DICCIONARIO MÉDICO
Solución isotónica
Una solución isotónica ejerce la misma presión osmótica que el líquido con el que se compara; en el organismo, ese punto de referencia es el plasma sanguíneo. Al no haber diferencia de presión, el agua no atraviesa de forma neta la membrana de la célula y esta conserva su tamaño. El cloruro de sodio al 0,9 %, conocido como suero fisiológico, es el ejemplo de uso más extendido. Una solución isotónica es aquella que, comparada con otra a través de una membrana semipermeable, contiene la misma concentración de partículas osmóticamente activas. Ejerce, por tanto, idéntica presión osmótica sobre esa membrana. En medicina la referencia es casi siempre el plasma, cuya osmolaridad ronda los 285-295 mOsm/L. Cuando un fluido intravenoso se ajusta a esa cifra, las células bañadas por él ni se hinchan ni se encogen. El adjetivo combina dos voces griegas: ἴσος (ísos), «igual», y τόνος (tónos), «tensión» o «tono». Ese τόνος —derivado del verbo τείνω, «estirar»— es el mismo que está detrás de palabras como tono muscular o tonalidad. El Diccionario de la lengua española recoge el origen directo en el griego ἰσότονος, «de igual tensión». La imagen de fondo resulta cómoda de recordar: dos soluciones isotónicas «tiran» del agua con la misma fuerza, y por eso ninguna se la quita a la otra. El término no nació en la clínica. Lo introdujo hacia 1880 el botánico neerlandés Hugo de Vries, que medía la presión osmótica en células vegetales; de aquellos experimentos salieron también hipertónica e hipotónica. Pasaron del laboratorio de fisiología vegetal a la medicina y hoy ordenan la clasificación de los líquidos que se administran por vena dentro de la fluidoterapia. El movimiento del agua a través de la membrana obedece a la ósmosis: el agua se desplaza hacia el lado donde hay más solutos que no pueden cruzarla. Si las concentraciones efectivas coinciden a ambos lados, sigue habiendo paso de moléculas en los dos sentidos, pero no flujo neto. El volumen celular se mantiene. Es, de hecho, la situación que el organismo defiende de forma natural, porque tanto la pérdida como la ganancia de agua intracelular tienen consecuencias. Conviene no confundir dos adjetivos que se emplean casi como sinónimos. La osmolaridad mide todas las partículas disueltas; la tonicidad solo cuenta las que no atraviesan la membrana con facilidad, que son las únicas capaces de mover agua de verdad. De ahí una consecuencia que sorprende a quien la oye por primera vez: la glucosa al 5 % es isoosmótica respecto al plasma, pero se comporta como hipotónica. Las células consumen la glucosa, queda agua libre y esa agua entra en ellas. La urea, en cambio, cruza las membranas sin resistencia y no genera tonicidad pese a sumar osmoles. Por eso un líquido puede compartir la osmolaridad del plasma y no ser, en términos prácticos, isotónico. El trío se define siempre por comparación, y la isotónica ocupa el centro. Por encima queda la solución hipertónica, que al concentrar más solutos arranca agua del interior celular. Por debajo, la hipotónica, que la introduce hasta hinchar la célula. Ninguna es preferible a otra en abstracto: cada una se elige por lo que se busque hacer con el agua corporal. La isotónica es la que deja las cosas como estaban, y de ahí su papel de fluido de partida en la mayoría de las situaciones. Del griego ἴσος, «igual», y τόνος, «tensión»; literalmente, «de igual tensión». El botánico Hugo de Vries lo acuñó en el siglo XIX para describir soluciones que ejercían la misma presión osmótica sobre una célula vegetal. No exactamente. Una solución fisiológica es la que no perturba el funcionamiento del organismo; una isotónica es la que iguala la presión osmótica de otra. El suero fisiológico al 0,9 % es a la vez isotónico y fisiológico, y de ahí que ambos términos acaben usándose como equivalentes, aunque no signifiquen lo mismo. Al entrar en el cuerpo, no. Su osmolaridad se parece a la del plasma, pero las células metabolizan la glucosa y dejan agua libre que se comporta como una solución hipotónica. Por eso suele etiquetarse como isoosmótica e hipotónica a la vez. Porque τόνος significa tensión, y el adjetivo se aplicó por separado a la fisiología muscular: una contracción isotónica es la que desplaza una carga manteniendo constante la tensión del músculo. Es un uso distinto del osmótico, aunque comparta raíz. Si desea profundizar en conceptos asociados a la solución isotónica, puede consultar las siguientes definiciones del Diccionario médico:Qué es una solución isotónica
Por qué la célula no cambia de volumen
Isoosmótico no es exactamente isotónico
Diferenciación con las soluciones hipertónicas e hipotónicas
Preguntas frecuentes
¿De dónde viene la palabra isotónico?
¿Es lo mismo una solución isotónica que una solución fisiológica?
¿La glucosa al 5 % es isotónica?
¿Por qué se habla también de contracción isotónica en el músculo?
Referencias
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