DICCIONARIO MÉDICO
Adiadococinesia
La adiadococinesia es un signo neurológico consistente en la incapacidad completa para ejecutar movimientos alternantes rápidos con las extremidades. Se considera un indicador de disfunción del cerebelo o de sus conexiones, y forma parte del conjunto de hallazgos que se exploran en la valoración de la coordinación motora. El término procede de tres raíces griegas: ἀ- (a-, prefijo privativo, «sin»), διάδοχος (diádochos, «que sucede a otro», «alternante») y κίνησις (kínesis, «movimiento»). Unidas, significan literalmente «sin movimiento sucesivo». Fue el neurólogo francés Joseph Babinski quien acuñó la voz adiadococinesia en 1902, mientras sistematizaba los signos que permitían localizar lesiones en el cerebelo. La descripción de Babinski se inscribe en la etapa fundacional de la semiología cerebelosa moderna, que se consolidó en las dos primeras décadas del siglo XX con los trabajos paralelos de Gordon Holmes sobre soldados heridos en la Primera Guerra Mundial. Conviene precisar que la adiadococinesia no es una enfermedad. Es un hallazgo clínico, un signo que el explorador detecta al pedir al paciente que realice movimientos opuestos de forma rápida y repetida. Girar las palmas hacia arriba y hacia abajo sobre los muslos, golpear alternativamente con el dorso y la palma de la mano, o abrir y cerrar los puños a velocidad creciente son las maniobras habituales. Cuando el paciente no puede ejecutar ninguna de estas acciones de forma coordinada, se habla de adiadococinesia. Para alternar con rapidez entre pronación y supinación, el sistema nervioso necesita frenar la contracción de un grupo muscular justo cuando activa el grupo opuesto. Esa regulación depende del cerebelo, que ajusta la secuencia temporal de activación e inhibición muscular. Si una lesión vascular, tumoral, desmielinizante o degenerativa altera la corteza cerebelosa o los núcleos profundos (dentado, interpósito), el ajuste temporal se pierde y los movimientos se vuelven irregulares, lentos o directamente imposibles. La prueba de los movimientos alternantes rápidos resulta especialmente sensible cuando se comprometen varias articulaciones a la vez. Imitar el gesto de enroscar una bombilla, por ejemplo, exige la fijación simultánea del hombro y la muñeca mientras la mano rota: un fallo en la sinergia entre esas tres articulaciones hace visible la adiadococinesia antes de que se manifieste en movimientos más simples. Aunque en textos divulgativos se usan como sinónimos, los dos términos designan grados distintos de un mismo fenómeno. La adiadococinesia implica incapacidad total: el paciente no consigue alternar los movimientos en absoluto. La disdiadococinesia (con el prefijo δυσ-, «dificultad») describe una ejecución torpe, lenta o desigual, pero no abolida. En la práctica clínica cotidiana el hallazgo más frecuente es la disdiadococinesia; la forma completa se reserva para lesiones extensas del cerebelo. Junto a estos dos signos, la exploración cerebelosa evalúa también la asinergia (fallo en la coordinación entre músculos agonistas y antagonistas), el temblor intencional, la ataxia de la marcha, la hipotonía y el nistagmo. No todos aparecen juntos ni con la misma intensidad: el patrón concreto orienta sobre qué zona del cerebelo está afectada. Del griego ἀ- («sin»), διάδοχος («sucesivo», «alternante») y κίνησις («movimiento»). Joseph Babinski la introdujo en 1902 para nombrar la incapacidad de efectuar movimientos alternantes rápidos, uno de los signos que él mismo contribuyó a sistematizar dentro de la exploración del cerebelo. No. La adiadococinesia es la abolición completa de la capacidad de alternar movimientos; la disdiadococinesia es la dificultad parcial. La diferencia es de grado, no de naturaleza, y ambos signos apuntan al mismo territorio anatómico, pero la forma completa indica generalmente una lesión más extensa. Sí, aunque con menos frecuencia. Lesiones de los pedúnculos cerebelosos, de las vías espinocerebelosas o de los circuitos que conectan el cerebelo con la corteza cerebral pueden producir adiadococinesia sin que exista un daño directo en el propio cerebelo. También se ha descrito en algunos trastornos extrapiramidales, donde el mecanismo subyacente es distinto. Si desea profundizar en conceptos asociados a la adiadococinesia, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la adiadococinesia
El cerebelo y el control de los movimientos alternantes
Adiadococinesia y disdiadococinesia
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra adiadococinesia?
¿Es lo mismo adiadococinesia que disdiadococinesia?
¿Puede aparecer fuera de enfermedades del cerebelo?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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