DICCIONARIO MÉDICO

Voz

La voz es el sonido que producen las cuerdas vocales al vibrar con el paso del aire espirado, y que después se modela en la faringe, la boca y las fosas nasales hasta convertirse en el timbre reconocible de cada persona. Es distinta del habla, el acto de articular esos sonidos en palabras, y del lenguaje, la facultad simbólica que los organiza en un sistema de comunicación.

Qué es la voz

«Voz» procede del latín vox, vocis, que ya en la lengua clásica designaba tanto el sonido de la voz como, en sentido más amplio, la palabra o el vocablo. La Real Academia Española recoge como primera acepción, precisamente, «sonido producido por la vibración de las cuerdas vocales». El vocabulario clínico de los trastornos de la voz, en cambio, se construye sobre una raíz distinta: afonía y disfonía derivan del griego φωνή (phōnḗ), «voz» o «sonido». Son dos linajes léxicos distintos para el mismo fenómeno: uno latino, cotidiano, y otro griego, reservado casi siempre al registro técnico.

Fisiológicamente, la voz nace en la laringe, cuando el aire espirado por los pulmones atraviesa la glotis con las cuerdas vocales aproximadas. La corriente de aire las pone a vibrar, y esa vibración genera un sonido primario, todavía pobre en matices, que la faringe, la cavidad oral y las fosas nasales amplifican y enriquecen con armónicos hasta darle el timbre particular de cada voz. Ese sonido, sin más, ya es la voz; convertirlo en palabras inteligibles es tarea del habla, que se desarrolla en la entrada dedicada al lenguaje.

Cómo vibran las cuerdas vocales

Durante buena parte del siglo XX se discutió si cada ciclo de vibración de las cuerdas vocales respondía a un impulso nervioso individual, la llamada teoría neurocronáxica, defendida por el fisiólogo francés Raoul Husson. La cuestión se zanjó en 1958, cuando el otorrinolaringólogo neerlandés Janwillem van den Berg formuló la teoría mioelástica-aerodinámica de la fonación y, para probarla, hizo vibrar laringes extirpadas y sin ninguna conexión nerviosa: si la voz dependiera de un impulso del nervio en cada ciclo, aquello no debería haber sido posible.

Según esa teoría, hoy vigente, tres fuerzas gobiernan cada ciclo de vibración. La presión del aire procedente de los pulmones separa las cuerdas vocales, previamente cerradas por la musculatura laríngea. Al separarse, la velocidad del aire aumenta en el estrecho canal glótico y su presión lateral cae, un fenómeno físico conocido como efecto Bernoulli, que succiona las cuerdas de vuelta hacia la línea media. La elasticidad propia del tejido, que tiende siempre a recuperar su posición de reposo, se suma a esa succión. El resultado es un ciclo que se autosostiene: se abre, se cierra, y vuelve a abrirse, cientos de veces por segundo, sin que el sistema nervioso intervenga en cada repetición individual. Su papel se limita a fijar de antemano la tensión, la masa y la longitud de las cuerdas, los parámetros que determinan a qué frecuencia va a vibrar el conjunto.

Frecuencia, intensidad y timbre

La voz se describe habitualmente mediante tres atributos acústicos. La frecuencia de vibración, medida en hercios, determina el tono: cuanto más rápido vibran las cuerdas, más agudo se percibe el sonido. Una cuerda vocal más larga, gruesa o laxa vibra más despacio que una corta, fina y tensa, lo que explica buena parte de la diferencia habitual entre voces masculinas y femeninas. La intensidad depende sobre todo de la presión del aire espirado: a mayor presión subglótica, mayor amplitud de vibración y más fuerte se oye la voz.

El timbre, por último, no depende de la laringe en solitario. El sonido que generan las cuerdas vocales es rico en armónicos, múltiplos de la frecuencia fundamental, y las cavidades de resonancia (la faringe, la boca, las fosas nasales y los senos paranasales) refuerzan unos armónicos y atenúan otros según su forma y volumen. Dos personas pueden emitir una nota exactamente a la misma frecuencia y, aun así, sonar completamente distintas: lo que cambia es la huella que sus resonadores particulares imprimen sobre esos armónicos.

Registros vocales

Las cuerdas vocales no vibran siempre del mismo modo. Cuando la masa vibrante es completa y el cierre glótico firme, se habla de registro modal o «voz de pecho», el que se emplea en el habla cotidiana. Si la tensión aumenta y solo vibra el borde de las cuerdas, con un cierre glótico más laxo, aparece el falsete, de tono más agudo y timbre más aireado. En el extremo grave existe también un modo de vibración muy lenta e irregular, conocido coloquialmente como vocal fry, que produce ese chasquido característico al final de algunas frases. No son fenómenos patológicos: son formas distintas de vibración de un mismo órgano, que cualquier persona puede producir de manera voluntaria.

Preguntas frecuentes

¿De dónde viene la palabra «voz»?

Del latín vox, vocis, que ya significaba «sonido de la voz» en la lengua clásica. El vocabulario médico de los trastornos vocales, en cambio, procede del griego φωνή: de ahí afonía, disfonía y fonación.

¿Por qué la teoría de van den Berg fue tan decisiva?

Porque desmontó experimentalmente la idea contraria, según la cual cada vibración de las cuerdas vocales respondía a un impulso nervioso independiente. Van den Berg demostró en 1958 que laringes extirpadas, sin ninguna conexión con el sistema nervioso, seguían vibrando al recibir aire a presión. Eso obligaba a explicar la fonación por leyes físicas, la presión del aire, el efecto Bernoulli, la elasticidad del tejido, y no por una serie de órdenes neurológicas repetidas cientos de veces por segundo. La idea sigue siendo la base de la fisiología vocal actual.

¿Es lo mismo la voz que el habla?

No. La voz es únicamente el sonido que producen las cuerdas vocales al vibrar. El habla añade la articulación de ese sonido en fonemas y palabras mediante la lengua, los labios y el paladar, un proceso que se desarrolla con más detalle en la entrada dedicada al lenguaje.

¿Puede una persona tener dos voces distintas?

Hasta cierto punto, sí. Un mismo hablante puede pasar del registro modal al falsete, o producir el chasquido grave del vocal fry, cambiando solo la tensión y el modo de cierre de las cuerdas vocales, sin que exista ninguna alteración orgánica de por medio.

Referencias

  1. Real Academia Española. Voz. Diccionario de la lengua española.
  2. Biblioteca Nacional de Medicina de EE. UU. Trastornos de la voz. MedlinePlus.
  3. Van den Berg J. Myoelastic-aerodynamic theory of voice production. Journal of Speech and Hearing Research, 1958.
  4. National Center for Voice and Speech. Principles of Voice Production, Titze I.

Entradas relacionadas

  • Laringe. El órgano donde se generan las cuerdas vocales y, con ellas, la voz.
  • Glotis. El espacio entre las cuerdas vocales por el que pasa el aire que las hace vibrar.
  • Lenguaje. La facultad simbólica de comunicación que organiza los sonidos de la voz en palabras.
  • Vocal. El adjetivo derivado del latín vox que califica todo lo relacionado con las cuerdas vocales.
  • Afonía. La pérdida completa de la voz, del griego φωνή.
  • Disfonía. Cualquier alteración de la calidad de la voz, orgánica o funcional.
  • Voz esofágica. La voz alternativa que aprenden a producir algunas personas laringectomizadas.

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