrículo, comprimiendo el quiasma desde arriba y desde atrás. Los defectos del campo visual que origina pueden ser irregulares y asimétricos, sin la simetría bitemporal que caracteriza a la compresión quiasmática por un adenoma hipofisario que asciende desde abajo. En fases avanzadas, la compresión puede alcanzar ambos nervios ópticos y provocar amaurosis completa. La amaurosis hipofisaria se produce cuando un tumor hipofisario (casi siempre un adenoma) crece hacia arriba y comprime el quiasma desde su cara inferior. En la amaurosis hipotalámica, la compresión procede de la región supraóptica o retroóptica. La dirección de la presión condiciona el patrón campimétrico y, en ocasiones, la velocidad de progresión del déficit visual. Además, las lesiones hipotalámicas suelen asociar manifestaciones endocrinas y neurovegetativas propias de la disfunción del hipotálamo (alteraciones del apetito, la termorregulación, el ciclo sueño-vigilia), que no son habituales en los adenomas hipofisarios estrictamente selares. No directamente. El hipotálamo regula funciones hormonales, metabólicas y vegetativas, pero no procesa la información visual. La pérdida de visión se produce por la compresión mecánica que una masa hipotalámica ejerce sobre el quiasma óptico o los nervios ópticos adyacentes, no porque el hipotálamo deje de funcionar. No, aunque el mecanismo final (compresión del quiasma) sea parecido. La diferencia radica en el origen del tumor: en la hipofisaria, la masa nace en la hipófisis; en la hipotalámica, en el propio hipotálamo o en estructuras embrionarias cercanas (como la bolsa de Rathke en el caso del craneofaringioma). El tipo de tumor, la dirección de la compresión y las manifestaciones asociadas difieren. Un tumor derivado de restos embrionarios de la bolsa de Rathke. Es histológicamente benigno pero agresivo por su localización: crece en la región supraselar y tiende a comprimir la vía visual, la hipófisis y el hipotálamo. Su incidencia máxima se da en la infancia (entre los 5 y los 14 años) y en la quinta década de la vida. Si desea profundizar en conceptos asociados a la amaurosis hipotalámica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la amaurosis hipotalámica
Los craneofaringiomas y su relación con la vía visual
Diferencias con la amaurosis hipofisaria
Preguntas frecuentes
¿El hipotálamo interviene en la visión?
¿Es lo mismo que la amaurosis hipofisaria?
¿Qué es un craneofaringioma?
Referencias
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