DICCIONARIO MÉDICO
Virus de la rabia
El virus de la rabia es un patógeno con forma de bala, de la familia Rhabdoviridae, especializado en invadir el sistema nervioso de los mamíferos. Es el agente causante de la rabia, una de las zoonosis más antiguas descritas por el ser humano y, a la vez, una de las pocas enfermedades infecciosas que, una vez instaurados los síntomas neurológicos, resulta prácticamente mortal en su totalidad. Su reservorio principal son los animales silvestres, sobre todo murciélagos y carnívoros como el zorro, el mapache o el perro. Rabies lyssavirus Virus de la rabia Tipo: virus Estructura: ARN monocatenario de sentido negativo, con envoltura lipídica; familia Rhabdoviridae, género Lyssavirus Transmisión: contacto directo con saliva infectada, mordedura o arañazo Reservorio: animal, murciélagos y carnívoros silvestres Patogenicidad: primario Enfermedades: rabia Pertenece al género Lyssavirus, cuyo nombre procede del griego lýssa, furia o rabia, y a la familia Rhabdoviridae, de rhábdos, vara o bastón, en alusión a la forma cilíndrica y alargada que comparten todos sus miembros. El propio término latino rabia, del verbo rabere, enloquecer, describe desde la Antigüedad la agitación que la enfermedad provoca en los animales infectados. Curiosamente, la palabra virus llegó a asociarse con la rabia mucho antes de que existiera la virología: el médico romano Celso empleó ese término, entonces sinónimo de veneno, para describir la saliva de un perro rabioso, casi dos milenios antes de que se confirmara que el agente causal es, literalmente, un virus. La causa vírica de la enfermedad tardó en demostrarse. Louis Pasteur desarrolló su célebre vacuna en 1885 sin conocer la naturaleza exacta del agente infeccioso, apoyándose en la atenuación sucesiva de médula espinal de conejos infectados. No fue hasta 1903 cuando Paul Remlinger en Constantinopla y, de forma independiente, Alfonso Di Vestea en Nápoles, demostraron mediante experimentos de filtración que el agente causal era, con toda probabilidad, un virus y no una bacteria. Ese mismo año, el patólogo italiano Adelchi Negri, ayudante de Camillo Golgi, describió unas inclusiones características en el citoplasma de las neuronas de animales rabiosos que hoy llevan su nombre, cuerpos de Negri, aunque él mismo los interpretó, erróneamente, como un protozoo parásito. El virión tiene una forma característica de bala o de proyectil, con un extremo redondeado y otro plano, y mide unos 180 nanómetros de longitud por 75 de diámetro. Envuelve un genoma de ARN monocatenario de sentido negativo que codifica solo cinco proteínas estructurales, un genoma extraordinariamente compacto para todo lo que el virus es capaz de hacer. La nucleocápside, de simetría helicoidal, queda rodeada por una envoltura lipídica salpicada de la glucoproteína G, la pieza que reconoce los receptores de la célula nerviosa y determina, en buena medida, la capacidad del virus para invadir el sistema nervioso. Tras la inoculación, el virus se replica primero en el tejido muscular próximo al punto de entrada. Desde ahí alcanza las terminaciones de los nervios periféricos y asciende por ellas hacia la médula espinal y el encéfalo mediante transporte axonal retrógrado, un desplazamiento lento a lo largo del propio axón. Una vez instalado en el sistema nervioso central, el virus se disemina de nuevo en sentido contrario, hacia glándulas salivales y otros tejidos periféricos, lo que explica que la saliva sea infecciosa antes incluso de que aparezcan signos evidentes de enfermedad en el animal. Conviene no confundirlo con los arbovirus, un grupo de virus muy distintos que también se transmiten desde animales pero exigen la mediación de un artrópodo, mosquito o garrapata, como vector intermedio. El virus de la rabia se transmite por contacto directo con la saliva del animal infectado, sin ningún intermediario, lo que lo sitúa fuera de esa categoría pese a compartir con ella el origen zoonótico. Dentro del propio género Lyssavirus existen, además, otras especies mucho menos frecuentes, como los lisavirus de murciélago europeo, capaces de producir un cuadro clínico indistinguible del de la rabia clásica. Del griego lýssa, que designaba tanto la rabia canina como un estado de furia o frenesí. Los griegos ya asociaban esa palabra a la agresividad del animal enfermo mucho antes de que existiera ninguna noción moderna de virus. No. El virus es el agente infeccioso; la rabia es la encefalitis aguda que ese virus provoca una vez alcanza el sistema nervioso central. Puede haber exposición al virus sin que llegue a desarrollarse la enfermedad si se actúa a tiempo. Durante décadas, mediante la búsqueda al microscopio de los cuerpos de Negri en el tejido cerebral, un método que se mantuvo vigente hasta la llegada de técnicas más precisas como la inmunofluorescencia. Adelchi Negri murió de tuberculosis en 1912, a los treinta y cinco años, sin llegar a aceptar que su hallazgo no era el protozoo que él había descrito. Sí, de forma prácticamente exclusiva. Los mamíferos son los únicos huéspedes naturales conocidos del virus de la rabia, a diferencia de otros rabdovirus emparentados que sí infectan plantas, peces o insectos. Para ampliar el contexto de este patógeno, puede consultar:Qué es el virus de la rabia
Estructura del virus
Cómo llega al sistema nervioso
Diferenciación con otros virus transmitidos por animales
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene el nombre Lyssavirus?
¿Es lo mismo el virus de la rabia y la enfermedad de la rabia?
¿Cómo se detectaban antes las infecciones por este virus?
¿Afecta solo a los mamíferos?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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