DICCIONARIO MÉDICO
Tiempo de isquemia fría
El tiempo de isquemia fría es el periodo que transcurre entre la extracción de un órgano y su implante en el receptor, durante el cual el órgano permanece sin riego sanguíneo pero mantenido a baja temperatura para conservarlo. El frío no elimina la falta de riego propia de cualquier isquemia; lo que hace es frenar sus consecuencias. Enfriar un órgano a unos 4 grados reduce de forma drástica su consumo de oxígeno y la velocidad a la que se agotan sus reservas de energía, un efecto conocido desde hace décadas como regla de Q10: por cada 10 grados que baja la temperatura, la mayoría de las reacciones metabólicas se ralentizan a la mitad o más. Gracias a ese freno, un órgano puede sobrevivir fuera del cuerpo mucho más tiempo del que resistiría a temperatura corporal. La eficacia de la hipotermia simple para este fin se demostró en 1956, cuando Schlosser la empleó para conservar riñones antes del trasplante. Aquella primera evidencia abrió una carrera, todavía activa hoy, por alargar el margen seguro de conservación de cada órgano. Durante años, la hipotermia se aplicó sumergiendo el órgano en una solución fría y estática, dentro de un recipiente rodeado de hielo. En 1967, Folkert Belzer, junto con Ashby y Dunphy, publicó en la revista The Lancet un método alternativo: la perfusión continua con una máquina, que hacía circular por el órgano un líquido oxigenado en lugar de dejarlo simplemente inmerso. Con esa técnica lograron conservar riñones de perro durante 72 horas, un margen muy superior al que ofrecía entonces el almacenamiento estático. La conservación estática, sin embargo, siguió siendo la opción más sencilla y la más extendida en la práctica clínica durante décadas, apoyada en soluciones cada vez mejor diseñadas. G. M. Collins presentó en 1969 una fórmula pensada para imitar el medio interno de la célula, que permitió ampliar la conservación renal a un día completo o algo más. Casi veinte años después, Folkert Belzer y James Southard desarrollaron en la Universidad de Wisconsin la solución de Wisconsin, que desplazó a la de Collins y extendió el margen seguro a un día para el hígado y a bastante más para el riñón. Hoy conviven ambos enfoques. La perfusión con máquina, en frío o incluso a temperaturas más templadas, ha recuperado terreno en los últimos años, sobre todo para los órganos que proceden de una donación con un primer tiempo de isquemia caliente previo, en los que interesa reducir al máximo el daño acumulado. La frontera entre los dos tiempos la marca la temperatura, no el reloj: mientras el órgano está frío y conservado, el cronómetro corre para la isquemia fría; en el instante en que sale del hielo, o en el que deja de recibir riego a temperatura corporal, empieza a contar la isquemia caliente. El margen que tolera cada órgano en frío tampoco es uniforme. Las instrucciones de una de las soluciones de conservación más empleadas sitúan ese límite en 17 horas para el hígado, bastante por debajo del que admite habitualmente el riñón. Superar el tiempo recomendado no vuelve el órgano inservible de forma automática, pero eleva el riesgo de disfunción tras el trasplante, en especial del trasplante renal, donde la relación entre isquemia fría prolongada y retraso en la recuperación del injerto está bien documentada. En torno a los 4 grados, la temperatura a la que trabajan tanto el almacenamiento estático como la mayoría de las máquinas de perfusión hipotérmica. Porque la formación de cristales de hielo destruiría las células. El límite de la hipotermia útil está justo por encima del punto de congelación. No. El riñón admite márgenes de conservación notablemente más largos que el hígado, y el corazón y el pulmón toleran mucho menos que ambos. Coexisten. El almacenamiento estático sigue siendo la técnica más habitual por su sencillez, aunque la perfusión con máquina gana terreno en los órganos de mayor riesgo. Sí, existe relación entre un tiempo de isquemia fría prolongado y un peor funcionamiento inicial del órgano trasplantado, documentada especialmente en el trasplante renal de donante fallecido.Qué es el tiempo de isquemia fría
Cómo ha evolucionado la forma de conservar el órgano
Diferenciación con la isquemia caliente y límites por órgano
Preguntas frecuentes
¿A qué temperatura se mantiene un órgano en isquemia fría?
¿Por qué no se enfría el órgano hasta congelarlo?
¿Todos los órganos toleran el mismo tiempo de isquemia fría?
¿La perfusión con máquina sustituye ya al almacenamiento estático?
¿El tiempo de isquemia fría influye en el resultado a largo plazo del trasplante?
Referencias
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Infografías realizadas con https://BioRender.com
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