DICCIONARIO MÉDICO

Vacuna antirrábica

La vacuna antirrábica es un preparado inmunizante frente al virus de la rabia, elaborado a partir de virus inactivado y producido en cultivos celulares. Se emplea tanto de forma preventiva en personas con riesgo continuado de exposición como, sobre todo, en la profilaxis tras una mordedura o arañazo de un animal sospechoso, junto con el lavado de la herida y, en ciertos casos, una inmunoglobulina específica.

Origen del preparado

La primera vacuna antirrábica de la historia no nació en un laboratorio farmacéutico, sino de la urgencia. El 6 de julio de 1885, Louis Pasteur recibió en su laboratorio parisino a Joseph Meister, un niño de nueve años al que un perro rabioso había mordido catorce veces. Pasteur, que no era médico, llevaba años ensayando en animales un método para atenuar el virus mediante pases sucesivos por médula espinal de conejo, desecada después progresivamente. Decidió aplicárselo al niño: trece inyecciones en diez días, con médulas cada vez menos atenuadas. Meister sobrevivió. En apenas quince meses, más de 2.500 personas mordidas por animales rabiosos recibieron el mismo tratamiento, y en 1888 se fundó en París el Instituto que lleva el nombre de Pasteur.

Aquellas primeras vacunas, preparadas en tejido nervioso animal, causaban con cierta frecuencia reacciones neurológicas graves, y la Organización Mundial de la Salud recomendó desde hace décadas abandonar su fabricación.

Composición actual

Las vacunas antirrábicas que se administran hoy son de segunda generación: contienen virus inactivado, producido en cultivos celulares y no en tejido nervioso. Existen varias según la línea celular empleada (células diploides humanas, células Vero, células de embrión de pollo, entre otras), con perfiles de eficacia e inmunogenicidad comparables entre sí según los estudios disponibles.

Al tratarse de virus inactivado, ninguna de estas vacunas puede causar la rabia. Esa es precisamente la diferencia con el método original de Pasteur, que todavía trabajaba con formas de virus vivo, aunque muy debilitado.

Diferencia con la inmunoglobulina antirrábica

Conviene no confundir la vacuna con la inmunoglobulina antirrábica. La vacuna induce inmunidad activa: estimula al organismo para que fabrique sus propios anticuerpos, un proceso que tarda al menos una o dos semanas en alcanzar niveles protectores. La inmunoglobulina aporta anticuerpos ya formados, de acción inmediata, y se reserva para las exposiciones de mayor riesgo, administrada junto a la vacuna y nunca en el mismo punto de inyección.

Epidemiología de la rabia

La enfermedad frente a la que protege esta vacuna sigue causando cerca de 59.000 muertes al año en el mundo, según estimaciones de la Organización Mundial de la Salud. Casi todas ellas (el 99 %) se originan en la mordedura de un perro infectado, y la gran mayoría se concentran en zonas rurales de Asia y África con acceso limitado a la profilaxis postexposición.

Preguntas frecuentes

¿Por qué se llama "antirrábica" y no simplemente "vacuna de la rabia"?

Ambos nombres circulan en la práctica clínica y designan lo mismo. El prefijo "anti-" es habitual en la nomenclatura de vacunas y sueros dirigidos contra un agente concreto (antitetánica, antidiftérica), frente a la fórmula descriptiva "vacuna de/contra".

¿Es la misma vacuna que utilizó Pasteur en 1885?

No. Comparte el objetivo y el principio general de inmunización activa, pero la composición es radicalmente distinta: virus inactivado y cultivado en células, frente al virus vivo atenuado en tejido nervioso animal que empleó Pasteur.

¿Puede administrarse antes de una posible exposición al virus?

Sí. Se recomienda de forma preventiva a determinados grupos con riesgo continuado de contacto con el virus, como el personal que trabaja con animales potencialmente infectados o los viajeros a zonas donde la enfermedad es endémica.

¿Existe tratamiento una vez que aparecen los síntomas?

La rabia, una vez declarados los síntomas clínicos, se considera prácticamente siempre mortal. Por eso toda la estrategia médica se concentra en la prevención antes de que el virus alcance el sistema nervioso central.

Referencias

  1. Organización Mundial de la Salud. Rabia
  2. Asociación Española de Vacunología. Profilaxis antirrábica postexposición: comparativa de vacunas de cultivo celular
  3. Anales de Pediatría Continuada. Vacuna de la rabia
  4. Infobae. La encrucijada de Pasteur y el caso de Joseph Meister

Entradas relacionadas

  • Vacuna. Preparado biológico que induce inmunidad activa frente a un agente infeccioso concreto.
  • Vacuna atenuada. Preparado elaborado con un microorganismo vivo debilitado, a diferencia de las vacunas de virus inactivado.
  • Inmunidad pasiva. Protección conferida por anticuerpos ya formados, como los de una inmunoglobulina, en lugar de fabricados por el propio organismo.

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