DICCIONARIO MÉDICO
Deflazacort
El deflazacort es un corticoide sintético, un glucocorticoide obtenido a partir de la prednisolona mediante la introducción de un anillo de metil-oxazolina en su estructura. Esa modificación química le confiere una actividad mineralocorticoide baja en comparación con otros corticoides de referencia, un rasgo que ha marcado buena parte de la investigación clínica sobre esta molécula. Se emplea, en distintos países, en procesos inflamatorios y autoinmunes de naturaleza muy diversa: reumáticos, cutáneos, alérgicos, pulmonares, oculares y hematológicos. Su código en la clasificación ATC es H02AB13. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). Químicamente, el deflazacort deriva de la prednisolona por la sustitución de parte de su cadena lateral por un anillo oxazolínico. Se administra como profármaco inactivo: no ejerce actividad glucocorticoidea por sí mismo, sino que las esterasas plasmáticas lo transforman con rapidez en su metabolito activo, el 21-desacetil-deflazacort. Es este metabolito el que se une al receptor intracelular y desencadena los efectos antiinflamatorios e inmunosupresores característicos del grupo. En la práctica, cada comprimido funciona como un precursor que el organismo activa por su cuenta, un mecanismo que comparte con otros corticoides de uso habitual, como la propia prednisona. Dentro de la familia de los corticoides, el deflazacort se clasifica como un glucocorticoide de acción intermedia, con escasa actividad mineralocorticoide: apenas interfiere en la retención de sodio, un efecto que sí resulta marcado en corticoides como la hidrocortisona. Está disponible por vía oral, en comprimidos y en suspensión (gotas). Fuera de Estados Unidos se prescribe desde hace décadas para un abanico amplio de procesos: enfermedades reumáticas y del colágeno, dermatológicas, alérgicas, pulmonares (entre ellas el asma grave), oculares, hematológicas y renales, como el síndrome nefrótico. El mecanismo no cambia según la enfermedad: reduce la inflamación y ejerce un efecto inmunosupresor al interferir en la producción de mediadores inflamatorios. En Europa, el deflazacort lleva empleándose de forma habitual desde hace décadas, como corticoide de uso general en múltiples especialidades. El fármaco no era nuevo. En Estados Unidos, sin embargo, la situación fue distinta: la Administración de Alimentos y Medicamentos (FDA) no autorizó su uso hasta el 9 de febrero de 2017, y lo hizo con una indicación única y muy concreta, la distrofia muscular de Duchenne, en pacientes de 5 años en adelante. Según la propia agencia, fue la primera vez que aprobaba un corticoide de forma específica para esa enfermedad. La ampliación llegó poco después. En junio de 2019, la indicación se extendió a niños de entre 2 y 5 años, lo que convirtió al deflazacort en el único tratamiento autorizado para la distrofia muscular de Duchenne en ese tramo de edad tan temprano. Antes de esa aprobación, la prednisona era el corticoide de referencia en esta enfermedad, y sigue siendo la alternativa más citada en la práctica clínica internacional. El resultado es un fármaco cuya historia europea es larga y genérica, mientras que en Estados Unidos el recorrido regulatorio ha sido mucho más corto y, sobre todo, más estrecho: limitado a una sola enfermedad. La pregunta de si el deflazacort ofrece alguna ventaja real sobre la prednisona, sobre todo en cuanto al hueso, no tiene una respuesta cerrada. No. El deflazacort no corrige el defecto genético que origina la enfermedad, la ausencia de distrofina. Los ensayos que sustentaron su aprobación mostraron que retrasa la pérdida de fuerza muscular y prolonga la capacidad de caminar frente a placebo, pero la progresión de fondo continúa. Las agencias reguladoras evalúan cada indicación por separado, y en Estados Unidos nadie había presentado hasta entonces un expediente completo solicitando la autorización de deflazacort para la distrofia muscular de Duchenne. El fármaco llevaba décadas disponible en Europa como corticoide de uso general, algo que no equivale a una autorización automática en otro territorio regulatorio. Cuando por fin se presentó ese expediente, respaldado por un ensayo con cerca de 200 niños, la FDA lo aprobó en febrero de 2017 y lo amplió a partir de los 2 años en 2019. Depende de qué estudio se consulte. Varias comparaciones frente a prednisolona y metilprednisolona, sobre todo en artritis reumatoide, han encontrado una menor caída de la densidad mineral ósea con deflazacort. Sin embargo, una revisión de la Sociedad Española de Medicina Interna sobre osteoporosis inducida por glucocorticoides no halló evidencia sólida de que el deflazacort sea, en conjunto, menos lesivo para el hueso que el resto de corticoides. La cuestión sigue abierta y depende, en buena medida, del diseño de cada estudio. Para ampliar conceptos relacionados con este fármaco, puede consultar:Qué es el deflazacort
Una llegada tardía a Estados Unidos
Preguntas frecuentes
¿El deflazacort cura la distrofia muscular de Duchenne?
¿Por qué en Estados Unidos se aprobó en 2017 si en Europa se usaba desde mucho antes?
¿Es cierto que el deflazacort daña menos el hueso que otros corticoides?
Referencias
Entradas relacionadas en el diccionario
Infografías realizadas con https://BioRender.com
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