DICCIONARIO MÉDICO
Alimentación e hidratación
En el contexto clínico, alimentación e hidratación es un binomio que designa la provisión de nutrientes y líquidos al paciente, considerada un cuidado básico y ordinario. Su omisión solo se justifica cuando, en las fases finales de la vida, dicha provisión resulta gravosa o molesta para el enfermo. El par "alimentación e hidratación" adquiere un significado técnico preciso cuando aparece en documentos de bioética, legislación sanitaria y protocolos de cuidados paliativos. Mientras que la alimentación por separado remite al acto voluntario de ingerir alimentos, y la hidratación designa el aporte de agua y electrolitos al organismo, la expresión conjunta funciona como una unidad conceptual: se refiere a las necesidades más elementales del paciente, aquellas que deben cubrirse con independencia de su situación clínica. Las raíces son latinas. "Alimentación" procede de alimentāre, derivado de alĕre, "nutrir". "Hidratación" se forma sobre el griego ὕδωρ (hýdōr), "agua", a través del término químico "hidrato", acuñado en el siglo XVIII para designar compuestos que contienen agua. La combinación de ambos vocablos en un binomio inseparable es relativamente reciente y pertenece al ámbito de la ética médica contemporánea. La pregunta sobre si alimentar e hidratar a un paciente que no puede hacerlo por sí mismo constituye un cuidado básico o un acto médico ha generado debate durante décadas. Buena parte de las sociedades médicas, entre ellas la Sociedad Española de Nutrición Parenteral y Enteral (SENPE) y la Organización Médica Colegial, coinciden en que la alimentación y la hidratación orales son siempre un cuidado ordinario. Solo cuando el aporte se realiza por vía artificial (parenteral o enteral) puede plantearse la discusión sobre si se trata de un procedimiento médico sujeto a las mismas reglas de proporcionalidad terapéutica que cualquier otro. En la práctica clínica, la cuestión se plantea con mayor frecuencia en pacientes con enfermedades en fase terminal, estados vegetativos prolongados o demencias avanzadas. La pérdida progresiva del apetito y de la capacidad de deglución forma parte de la evolución natural de muchas enfermedades en sus últimas etapas. En estas situaciones, la decisión de mantener, modificar o retirar el soporte nutricional e hídrico recae en el equipo asistencial junto con el paciente (si puede expresar su voluntad) o sus representantes legales, aplicando los principios de beneficencia, no maleficencia, autonomía y justicia. Alimentación e hidratación, como concepto unitario, pertenece al campo de la ética del cuidado. La deshidratación y la malnutrición, en cambio, son estados patológicos definidos por parámetros clínicos y analíticos. Un paciente puede estar correctamente alimentado e hidratado y, sin embargo, padecer malnutrición proteico-calórica si la vía de aporte no cubre sus necesidades reales. Conviene no mezclar los planos: el binomio "alimentación e hidratación" responde a la pregunta "¿se debe alimentar e hidratar?", mientras que la malnutrición y la deshidratación responden a "¿está el paciente nutrido e hidratado de forma suficiente?". La alimentación y la hidratación orales se consideran un cuidado básico que, en principio, no se omite. La situación cambia cuando el paciente se encuentra en fase terminal y la provisión de alimentos o líquidos le causa molestia, sufrimiento o complicaciones (como la aspiración broncopulmonar en un enfermo con disfagia grave). En esos casos, la decisión se toma de forma individualizada. No. La nutrición artificial (enteral o parenteral) es un procedimiento técnico con indicaciones, vías de acceso y posibles complicaciones. El concepto de alimentación e hidratación, tal como se emplea en bioética, abarca desde dar de beber agua con una cucharilla hasta la nutrición parenteral total, pero su núcleo es la idea de cuidado básico, no la vía de administración. La autonomía del paciente es un pilar de la ética médica. Si una persona competente rechaza la alimentación o la hidratación, su decisión debe respetarse tras asegurarse de que ha recibido información adecuada. En pacientes que no pueden expresar su voluntad, cobran relevancia las instrucciones previas o voluntades anticipadas, cuando existan. Si desea profundizar en conceptos asociados a la alimentación e hidratación, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué se entiende por alimentación e hidratación en medicina
Marco en la ética clínica
Diferenciación con la deshidratación y la malnutrición
Preguntas frecuentes
¿Es obligatorio alimentar e hidratar a todo paciente?
¿Es lo mismo alimentación e hidratación que nutrición artificial?
¿Qué papel tiene la voluntad del paciente?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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