DICCIONARIO MÉDICO
Adipólisis
La adipólisis es la hidrólisis de los triglicéridos almacenados en los adipocitos, con liberación de ácidos grasos y glicerol que el organismo emplea como combustible. El término es sinónimo de lipólisis, si bien su uso en la literatura biomédica actual resulta poco frecuente. Cuando el organismo necesita movilizar sus reservas de energía (durante el ayuno, el ejercicio prolongado, la exposición al frío o situaciones de estrés metabólico), los adipocitos del tejido adiposo ponen en marcha la hidrólisis de los triglicéridos que almacenan en su interior. El proceso libera tres moléculas de ácido graso libre y una de glicerol, que pasan al torrente sanguíneo y quedan disponibles para la oxidación en tejidos periféricos como el músculo esquelético, el corazón y el hígado. El término adipólisis procede del latín adeps, adipis ('grasa', 'sebo') y el griego λύσις (lýsis, 'disolución', 'destrucción'). Su equivalente de raíz enteramente griega es lipólisis, del griego λίπος (lípos, 'grasa') y λύσις. Ambas voces designan el mismo fenómeno bioquímico. El Diccionario de términos médicos de la Real Academia Nacional de Medicina recoge adipólisis como sinónimo directo de lipólisis. En la práctica, la forma griega ha predominado en la literatura científica, mientras que adipólisis aparece con mayor frecuencia en textos de medicina estética y en publicaciones hispanohablantes de orientación clínica. La adipólisis está bajo control hormonal. Las catecolaminas (adrenalina, noradrenalina) constituyen el estímulo fisiológico más potente: se unen a receptores β-adrenérgicos de la membrana del adipocito y activan la vía del AMP cíclico, que a su vez fosforila y activa la lipasa sensible a hormonas (HSL) y la lipasa de triglicéridos del tejido adiposo (ATGL). Estas dos enzimas ejecutan la hidrólisis secuencial del triglicérido. El glucagón, la hormona del crecimiento y el cortisol refuerzan la señal adipolítica en distintos contextos metabólicos. En sentido opuesto actúa la insulina. Tras una comida, la elevación de insulina plasmática inhibe la lipólisis y favorece la reesterificación de los ácidos grasos, promoviendo el almacenamiento. Un fallo en esa señal inhibitoria, como ocurre en la resistencia a la insulina, se traduce en una lipólisis excesiva y en concentraciones elevadas de ácidos grasos libres en sangre. Sí. Las dos palabras designan el mismo proceso: la hidrólisis de los triglicéridos almacenados en el tejido adiposo. La diferencia es puramente etimológica: adipólisis emplea la raíz latina adeps y lipólisis la raíz griega λίπος. En la literatura médica actual, lipólisis es con diferencia la forma más utilizada. La adipólisis es el paso inicial de la movilización de las reservas de grasa. Sin embargo, para que ese proceso contribuya a una reducción neta de la masa grasa, los ácidos grasos liberados deben oxidarse en los tejidos. Si no se consumen (por ejemplo, si cesa el estímulo metabólico), se reesterifican y vuelven a almacenarse. Son procesos de naturaleza distinta. La adipogénesis es la formación de nuevos adipocitos a partir de células precursoras. La adipólisis es la liberación de los lípidos almacenados dentro de un adipocito ya existente. Una crea la célula; la otra vacía su contenido. Si desea ampliar información sobre conceptos vinculados a la adipólisis, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la adipólisis
Regulación del proceso
Preguntas frecuentes
¿Es lo mismo adipólisis que lipólisis?
¿Qué relación tiene con la pérdida de peso?
¿Qué diferencia hay entre adipólisis y adipogénesis?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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