DICCIONARIO MÉDICO
Vía accesoria
La vía accesoria es un haz de fibras musculares cardíacas que conecta eléctricamente una aurícula con un ventrículo por fuera del sistema de conducción normal. A diferencia del nodo auriculoventricular, no frena el impulso: lo deja pasar sin el retraso fisiológico que separa la contracción auricular de la ventricular. Es una anomalía congénita, presente desde el nacimiento aunque a veces se detecte años después, y su forma más conocida es el haz de Kent, la base anatómica del síndrome de Wolff-Parkinson-White. El corazón sano tiene un único camino eléctrico entre las aurículas y los ventrículos: el nodo auriculoventricular, engastado en el anillo fibroso que separa ambas cámaras. Una vía accesoria es un puente muscular adicional que atraviesa ese mismo anillo en algún otro punto. El adjetivo procede del latín accessorius, derivado de accessus ("acceso", "acercamiento"): la Real Academia Española define lo accesorio como aquello que depende de lo principal o se le une por accidente, y esa dependencia topológica describe bien la vía accesoria, un añadido al circuito eléctrico del corazón, no una pieza que sustituya al circuito normal. El término se usa casi siempre en electrofisiología cardíaca. Otras especialidades hablan también de estructuras "accesorias" (un bazo accesorio, un conducto pancreático accesorio), pero cuando un cardiólogo o un electrofisiólogo dice "vía accesoria" sin más precisión, se refiere a esta conexión auriculoventricular anómala. Durante el desarrollo del corazón, el anillo fibroso auriculoventricular se forma a partir de mesénquima que crece desde el epicardio y aísla eléctricamente las aurículas de los ventrículos, dejando el nodo auriculoventricular como único paso permitido. Cuando esa separación queda incompleta, sobreviven puentes de miocardio de trabajo que atraviesan el anillo. Ese resto embrionario es la vía accesoria. No es una malformación aislada del corazón: aparece con más frecuencia en corazones con anomalía de Ebstein, donde el desplazamiento de la válvula tricúspide se asocia a menudo con vías accesorias del lado derecho. Según su histología, la mayoría son fibras de miocardio de trabajo indistinguibles del músculo auricular o ventricular contiguo: son los haces de Kent propiamente dichos, y pueden situarse en cualquier punto de los anillos mitral o tricuspídeo (pared libre izquierda, pared libre derecha o región septal). Un grupo minoritario está formado por tejido de conducción especializado con propiedades decrementales, similares a las del nodo auriculoventricular: son las fibras de Mahaim, que incluyen conexiones atriofasciculares y atrionodales. Según su comportamiento eléctrico se dividen en aparentes, cuando conducen en sentido anterógrado y generan preexcitación visible en el electrocardiograma basal, y ocultas, cuando solo conducen en sentido retrógrado y el trazado en reposo es normal. Existen también formas intermitentes, que alternan entre conducir y no conducir según la frecuencia cardíaca. El nodo auriculoventricular retrasa el impulso a propósito: ese retraso da tiempo a que las aurículas terminen de contraerse antes de que lo hagan los ventrículos. La vía accesoria no tiene esa función ni esa fisiología. Conduce rápido, sin filtro, y por eso una parte del ventrículo puede activarse antes de lo esperado. Ese fenómeno de activación prematura se llama preexcitación, y conviene no confundir la vía (la estructura) con la preexcitación (el efecto eléctrico que produce). Tampoco es sinónimo del síndrome de Wolff-Parkinson-White: para hablar de síndrome hace falta, además de la vía y la preexcitación, que el paciente sufra episodios clínicos de taquicardia. Una vía accesoria sin arritmias asociadas es un patrón electrocardiográfico, no un síndrome. El fisiólogo inglés Albert Frank Stanley Kent describió en 1893, ante la Physiological Society, conexiones musculares auriculoventriculares en corazones de mamífero. Ese mismo año, el suizo Wilhelm His hijo publicó su propia descripción del fascículo que lleva conducción normal entre aurículas y ventrículos. Durante décadas se atribuyó a His el hallazgo del sistema de conducción normal y a Kent el de las vías accesorias, aunque la cronología exacta de quién describió qué sigue discutida entre historiadores de la cardiología. El nombre de "haz de Kent" se mantiene por convención, no porque la prioridad esté zanjada. El patrón de preexcitación asociado a una vía accesoria aparece en el 0,1 al 0,3 % de la población general. La proporción es mayor en lactantes y niños pequeños, entre el 0,4 y el 1 por cada 1.000, y la mayoría de esos casos se detecta antes de los dos años de edad. No. Muchas personas tienen una vía accesoria oculta o incluso aparente sin notar nada nunca, y el hallazgo aparece por casualidad en un electrocardiograma hecho por otro motivo. La vía accesoria es la estructura anatómica; el síndrome de Wolff-Parkinson-White es la combinación de esa estructura con episodios reales de taquicardia. Puede haber vía sin síndrome, pero no síndrome sin vía. Porque los epónimos médicos rara vez se revisan una vez asentados en la literatura. Kent publicó sus hallazgos en 1893 en el Journal of Physiology, y ese nombre se quedó pegado a la estructura mucho antes de que los historiadores revisaran con detalle el papel de His. Nada. Son dos usos distintos de la misma palabra en dos sistemas distintos del cuerpo. La vía biliar también tiene un componente llamado "accesorio" (el cístico y la vesícula biliar, frente a la vía biliar principal), pero no guarda relación alguna con la conducción eléctrica del corazón.Qué es la vía accesoria
Origen embriológico
Clasificación
Diferenciación con el nodo auriculoventricular y con la preexcitación
Un hallazgo con dos nombres y una prioridad discutida
Frecuencia
Preguntas frecuentes
¿Toda vía accesoria da síntomas?
¿Es lo mismo que el síndrome de Wolff-Parkinson-White?
¿Por qué se sigue llamando haz de Kent si la prioridad del hallazgo está en discusión?
¿Tiene algo que ver con la vía biliar accesoria?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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