DICCIONARIO MÉDICO
Abuso de sustancias psicoactivas
El abuso de sustancias psicoactivas es el consumo de una droga o un fármaco de un modo que provoca daño para la salud, ya sea física o mental, sin que exista necesariamente dependencia. El concepto ha sido durante décadas una categoría diagnóstica propia en psiquiatría, aunque la tendencia actual lo integra dentro de un espectro más amplio: el trastorno por consumo de sustancias. Una sustancia psicoactiva es cualquier compuesto que, al entrar en el organismo, modifica el funcionamiento del sistema nervioso central y altera la percepción, el estado de ánimo, la consciencia o el comportamiento. Cuando esa sustancia se consume de forma que causa un perjuicio comprobable —problemas de salud, conflictos familiares o laborales, conductas de riesgo—, se habla de abuso. La palabra "psicoactivo" viene del griego ψυχή (psykhḗ, "alma, mente") y del latín actīvus ("que actúa"). El término abuso, del latín abūsus, ya se trató en la entrada correspondiente del diccionario. Hasta 2013, la psiquiatría oficial distinguía dos categorías separadas: abuso y dependencia. El esquema era más o menos este: en el abuso, la persona consumía de forma perjudicial pero no había perdido el control sobre la sustancia; en la dependencia, sí. El DSM-IV (1994) mantenía esa frontera, y la CIE-10 de la OMS usaba una distinción parecida, aunque con otro nombre: "consumo perjudicial" en lugar de "abuso". El DSM-5, publicado en 2013, eliminó la separación. Fusionó abuso y dependencia en una sola categoría —trastorno por consumo de sustancias— que se gradúa en leve, moderado o grave según el número de criterios que cumpla el paciente. La CIE-11 (2019) hizo algo parecido, aunque conservó dos niveles: "patrón perjudicial de consumo" y "dependencia". El resultado práctico es que el término "abuso de sustancias", tal como se usaba antes, ha dejado de ser una categoría diagnóstica oficial. Sigue utilizándose en el lenguaje clínico cotidiano, en la literatura y en la denominación de organismos como el NIDA (Instituto Nacional sobre el Abuso de Drogas, de los NIH), pero ya no aparece como diagnóstico en los manuales vigentes. Todas las sustancias psicoactivas que generan abuso tienen en común que activan, directa o indirectamente, el circuito de recompensa cerebral. Este circuito conecta el área tegmental ventral del mesencéfalo con el núcleo accumbens y la corteza prefrontal, y utiliza la dopamina como neurotransmisor principal. Cuando una persona come algo que le gusta, completa una tarea o mantiene una interacción social gratificante, ese circuito se activa y genera una señal de refuerzo. Lo que hacen las sustancias de abuso es activar ese mismo sistema, pero con una intensidad que la experiencia natural no alcanza. El problema viene después. Con el consumo repetido, el cerebro se adapta: reduce la sensibilidad de los receptores dopaminérgicos o disminuye la cantidad de dopamina disponible. El resultado es que las actividades cotidianas dejan de producir el mismo nivel de satisfacción, y la persona necesita volver a consumir para alcanzar un estado que antes obtenía sin esfuerzo. Este mecanismo no explica por sí solo por qué unas personas desarrollan abuso y otras no —intervienen factores genéticos, ambientales, psicológicos y de edad de inicio—, pero sí explica por qué el abuso tiende a repetirse y, en muchos casos, a progresar hacia la adicción. En el lenguaje médico conviven varios términos que se solapan pero no significan exactamente lo mismo. El abuso, como se ha explicado, designa el consumo perjudicial sin dependencia establecida. La dependencia implica tolerancia (necesitar más cantidad para el mismo efecto) o síndrome de abstinencia al dejar de consumir, o ambas cosas. La adicción añade el componente de pérdida de control: la persona consume de forma compulsiva pese a las consecuencias. Y la toxicomanía es un término más antiguo, todavía presente en textos legales y en el habla coloquial, que la OMS desaconseja por su carga estigmatizante. La tendencia clínica actual es hablar de "trastorno por consumo de sustancias" y graduar la gravedad, en lugar de clasificar al paciente en una u otra casilla. Pero los términos clásicos siguen siendo útiles para la comunicación entre profesionales y para entender la literatura publicada antes de 2013. No. El abuso describe un consumo que causa daño pero en el que la persona aún no ha perdido el control. La adicción implica consumo compulsivo, tolerancia y muchas veces abstinencia. Dicho de otro modo: todo adicto abusa de una sustancia, pero no todo el que abusa es adicto. Porque el DSM-5 (2013) y la CIE-11 (2019) abandonaron la distinción binaria abuso/dependencia. Ahora se habla de trastorno por consumo de sustancias, con grados de gravedad. Se consideró que la frontera entre ambas categorías era demasiado rígida y no reflejaba bien la realidad clínica, donde los cuadros forman un continuo. Que la sustancia actúa sobre el sistema nervioso central y modifica funciones como la percepción, el ánimo o el comportamiento. El término procede del griego ψυχή ("mente") y del latín actīvus ("que actúa"). Son psicoactivas tanto las drogas ilegales como muchos fármacos de uso médico: un opiáceo prescrito para el dolor es psicoactivo, igual que la cafeína del café. Sí. De hecho, el abuso de fármacos con receta —sobre todo opioides, benzodiacepinas y estimulantes— se ha convertido en un problema de salud pública en muchos países. Que un fármaco sea legal y esté prescrito no impide que se use en dosis mayores de las indicadas, durante más tiempo del previsto o con una finalidad distinta de la terapéutica. Si desea profundizar en conceptos asociados al abuso de sustancias, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es el abuso de sustancias psicoactivas
Por qué una sustancia se convierte en objeto de abuso
Abuso, dependencia, adicción y toxicomanía
Preguntas frecuentes
¿Abuso de sustancias y adicción son lo mismo?
¿Por qué ya no se usa "abuso" como diagnóstico oficial?
¿Qué significa "psicoactivo"?
¿Se puede abusar de un fármaco prescrito por un médico?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
© Clínica Universidad de Navarra 2026