DICCIONARIO MÉDICO
Ticlopidina
La ticlopidina es un antiagregante plaquetario de la familia de las tienopiridinas. Fue el primer fármaco de este grupo en llegar a la práctica clínica, a principios de la década de 1990. Inhibe de forma irreversible el receptor P2Y₁₂ del ADP en las plaquetas, pero su uso ha quedado muy restringido por la aparición de efectos adversos hematológicos graves. Para posología, contraindicaciones, interacciones y seguridad en el embarazo y la lactancia, consulte la ficha técnica oficial en la AEMPS (CIMA). El nombre ticlopidina es una denominación farmacéutica derivada de la nomenclatura del compuesto. Como todas las tienopiridinas, contiene un anillo de tiofeno (del griego θεῖον, theîon, 'azufre') fusionado con un anillo de piridina. La molécula fue descubierta en la década de 1970 en los laboratorios de Sanofi (entonces Castaigne SA) en Francia, dentro de un programa de investigación que buscaba nuevos antiinflamatorios. Durante los ensayos farmacológicos, los investigadores observaron que el compuesto tenía una actividad antiagregante plaquetaria potente, y esa propiedad acabó definiendo su desarrollo clínico. Recibió la aprobación de la FDA en 1991. En aquella época era el único fármaco capaz de bloquear la señalización del ADP a través del receptor P2Y₁₂, un mecanismo que complementaba la inhibición de la vía del tromboxano A₂ ejercida por el ácido acetilsalicílico. Su llegada abrió el camino conceptual de la terapia antiagregante doble, aunque los riesgos del fármaco limitaron desde el principio su utilización generalizada. La ticlopidina es un profármaco. Tras la absorción oral, el hígado la transforma en un metabolito tiol activo mediante oxidación por las isoenzimas CYP2C19 y CYP2B6 del citocromo P450, seguida de la apertura del anillo tiofénico. Ese metabolito activo forma un enlace disulfuro con el receptor P2Y₁₂, inactivándolo de forma irreversible durante toda la vida de la plaqueta. El problema que marcó la historia del fármaco fue su toxicidad sobre la médula ósea. En un porcentaje de pacientes que se estimó entre el 0,5 y el 3 %, aparecían neutropenias graves, agranulocitosis o, con menor frecuencia, anemia aplásica. Se describieron también casos de púrpura trombótica trombocitopénica, un cuadro potencialmente mortal. Estas complicaciones obligaban a realizar controles hematológicos quincenales durante los tres primeros meses de uso, lo que convertía al fármaco en una opción incómoda y arriesgada para la práctica ambulatoria. Cuando el clopidogrel recibió la aprobación en 1997, la ticlopidina perdió en pocos años su espacio clínico. El clopidogrel compartía la misma diana molecular (el receptor P2Y₁₂) y la misma naturaleza de profármaco tienopiridínico, pero con una incidencia de toxicidad hematológica grave muy inferior y sin necesidad de los controles analíticos rutinarios que exigía la ticlopidina. La diferencia de perfil de seguridad era lo bastante amplia como para que la sustitución fuese rápida y casi completa. Hoy la ticlopidina se prescribe de forma muy infrecuente. Su ficha técnica permanece vigente en algunos países, pero la disponibilidad de clopidogrel, prasugrel y ticagrelor la ha relegado a los textos de farmacología como referencia histórica: el fármaco que demostró que bloquear el receptor P2Y₁₂ era clínicamente viable, pero que pagó un coste hematológico demasiado alto para consolidarse. Por su perfil de toxicidad hematológica. La aparición de neutropenias graves, agranulocitosis y púrpura trombótica trombocitopénica en un porcentaje no despreciable de pacientes hizo que fuera sustituida por el clopidogrel, que actúa sobre la misma diana con un riesgo mucho menor. Comparten la misma diana (receptor P2Y₁₂) y ambos son tienopiridinas, pero no son el mismo fármaco. El clopidogrel tiene una estructura química ligeramente distinta, una ruta metabólica diferente y, sobre todo, un perfil de seguridad hematológica que permitió generalizar su uso de un modo que la ticlopidina nunca alcanzó. Depende del país. En algunos mercados la ficha técnica sigue vigente, pero su prescripción es hoy residual. La práctica clínica actual dispone de al menos tres alternativas con mejor relación entre eficacia y seguridad. Si desea profundizar en los conceptos asociados a la ticlopidina, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es la ticlopidina
Activación hepática y toxicidad hematológica
Desplazamiento por el clopidogrel
Preguntas frecuentes
¿Por qué se dejó de usar la ticlopidina?
¿Es lo mismo que el clopidogrel?
¿Se sigue comercializando?
Referencias
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