DICCIONARIO MÉDICO

Alucinación olfativa

La alucinación olfativa consiste en percibir un olor que no tiene origen en el entorno. Recibe también el nombre de fantosmia y, aunque menos frecuente que las auditivas o las visuales, posee un alto valor localizador en neurología, ya que orienta con frecuencia hacia la corteza temporal.

Qué es la alucinación olfativa

Se trata de una alucinación en la que la percepción falsa corresponde a un olor. El individuo huele algo (quemado, podrido, químico, floral o cualquier otro aroma reconocible) sin que exista ninguna fuente odorífera en las proximidades. La experiencia puede durar segundos, minutos o, en los casos crónicos, persistir durante horas. El término fantosmia se acuñó a partir del griego φάντασμα (phántasma, «aparición, fantasma») y ὀσμή (osmé, «olor»), y describe con precisión el fenómeno: un olor fantasma, percibido como real por quien lo experimenta.

John Hughlings Jackson, neurólogo británico considerado uno de los padres de la epileptología moderna, describió en 1899 un tipo de crisis parcial originada en el giro uncinado del lóbulo temporal que se manifestaba con una alucinación olfativa breve e intensa, generalmente desagradable, seguida en ocasiones de alteración de la conciencia. A esas crisis las llamó uncinate fits (crisis uncinadas), y el concepto mantiene vigencia clínica: una alucinación olfativa de inicio súbito sigue siendo una señal que orienta hacia el lóbulo temporal.

Corteza olfativa y generación del olor fantasma

El procesamiento del olfato es peculiar comparado con el de otros sentidos. La información captada por los receptores de la mucosa nasal llega al bulbo olfatorio y, desde allí, pasa directamente a la corteza piriforme y al giro uncinado sin hacer escala en el tálamo, cosa que sí ocurre con la vía visual, la auditiva o la somatosensorial. Esa conexión directa tiene consecuencias: las áreas olfativas corticales son especialmente sensibles a la hiperexcitabilidad neuronal y pueden generar actividad espontánea con relativa facilidad.

Cuando una descarga eléctrica anómala recorre el giro uncinado o la corteza piriforme (como sucede en la epilepsia temporal), el cerebro interpreta esa activación como un olor real. El contenido suele ser desagradable: quemado, caucho, sustancias químicas, materia en descomposición. Los olores placenteros (flores, comida) se describen con menor frecuencia, aunque también están documentados. Esa predominancia de olores desagradables no se comprende del todo, pero podría guardar relación con la mayor representación cortical de las señales de alarma olfativa, un rasgo con sentido evolutivo.

Contextos clínicos de la alucinación olfativa

La epilepsia del lóbulo temporal es el contexto más clásico. La alucinación olfativa actúa como aura (la señal que precede a la crisis) y dura entre unos pocos segundos y uno o dos minutos. Su aparición repetida con un olor siempre idéntico es muy sugestiva de un foco epiléptico temporal, y en estos casos la semiología del olor puede ayudar a lateralizar la descarga.

Los tumores cerebrales que afectan a la base del lóbulo temporal o a las estructuras olfativas también pueden producir fantosmia, a veces como primer indicio de la lesión. En la enfermedad de Parkinson y en ciertos cuadros neurodegenerativos, la pérdida de olfato (hiposmia) precede con frecuencia a los problemas motores, y en fases avanzadas algunos pacientes describen percepciones olfativas sin estímulo. También se ha descrito fantosmia transitoria tras infecciones virales de las vías respiratorias superiores (incluida la COVID-19), tras traumatismos craneoencefálicos y como efecto de ciertos fármacos.

En la esquizofrenia, las alucinaciones olfativas son infrecuentes si se comparan con las auditivas, pero cuando aparecen suelen tener un contenido particularmente perturbador. Algunos pacientes refieren oler su propio cuerpo descomponiéndose, un fenómeno que puede acompañar a los delirios nihilistas del síndrome de Cotard.

Diferenciación con la parosmia y otros trastornos olfativos

La fantosmia se distingue de la parosmia en un punto concreto: en la parosmia, el individuo sí percibe un olor real, pero lo interpreta de manera distorsionada (el café huele a gasolina, por ejemplo). La fuente existe; la distorsión está en el procesamiento. En la fantosmia no hay fuente alguna. La ilusión olfativa, si se quiere usar la terminología semiológica estricta, correspondería a la parosmia; la alucinación olfativa, a la fantosmia.

Tampoco debe confundirse con la cacosmia objetiva, en la que el mal olor existe realmente y tiene un origen identificable (sinusitis, cuerpo extraño nasal, infección dental). El contexto clínico y, en casos dudosos, la exploración otorrinolaringológica permiten separar ambos cuadros. Un dato útil: cuando la fantosmia es unilateral (el paciente la percibe solo por una fosa nasal), la causa suele ser periférica; cuando se percibe bilateralmente, el origen tiende a ser central.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene el término fantosmia?

Del griego φάντασμα (phántasma, «aparición») y ὀσμή (osmé, «olor»). Literalmente, «olor fantasma». Se usa como sinónimo médico de alucinación olfativa.

¿Por qué los olores fantasma suelen ser desagradables?

No hay una respuesta definitiva. Una hipótesis señala que las áreas corticales que procesan olores de alarma (humo, putrefacción) tienen mayor representación y son más susceptibles a la activación espontánea. Sea cual sea el mecanismo, la preponderancia de olores desagradables es un dato clínico consistente en las series publicadas.

¿Se puede tener una alucinación olfativa sin padecer epilepsia?

Sí. La fantosmia aparece también tras infecciones respiratorias, en la enfermedad de Parkinson, en trastornos psicóticos y como efecto secundario de ciertos fármacos. La epilepsia temporal es el contexto más estudiado, pero no el único.

¿Es lo mismo fantosmia que parosmia?

No. En la fantosmia no existe ningún estímulo olfativo real; el olor es completamente generado por el cerebro. En la parosmia hay un olor real, pero el cerebro lo interpreta de forma alterada. La distinción entre percepción sin objeto (fantosmia) y distorsión de un objeto real (parosmia) es la misma que separa, en general, la alucinación de la ilusión.

Referencias

  1. Mayo Clinic. Fantosmia: ¿qué provoca las alucinaciones olfativas?.
  2. Instituto Nacional de la Sordera y Otros Trastornos de la Comunicación (NIDCD). Trastornos del olfato.
  3. Biblioteca Nacional de Medicina de Estados Unidos. Deterioro del sentido del olfato. MedlinePlus, enciclopedia médica en español.
  4. Manual MSD, versión para público general. Pérdida del olfato.

Entradas relacionadas en el diccionario

Si desea profundizar en conceptos vinculados a la alucinación olfativa, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:

  • Alucinación: percepción sensorial sin estímulo externo, experimentada como real.
  • Alucinación gustativa: percepción de sabores sin estímulo en la cavidad oral.
  • Alucinación auditiva: percepción de sonidos o voces sin estímulo acústico.
  • Epilepsia: trastorno neurológico caracterizado por crisis recurrentes de actividad eléctrica cerebral anómala.
  • Ilusión: interpretación errónea de un estímulo externo real.
  • Percepción: proceso por el que el cerebro organiza e interpreta la información sensorial.

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