DICCIONARIO MÉDICO
Abuso
En medicina y salud pública, el término abuso designa cualquier uso excesivo, indebido o dañino de una sustancia, de una posición de poder o de la relación de cuidado que una persona tiene sobre otra. Su significado varía según el contexto —clínico, legal, epidemiológico—, pero el núcleo es siempre el mismo: una acción u omisión que causa o puede causar daño. La palabra procede del latín abūsus, participio del verbo abūtī: ab- ("desde, fuera de") y ūtī ("usar"). El Diccionario panhispánico del español jurídico de la RAE recoge una máxima clásica que lo resume bien: abusus praesupponit usum, et abuti proprie est ad alium usum re uti, quam in quem ea comparata est — "el abuso presupone el uso, y abusar es propiamente dar a algo un uso distinto de aquel para el que fue concebido". La acepción médica se consolidó durante el siglo XX, cuando la salud pública comenzó a sistematizar las formas de daño interpersonal y cuando la farmacología necesitó un término para designar el consumo de sustancias por fuera de su indicación terapéutica o en cantidades nocivas. La Organización Mundial de la Salud emplea el término dentro de un marco amplio que abarca desde el maltrato infantil hasta el consumo perjudicial de sustancias. No existe una definición única: el significado se precisa según el objeto del abuso (una sustancia, un menor, un anciano, una posición de autoridad) y según el marco normativo o clínico en el que se aplique. El abuso de sustancias se refiere al consumo de una droga o un fármaco de forma que provoca daño o riesgo significativo para la salud. Durante décadas fue una categoría diagnóstica independiente en los manuales de clasificación psiquiátrica —distinta de la dependencia—, aunque las ediciones más recientes tienden a integrar ambas nociones en el concepto más amplio de "trastorno por consumo de sustancias". El diccionario dedica una entrada específica al abuso de sustancias psicoactivas. En el terreno interpersonal, la OMS distingue varias formas. El maltrato físico comprende cualquier acción intencionada que cause lesión corporal. El maltrato psicológico incluye la intimidación, el rechazo sistemático, el aislamiento o la humillación verbal reiterada. El abuso sexual designa cualquier conducta de naturaleza sexual impuesta sin consentimiento válido —en menores, el consentimiento se considera jurídicamente imposible—. Y la negligencia, que a veces se clasifica como forma de abuso por omisión, consiste en no proporcionar los cuidados necesarios a una persona que depende de otra: alimentación, supervisión médica, protección frente al peligro. Cada una de estas categorías puede darse en el ámbito familiar, institucional o comunitario, y puede afectar a menores, adultos vulnerables o personas mayores. Conviene aclarar que "abuso" y "maltrato" no son sinónimos exactos en español, aunque en la práctica se usan a menudo como intercambiables —en parte por influencia del inglés, donde abuse cubre todo el espectro—. La Real Academia Nacional de Medicina ha señalado esta confusión: en castellano, "abuso infantil" conserva una connotación predominantemente sexual, mientras que child abuse en inglés abarca cualquier forma de maltrato a un menor. Decir "un caso de abuso infantil" cuando se describe un abandono o una agresión física es, en rigor, un calco semántico del inglés. "Maltrato" es el hiperónimo más adecuado en español para referirse al conjunto de acciones y omisiones que causan daño a una persona dependiente. "Abuso" funciona mejor cuando se refiere al uso indebido de una sustancia, de una posición de autoridad o, en sentido estricto, a la conducta sexual no consentida. Y "negligencia" designa la omisión de cuidado, no la acción dañina directa. Son tres caras de un mismo problema que la salud pública tiende a agrupar, pero que la lengua médica en español gana en precisión al distinguir. Del latín abūsus, participio del verbo abūtī ("usar en sentido contrario, usar mal"), formado por ab- ("desde, fuera") y ūtī ("usar, servirse de"). En español se documenta desde 1490, en el vocabulario de Alonso de Palencia. No exactamente. En inglés abuse cubre ambos significados, pero en español "abuso" tiene una acepción más restringida, con connotación sexual o referida al uso indebido de una sustancia o de una posición de poder. "Maltrato" es el término general para cualquier daño físico, psicológico o por omisión a una persona dependiente. La Real Academia Nacional de Medicina ha advertido sobre esta confusión. Son conceptos relacionados pero distintos. El abuso de sustancias describe un patrón de consumo que causa daño pero que no implica necesariamente dependencia física ni pérdida de control. La adicción supone un paso más: el uso compulsivo a pesar de las consecuencias, con tolerancia y, a menudo, síndrome de abstinencia. La distinción tiene matices, y la clasificación psiquiátrica actual tiende a fundirlos en un continuo de gravedad. Porque sus consecuencias desbordan el ámbito individual. El maltrato infantil, por ejemplo, se asocia a mayor riesgo de problemas de salud mental, consumo de sustancias y violencia interpersonal en la vida adulta, según datos de la OMS. Cada forma de abuso genera cadenas de efectos que se transmiten entre generaciones y que afectan a los sistemas sanitarios, sociales y judiciales de un país. Si desea profundizar en conceptos asociados al abuso, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el abuso en el ámbito médico
Formas de abuso reconocidas en salud pública
Abuso, maltrato y negligencia: una cuestión terminológica
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra "abuso"?
¿Es lo mismo "abuso" que "maltrato"?
¿"Abuso de sustancias" y "adicción" significan lo mismo?
¿Por qué el abuso es un problema de salud pública?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
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